Angela Portocarrero de las Heras

Angela Portocarrero de las Heras estudia Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, donde debate para la SDUAM. En su primer año de BP, ha debatido en once Opens internacionales, breakeado en cuatro, y rankeado primera de los debatientes españoles en EUDC 2017 (quedándose a las puertas del Break ESL, pero no se lo recordéis). Septiembre 2017 marca sus inicios en el circuito español, donde ha alcanzado la final de los últimos tres torneos en los que ha estado (Salamanca, URJC, EF), monopolizado la postura de Primer Gobierno, y aprendido que en español se dice “hombre de paja” y no “espantapájaros”.
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1. ¿Cómo entraste en el mundo del debate?

De milagro, porque en 2013, en una prueba en la que hice posiblemente el peor discurso y el ridículo más grande que ningún novato haya hecho frente a formadores de debate muy conocidos en España, juré que no debatiría nunca. Lo cumplí hasta 3º de carrera que mi mejor amiga y esposa a todos los efectos, Alicia Maddio, empezó a presidir la Sociedad de Debates de la UAM y me corrompió (pero en Académico, así que me corrompió flojito). En 2016 me uní a la sociedad de debates de Utrecht y mi incorporación al BP ya fue definitiva. 

2. ¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha dado? ¿Qué le sobra?

Ver el otro lado. No “el otro lado” al estilo “ahora puedo comunicarme con los muertos” sino en el sentido de que ahora no puedo evitar enfrentarme a algo y pensar “tiene que haber otro lado de esta historia”. Es un incordio en cuanto a estar verdaderamente convencido de algo, porque siempre buscas el contraargumento, el punto débil, el contrapeso – yo ya no tengo convicciones ninguna, no me preguntéis. 

Puede que lo único que le sobre al mundo de debate, en mi modesta opinión, sea el miedo a los nombres. Creo que hay debatientes que, en sala, se sienten intimidados o incluso sienten miedo de otros equipos por la institución que representan. En mi experiencia esto no sólo condiciona cómo de nerviosos se ponen ellos en el debate, sino también cómo valoran los jueces el desempeño real de cada pareja, o con cuanta seguridad adjudican puestos. Para mi gusto, esto es un problema del mundo del debate dentro y fuera de España, que es bastante difícil de remediar.

3. Llevas poquito en el circuito español, pero ¿cuál es la principal diferencia entre este y el resto de circuitos internacionales en los que has estado?

En un sólo torneo en España he visto más definiciones que en once Opens desde Cambridge a Pekín. Igual que he oído más “shames” con menos causa que en cualquier otro sitio (“voy a refutar el argumento de—” “SHAME” “¿¡?!”).

Pero en más profundidad: en el circuito europeo el BP ha adquirido vida propia como formato. El nivel de exigencia de precisión, de complejidad argumentativa y, sobre todo, de conocimiento, es muy, muy alto. Hay una expectativa de que los debatientes están informados sobre avances tecnológicos, o política internacional, o movimientos sociales actuales, que a veces puede resultar abrumadora. Esto es algo que se ve reflejado ya no sólo en la clase de mociones que se ponen en los torneos europeos, sino en la clase de impactos que traen los equipos a las salas: en cómo un debate sobre algo a nivel general acaba incidiendo en asuntos muy concretos, con ejemplos muy concretos, del mundo real.

Esto es especialmente cierto de torneos como EUDC, el campeonato europeo. A nivel más localizado, como en Países Bajos o Reino Unido (casi los dos circuitos de más nivel en Europa, en mi opinión), creo que lo que existe, que no hay en España, es una tendencia a argumentar sin referirse necesariamente de forma separada a “un beneficio económico” o “un argumento ético”, sino a dimensiones completas de problemas e impactos. Quizás porque muchos debatientes en España se encuentran en transición entre el formato Académico y el BP, hay propensión a intentar tocar todas las áreas que existen; equipos que salen y dicen, “traigo 5 argumentos, uno social, uno político, uno económico, uno religioso, y uno feminista”, intentando probar cómo hay por lo menos un punto de relación entre su argumento y cada dimensión del mundo real, como si éstas estuvieran aisladas. 

