¿Debería promoverse la figura femenina en el mundo del arbitraje?

Pesé a que cada vez es más frecuente, sigue pareciendo extraño ver a una mujer arbitrar un partido. Escuchemos a Antonio Durán Martínez, estudiante de ADE y Derecho.

Que el fútbol es una de las estrellas más brillantes y comentadas del universo social español, y que jugadores como Cristiano Ronaldo o Messi son el motor de ese brillo, ocupando miles de páginas de periódicos y provocando miles de comentarios en redes sociales es algo bastante difícil de discutir. Es decir, el fútbol tiene un impacto social enorme.
Pues bien, el único capaz de interponerse entre Cristiano Ronaldo y un “SIUU” validado, con perdón de todos los defensas y porteros del mundo, es el árbitro del encuentro. Una figura crucial y siempre de actualidad. ¿El problema? Que siempre es masculina. ¿A qué responde que las mujeres árbitros no arbitren partidos de máxima relevancia mundial? 
Obviando una normativa difusa y un aparato decisor como el Comité Técnico de Árbitros que determina quién arbitra cada encuentro de la Primera División Española Masculina de Fútbol, vamos a centrarnos en qué pasaría si consiguiéramos en nuestro país que la figura que se impone a Messi en el Camp Nou fuera una mujer árbitro.
Para empezar, ya no es solo que España se colocaría como referente mundial en este tema, sino que, aprovechando el enorme impacto del fútbol, el mensaje que se mandaría a la sociedad sería muy positivo y muy claro: una mujer lo puede hacer tan bien como un hombre, es tan capaz como que él. 
 Algunos detractores de esta evolución alegan incapacidad física de la mujer para seguir el ritmo del partido, o que puedan sentirse intimidadas por los futbolistas ante posibles agresiones, incluso que el fútbol es fútbol y no debe mezclarse con los muchos problemas que ya azotan la vida del ciudadano medio.
 La respuesta es clara, si pasan las pruebas físicas regladas, que arbitren. Si se les falta al respeto, que el complejo normativo se ejecute contra el jugador, y si éste la respeta pues más refuerzo positivo, como referentes que son para los jóvenes, que sumamos. De hecho, la campaña mundial de la UEFA sobre responsabilidad social hace unos años que se está llevando a cabo a través del famoso: RESPECT, by UEFA, aprovechando el tirón mediático de los Neymar y compañía. Por tanto, el fútbol quizás sea ya algo más que fútbol.
 RESPECT también para ellas, desde los Benjamines que se disciplinan y educan con el deporte hasta el profesional idolatrado. La idea es clara: abanderar desde el fútbol una lucha que también es de la sociedad: el respeto y la igualdad entre hombres y mujeres. La relación deporte-sociedad es fructífera, pero puede serlo mucho más. En cuanto a las críticas que pudiera ella recibir usando un lenguaje machista o sexista, el hecho de recibir un rechazo social y de estar penado por ley, educaría a las nuevas generaciones en un modo de expresión de respeto constante hacia el género femenino.
Así, en el largo plazo las generaciones venideras verán como si esta labor que implica intelecto, dedicación, presión y polémica, es ejercida por mujeres y de una manera normalizada, ¿Por qué el resto de trabajos no iba a ser así?¿Por qué podrían subsistir diferencias laborales entre ambos sexos?
Claro que con esto no se erradica de raíz el problema del machismo, pero es una buena manera de afrontarlo y darle más relevancia, y además jugando un de las bazas del sistema (la relevancia mediática del futbol) contra uno de sus grandes males: la desigualdad, y además con un trasfondo que debe regir el futuro de nuestra sociedad: la igualdad entre hombres y mujeres, es decir, el sentido común.

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