Buenas tardes, debatientes. Estamos con Paula Anta, tesorera del Club de Debate Universitario de Granada.
Para empezar, cuéntanos, Paula, ¿quién eres, tanto fuera como dentro de la tarima? ¿Crees que hay alguna diferencia entre ambas versiones de ti?
Hola, pues mira, fuera de la tarima soy una persona bastante cercana a la gente, curiosa; me gusta mucho escuchar cosas distintas y aprender. Creo que eso ha influido mucho también en cómo afronto el debate. Me gusta mucho debatir y la parte competitiva del debate. Soy bastante agresiva cuando debato, pero, sobre todo, me gusta aprender de los temas que se debaten, de las posturas que trae otra gente y cuestionarme mis propias ideas. También es verdad que, dentro de la tarima, soy una versión bastante más segura de mí misma que fuera: una versión más preparada, estratégica y, como he dicho antes, competitiva. Intento defender los argumentos y las ideas que llevo lo mejor que puedo, y en eso soy bastante determinada, la verdad.
¿Cómo ha sido tu trayectoria en el mundo del debate desde que empezaste? Es decir, ¿en qué momento sentiste que esto se había convertido en algo más que una actividad o una simple competición?
Yo empecé en debate en la universidad, porque en Bachillerato no tuve la posibilidad de tener contacto con el debate. Empecé yendo a las formaciones del Club de Debate de la Universidad de Granada y me apunté al primer torneo que ofrecieron dentro del club. Me gustó muchísimo la dinámica que había y el ambiente que se generaba dentro de los debates. Poco a poco, con las distintas dinámicas dentro del club, fui viendo lo que hacía la gente para que saliera adelante, más allá de ir a torneos. Eso me hizo pensar que yo también podía ayudar a sacar el proyecto adelante. Creo que fue muy pronto, no sé si a principios o a mediados del segundo cuatrimestre de mi primer año en debate, cuando ya hablé con la presidenta para poder ayudar en lo que pudiera. Me parecía un proyecto y una actividad super chula, que enriquecen muchísimo a la gente, y le cogí un cariño muy rápido, la verdad. Después seguí debatiendo y yendo a torneos, y cada vez me gustó mucho más.
Nos comentas que eres estudiante de Derecho.¿De qué manera crees que el debate complementa tus estudios y qué diferencias encuentras entre las personas de tu carrera que hacen debate y las que no?
El debate es una actividad súper necesaria para carreras como Derecho, sobre todo porque, al final, es una carrera en la que muchas de las salidas profesionales requieren que hables en público, te dirijas a otras personas, te comuniques verbalmente y te prepares muy bien para los distintos trabajos que tengas que hacer. La capacidad de aprender a pensar de maneras muy distintas en debate, de entender diferentes puntos de vista y de enfocar los problemas desde una perspectiva y desde otra, a favor o en contra, así como la capacidad de moldearte y adaptarte a las distintas versiones que haya que defender dentro de un debate, te ayuda también en la vida en general. No solo en la universitaria, que también, por las prácticas y demás actividades que hay en la universidad, sino de cara al futuro laboral. Una diferencia que veo muy notoria dentro de la carrera de Derecho es que, sorprendentemente, a mucha gente le cuesta hablar en público en una carrera que, al final, te va a exigir hacerlo. Es verdad que se nota mucho cuando empiezas en debate. Ya en los primeros meses notas un cambio, no solo en las presentaciones y exposiciones que tengas que hacer, sino también a la hora de preguntar en voz alta o plantear dudas y cuestiones en clase.
Al final, cada debatiente tiene una forma distinta de enfrentarse a una ronda. ¿Cómo definirías tu estilo debatiendo y cuál dirías que es tu seña de identidad?
Mi forma de debatir se diferencia un poco entre BP y académico, porque hago las dos modalidades. En académico, la manera de afrontarlo es, primero, enterarme muy bien de toda la información que hay sobre el tema. Suelo ir de lo más genérico a lo más específico, preparando las dos posturas que hay que defender. En BP, lo primero que suelo hacer es una lluvia de ideas sobre los distintos temas que se pueden sacar y las diferentes maneras de afrontar la pregunta en cuestión. Soy un poquito caótica en ese sentido. Me cuesta estructurar las cosas y necesito algo más de tiempo, porque empiezo con muchísimas ideas de golpe y luego voy filtrándolas. Igual esa sí que es una característica mía: la bomba de ideas que tengo al principio cuando me plantean una pregunta.
¿Qué es lo que más te ha costado aprender como debatiente? ¿Sigues intentando mejorar en ello a día de hoy?
Una de las cosas que más me cuesta es expresar bien las cosas que quiero decir. Puedo tener muchísimas ideas en la cabeza que, para mí, tienen muchísimo sentido, pero luego, a la hora de expresarlas, no consigo transmitirlas de la manera que me gustaría o, volviendo al tema de la estructura, no consigo ordenarlas de forma que tengan sentido para los demás, por mucho que en mi cabeza lo tengan. Yo tengo las ideas, pero hace falta que lleguen al resto de la gente. Es algo que me costaba bastante desde el principio. Muchas veces sabía que estaba intentando decir algo, pero no estaba llegando o no se estaba entendiendo.Con el tiempo, he aprendido a hacerlo bastante mejor y a conseguir que se entiendan mis ideas, pero es algo en lo que todavía tengo que seguir trabajando.