Creo que se trata de construir argumentaciones cada vez más sofisticadas, y utilizar una línea tan compleja que tenga varias vertientes que unan esas dimensiones, en plural, de forma que no parezca que se den saltos sin relacionarlas. Aunque ya hay algunos equipos que lo hacen y estoy segura de que cada vez veremos más, es algo que tiene que generalizarse aún en nuestro circuito, y que provocará un salto cualitativo para el debate en España. 

También hay que decirlo: fuera de España se debate literalmente en sudadera.

4. ¿Qué se valora más en uno y en otros?

En un esfuerzo sobrehumano por no hablar de las comparativas, voy a decir que en España hay una tendencia a argumentos muy prácticos, mientras que fuera hay una dimensión entera de argumentos “de principios” que son el chiste central del circuito porque son bastante difíciles de hacer. ¿Por qué, incluso si algo tiene consecuencias malas o no tiene consecuencias relevantes, debe hacerse? En Europa estos argumentos se valoran mucho, mientras que aquí muchas veces te dirán que “no los has impactado”.

También creo, y no me puedo creer que vaya a usar esta palabra, pero que el engagement es algo que puntúa poco aquí, que puedes estar en sala y tener cuatro equipos con cuatro líneas distintas que vienen todos a hablar de su libro. A pesar de las risas que tenemos en el circuito español con el engagement, realmente, nos hace falta. 

Y como posdata; la primera vez que vi a alguien señalarse en mesa en España se me cayó el alma a los pies (para algunas cosas el circuito español es mucho circuito y muy español).  

5. Ganaste junto a tu compañero el de Oporto, ¿crees que es un impedimento real el idioma a la hora de dar el salto a circuito internacionales de BP? 

Sí. Pero no es el mayor problema. Si el circuito internacional de BP tiene una virtud es que no es el nivel de idioma el centro de atención (porque sería imposible entre israelíes, holandeses, serbios), sino la capacidad real de argumentación. He visto equipos con acentos bastante duros hacer casos maravillosos y ganar frente a equipos ingleses con toda su dicción y pompa. 

Creo que las impresiones de los equipos que salen de España y experimentan el circuito europeo no son principalmente, “todos hablaban muy bien inglés” sino, “dios, qué casos traía la gente”. Eso es un buen indicativo de ello. No obstante, que hay que estar mentalizado: el dominio del inglés en el circuito internacional roza la excelencia, y puede ser difícil mantener el ritmo.

6. ¿Cómo te verías en adjudicación? ¿Qué moción nos adjudicarías y cuál es la mejor moción que has visto?

La adjudicación me produce más curiosidad de la que puedo expresar, y estoy impaciente de tener la oportunidad de probar en España mociones al estilo anglosajón, especialmente sabiendo que van a inducir pánico en sala (Infoslide: la Junta de Gobernadores del FMI es un órgano a través del cual…). 

A pesar de que estoy muy segura de que adjudicaría en su mayoría mociones sobre robots e inteligencia artificial, no puedo resistirme a dejaros esta: EC revocaría la política de “una Sola China”.

La mejor moción que he presenciado en un torneo fue la final del Open de Utrecht en 2016: asumiendo que la tecnología existiera, EC eliminaría el miedo a la muerte de todos los individuos humanos. Es una moción con infinitos argumentos posibles, con tantas dimensiones que no pueden cubrirse en un único debate, pero que a la vez, invita a líneas muy intuitivas. 

7. ¿Es o no es Carlos Zaera el amor de tu vida? Si tuvieras que dedicarle una canción, ¿cuál sería?

Carlos Zaera es mi persona favorita en este mundo, pero no puede ser el amor de mi vida ni yo el suyo porque a mí “no me gusta el Académico ni La Oreja de Van Gogh” (cita textual suya). Iba a decir “Cuántos Cuentos Cuento” en honor al lío que he montado, pero nuestra canción es I Believe de The Book of Mormon. Espero impaciente a que la escuchéis todos y no entendáis nada. 

8. ¿Son suficientes las bases adquiridas en un MUN para debatir en un torneo? ¿Y a la inversa?

