Francisco Valiente Martínez

Francisco Valiente, Paco, entre otras muchas cosas es licenciado en Derecho, ADE y Ciencias Políticas. Coordina e imparte las Técnicas de Argumentación y Debate en la Universidad Pontificia de Comillas. Desde hace poco se denomina como doctor feliz tras haber terminar su famosa tesis, esa que nos lo robó unos meses. El resto lo definimos como un referente en el mundo del debate en España pero también el alma de to’ los saraos a partes iguales y sin necesidad de votación alguna. Que se le aprecia lo sabe y si no, lo intuye.
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¿Ya vuelves al 100% al mundo del debate?

Bueno no, más bien como me han hecho profesor de Argumentación Jurídica estoy haciéndome un experto en eso. Nunca dejaré el mundo del debate aunque es verdad que otros compromisos profesionales cada vez me quitan más tiempo. La vida universitaria me gusta mucho pero confío en poder dedicarle más tiempo a Comillas no solo en el ámbito del debate que para eso he hecho una tesis.

¿Por qué Comillas no organiza más torneos?

Lo que tiene realmente es un ratio de ocupación de las aulas muy alta porque en una universidad privada un aula vacía es un aula que no está produciendo. Nosotros este año vamos a pasar los 300 y como no tengo torneos externos suficientes para mandar a todos mis debatientes –ya me gustaría- acabamos haciendo hasta cinco torneos internos a lo largo de un año: el Trofeo Rector, que ya lleva 17 ediciones. 

¿Con qué clubes colaboras?

Mi mayor responsabilidad es el Club de Date de Comillas. Colaboró con Sociedad de Debate Isabel de España y creo que seguiré eternamente. Luego, la relación que tengo con Cánovas yo creo que es especial pese a que desde la distancia todo sea un poquito más difícil. Con CDU también aunque ya un poquito menos y con colegios una barbaridad. 

¿Qué le sobra al mundo del debate?

A veces falta humildad y autocrítica. Creemos que somos los reyes del Mambo. No todo el mundo ha encontrado en debate la humildad necesaria para seguir aprendiendo. Oiga, esto no es solo ganar un torneo, ¿usted realmente que está aportando? Si tú te conformas con 3 o 4 manzanas genial pero a mí me gustaría que el mundo del debate fuera toda una arboleda. Por eso yo apoyo a la gente que emprende nuevos proyectos, lo que les pido es que sean serios y no traten de crear seguidores sino nuevos líderes. Ya lo están haciendo muchísimos debatientes que pretenden devolver un poco todo lo que a ellos le dieron. Eso no todo el mundo lo hace.

¿Qué le falta?

Un compromiso claro por parte de las instituciones públicas en el colegio y en la universidad. 

¿Qué destacarías?

Hay una cosa que a mí me gusta mucho del mundo del debate y es que tengo una sensación cada vez que aparece una sociedad de debate potente en España de ser, será algo netamente bueno, ósea, que la gente aprenda a hablar en público y a ganar seguridad eso es un hecho positivo. La persona que hace debate sale siendo mejor que cuando entró.

¿Cómo empezaste en esto?

Yo empecé de absoluta casualidad. Yo estaba un día en ICADE, había un taller que se llamaba Estrategia y Dialéctica y fui casi empujado allí por el profesor. Me gustó, la verdad que el hombre contaba cosas sencillas sobre hablar en público. Hablamos del año 99. Yo el primer debate que hice fue sobre el servicio militar obligatorio, figúrate. Y lo gané. ¿Por qué me dediqué profesionalmente a esto? Yo estaba trabajando en grandes empresas, me llamaron de mi universidad para convertirlo en una asignatura que de forma unánime habían decido que impartiera yo. No hubiera podido decir nunca que no. 

¿Qué es lo mejor que te llevas de debate?

La gente que he conocido. Yo siempre he tenido un pequeño malestar: de mis amigos íntimos o incluso mi familia ninguno vino jamás, nunca, ni a un torneo a verme. Entonces el haber encontrado a personas que compartían esta misma pasión, gente convencida de que era bueno y era útil. Gracias a esto he conocido gente maravillosa con la que trabajo y que son mis amigos. Francamente, no me imagino que sería yo sin ellos.

Acuñaste el término ‘cochina’ y ‘cochino’. ¿Cuál es la definición oficial?

(Ríe) Niego radicalmente haberlo acuñado. Ese término nace en una habitación de un hotel de Colombia en un CMUDE en la que dormía Sergio Melero, Carlos Valverde, Antonio Fabregat y yo. Alguno –no sé por qué- hizo una trastada y alguien saltó “mira qué cochino”. Entonces ya cada vez que alguien hacía algo raro era otro cochino, sobre todo, cuando os gustaba ser traviesillos a los niños con las niñas por la noche. De traviesillos pasó a cochinitos y ya se ha quedado. No soy culpable, asumo como máximo el 20% de la culpa.

¿Qué tal el CMUDE 2017?

Fueron momentos de alegría brutal sobre todo por Javi de la Puerta y Antonio Fabregat. El mérito es muchísimo más suyo, yo los puse en el camino pero el camino lo han recorrido ellos. Han ganado el mundial porque han trabajado de una forma absolutamente sistemática, metódica y en cada fracaso estuvieron ahí dispuestos a levantarse. Pero también en lo que se refiere al reconocimiento de puertas para fuera de todo lo que llevábamos haciendo en Comillas tengo la sensación de que ya no es posible llevar al club más alto. Es una sensación fantástica pero también de vértigo porque cuando llegas a la cima o te quedas ahí o te caes. Hay que seguir trabajando, hacer las cosas bien y encontrar una nueva motivación que son los nuevos estudiantes.

¿Prefieres El formato BP o el académico?

Yo creo que trabajan cosas muy diferentes y son muy complementarios. El BP trabaja la improvisación, la rapidez mental, la exigencia de una cultura general mientras que el académico trabaja las capacidades de investigación, síntesis y análisis. Yo no concibo en España el BP sin académico y a la inversa. Creo que muchos de los éxitos del BP en habla hispana son gracias al fomento de esas capacidades en académico.

Tendrás mil anécdotas que contar…

Yo siempre cuento una cuando la gente me dice que si los torneos, que si la fiesta y yo intento a la gente decirle que no. Me lo he pasado muy bien. Mi primer torneo me escapé por una ventana en un bajo en el que nos quedábamos para que mi compañero de debate no me riñese. Me dijo que no saliera de fiesta pero –que va- me escapé por la ventana y me fui con los que habían eliminado ya. Hay que saber compaginarlo todo. Yo siempre he cumplido con mi labor de debatiente así que a la mañana siguiente teníamos que debatir, estábamos desayunando y mi compañero me dijo que yo había salido la noche anterior.

– ¿Cómo lo sabes?

+ No lo sabía pero estaba seguro de que saldrías.

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