En el debate estamos constantemente expuestos a las valoraciones de jueces, formadores y compañeros. ¿Cómo has aprendido a recibir las críticas y a distinguir cuáles te ayudan a crecer y cuáles no?
Tener un club como el de Granada, que es muy cercano y en el que tenemos una relación muy bonita, ayuda mucho. Cuando he recibido críticas negativas, ya fueran de jueces o de otro tipo, siempre he estado con alguien de mi club, ya sea debatiendo con mi compañera o haciendo prácticas en clase. Siempre tienes la perspectiva de una persona con la que tienes la confianza suficiente para que te diga las cosas que has hecho bien y las que has hecho mal. Sabes que puedes confiar en ella y que tiene la capacidad de orientarte un poco. No he tenido muchas experiencias negativas con las críticas, especialmente con las constructivas o las de los jueces. Las cosas que me han dicho normalmente me han parecido acertadas y, cuando no he estado de acuerdo, he tenido a alguien que me ha explicado: «Oye, mira, es por esto, esto y esto». Entonces, ya afrontas la crítica de una manera distinta. Otras veces, alguien te dice: «Pues mira, yo lo he visto bien». Estar en un club que genera esos entornos de confianza ha ayudado mucho a que las críticas se asuman bastante mejor.
Y, Paula, ¿qué te gusta más: BP o académico?
A mí, la verdad, me gusta más BP, porque le tengo muchísimo cariño. Fue el primer torneo al que fui y fue de BP, porque en bachiller no había ningún torneo de académico, que es el formato con el que suele iniciarse la gente. Además, BP es muy dinámico y a mí me gusta tener muchas cosas de las que hablar en un mismo torneo, con tantos temas distintos. La verdad es que me gusta mucho por eso.
Si mañana llegara alguien que nunca ha debatido y tuvieras que enseñarle una sola cosa antes de su primer torneo, ¿qué le enseñarías?
Le enseñaría a aprender de la gente que ve. Le diría que se fijara muchísimo en cómo actúa el resto: qué hacen, qué le gusta y cómo transmiten las cosas que les gustan. Que, cuando vea a alguien y piense «esto lo voy a coger como ejemplo a seguir», lo haga. En el circuito hay muchísima gente que debate muy bien, con cualidades excepcionales, que de verdad son admirables y que hay que tomar como referentes. Nunca se termina de aprender a debatir hasta que vas a un torneo y ves el entorno que hay, cómo debate la gente y cómo se desenvuelve.Lo más importante es aprender de la propia experiencia.
Mirando un poco hacia el futuro, cuando dentro de unos años mires atrás y recuerdes tu paso por el mundo del debate, ¿qué te gustaría sentir que ha merecido la pena?
Me gustaría ver todo el tiempo que he invertido y cómo he evolucionado, tanto en mi forma de pensar como en mi actitud, mi oratoria y mi capacidad de organización, tanto en los torneos de debate como en la directiva, en la que estoy ahora. Me gustaría mucho mirar atrás y ver todo el tiempo que he dedicado a intentar mejorar, a formarme para ser mejor, a que el club funcione bien y a que las cosas que organizamos salgan adelante. También, a que la gente que está aquí disfrute, se enganche al debate igual que me he enganchado yo y siga adelante, porque es un mundo que les puede gustar y enriquecer muchísimo. Ver que todo eso se consigue, y creo que esa es la mayor satisfacción que me voy a llevar.
Más allá de tu cargo como tesorera, en general, dentro de la directiva de tu club, ¿qué legado te gustaría dejar cuando ya no estés al frente?
Yo no creo que se trate tanto de que yo deje personalmente un legado. La directiva entera, el equipo que tenemos actualmente, ya está dejando su legado. Con nuestros conflictos y nuestros acuerdos, estamos haciendo que el club siga adelante. Sobre todo, queremos que los novatos y las personas que forman parte del club se sientan dentro de un entorno que no sea frío, que no consista únicamente en ir a torneos, sino que sea una comunidad en la que puedan sentirse seguros, aprender, divertirse y disfrutar. Queremos generar esa confianza entre quienes formamos parte de la directiva y quienes no, porque, al final, todos tenemos el mismo valor y somos esenciales para que un club salga adelante. Sin la gente que lo hace posible y sin quienes lo organizan para que los demás puedan disfrutarlo, no hay un club que pueda funcionar. Lo más importante es que las personas se queden con esa idea: necesitamos colaborar todos y hacer lo que podamos, dentro de nuestras posibilidades, para que algo así salga adelante, porque de verdad merece la pena un proyecto como este.
Y por último ¿Tienes algún referente en el mundo del debate que te haya marcado?
Hay mucha gente de la que he aprendido muchas cosas. Desde los debatientes del circuito con los que me he enfrentado, como posibles ganadores de CMUDE o de la LEDU, hasta las personas más cercanas a mí, como mis compañeros del club, creo que de todas las personas se aprende algo. Todos los debatientes tienen algo que los hace diferentes, que les permite ganar torneos y rondas o salir adelante en determinadas situaciones. Hay muchísima gente de la que he aprendido cosas: formadores, debatientes e incluso personas que no debaten. Al final, hay muchas personas que pueden ser referentes, y creo que lo más importante es aprender de todas ellas.
Totalmente de acuerdo, Paula
Muchas gracias por tu tiempo.
Gracias a vosotros por la entrevista.