La respuesta corta es que no. La respuesta un poco más justa es que las bases adquiridas en MUN te sirven una barbaridad para las rondas de relaciones internacionales y para concentrar ideas muy importantes en muy poco tiempo, pero alguien que quiere hacer la transición en un sentido u otro tiene que saber que no es suficiente lo que has aprendido en uno para el otro, exceptuando quizás levantarse a hablar sin que te tiemblen las hojas (un clásico de ser novato allá donde te estrenes).

Las conferencias de MUN son una carrera de fondo de mucho trabajo previo y muchas horas de comité: coges una intensidad que puedas sostener a lo largo del día y te mantienes ahí hasta que desconectas por completo. Un MUN también significa poder ganar adoptando cosas del contrario. Un torneo de debate se me parece más a una carrera de relevos; corres tu turno tan intensamente como puedas, de 0 a 100 en 6 segundos, luego paras, desconectas, luego corres otra vez. 

Creo que ambas áreas son maravillosas por razones muy distintas, y creo que cambiar de una a otra provoca ocurrencias muy divertidas (como tener que explicarle a un debatiente que sólo tiene 45 segundos para hablar en su turno). Pero creo que cada una requiere una preparación única, extrapolable sólo en aspectos muy concretos.  

9. ¿Qué preparación requiere un MUNer? ¿Falta reconocimiento del MUN en España?

Hay casi tantas formas de preparación como MUNers hay en el mundo, pero yo creo que se necesita una combinación de tres cosas: saber todo lo que se pueda, saber lo que se quiere, y saber cómo y a quién “hacer cosquillas” para conseguirlo. La preparación previa y el nivel de entrenamiento de un buen MUNer es muy prolongado en el tiempo y va acompañado de muchos ejercicios, desde oratoria a improvisación, pasando por, literalmente, estudio de los temas… Creo sinceramente, y esto es algo en lo que yo insistía mucho cuando presidía MUN en la UAM, que un buen MUNer hace funcionar cualquier país con cualquier tema, a pesar de la percepción de que hay países “con los que no se puede hacer nada”, al igual que también creo que quien verdaderamente quiere ser buen MUNer tiene que tener una dedicación y trabajo previos que a veces es difícil de anticipar.

En cuanto a lo que falta, falta intensidad. Falta subir un escalón. En España hay muchas conferencias logísticamente intachables y delegados muy buenos. Pero hace falta una conciencia de llevar las cosas un paso más lejos, de simular comités originales, de traer temas poco ortodoxos, de hacer simulaciones mucho más difíciles… La parte más difícil, extender el MUN, ya casi ha pasado. Creo que lo que más falta hace ahora es que los que estamos dentro del MUN-dillo forcemos un salto cualitativo para que la gente participe en simulaciones que supongan verdaderos retos. Es perfectamente razonable que las conferencias elijan comités conocidos, pero creo que tanto los Secretariados como los Chairs que hay en España, especialmente los más experimentados, pueden empezar a llevar proyectos más ambiciosos con los que revolucionar el circuito, algo que también estamos viendo despegar poco a poco.

10. Has sido la encargada del taller de crisis en UAMIMUN, ¿qué ha de tener un delegado de crisis?

Una originalidad fuera de lo común. He tenido delegados que han montado imperios del crimen utilizando contrabando de mozzarella, o derrotado ejércitos enemigos invocando meteoritos… Crisis se caracteriza por ser maravillosamente imprevisible, por lo que, lo que se necesita es mucha capacidad de improvisación y estar preparado para soportar la presión que lleva un comité de crisis, en el que suceden cosas a tiempo mucho más rápido que el real. 

La buena y la mala noticia es que para Crisis no hay preparación posible: lo único que se puede hacer es hacerlo. 

11. Por último, ¿es cierto que te hiciste famosa gracias a Jorge Cremades?

Es absolutamente cierto (no como lo de Carlos). Jorge me ha enseñado todo lo que sé, pero desde que Vine desapareció mi nivel de celebridad ha caído en picado y ahora puedo ir a torneos de debate sin que la gente me reconozca, lo cual se agradece.

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