Dicen que en los torneos de debate se vive una realidad paralela, y este fin de semana en el XIII Torneo Nacional de Debate Escolar Cánovas no ha sido la excepción. Un año más, este torneo, correspondiente a una de las paradas del circuito nacional escolar, ha sido todo un éxito del que han disfrutado más de 200 personas entre los participantes de los 22 equipos, jueces y miembros de organización.
La aventura comenzó el viernes con tintes de película apocalíptica: equipos llegando a Mollina con paraguas regalados, la organización puliendo los últimos detalles bajo el granizo y un cielo que decidió recibir a los participantes de una manera inolvidable.
Si algo caracteriza al CEULAJ, más allá de sus salas, es su vida. Después de tres intensas rondas durante la primera jornada, llegó el verdadero test de resistencia. Entre pasillos y habitaciones se mezclaba el trabajo de arreglar las líneas argumentales de última hora con mucho chisme y convivencia.



El sábado comenzó cuando ya todos habían (debían) descansado lo suficiente. Con la ilusión de poder cambiar su destino gracias al sistema suizo usado en cada torneo Cánovas, los equipos se dispusieron a terminar la fase de grupos. Para la persuasión fueron fundamentales no solo buenas líneas, sino cada uno de los exordios traídos: desde la ternura de unos peluches hasta la estrategia del ajedrez, pasando por globos explotados, vasos que se llenan de agua o tensas partidas de jenga



Tras acabar la fase de grupos, y unos más que intensos octavos de final, llegó la ansiada hora de comer. Unos macarrones benditos reanimaron a debatientes y jueces por igual, aunque los verdaderos protagonistas gastronómicos, como manda la tradición, fueron los típicos donuts de la merienda. No hay Mollina sin ellos, y quien ha estado, lo sabe.
El break dio paso a la verdadera hora de la verdad. Los cuartos de final y las semifinales se vivieron con la calculadora en una mano y el cronómetro en la otra, elevando el nivel retórico al máximo. El embudo se fue estrechando en debates donde cada refutación contaba. Los equipos que se enfrentaron en la semifinal fueron Maristas Málaga 1 frente a sus compañeras de Maristas Málaga 2, e IES Valle del Azahar 1 contra Maristas Valencia 3. Todos los equipos pelearon hasta el último aliento, pero fueron Maristas Málaga 2 y Maristas Valencia 3 quienes sobrevivieron a cruces de infarto y consiguieron clasificarse para debatir la final.
El último enfrentamiento del nacional fue, un año más, de altura. Fue un debate intenso, cargado de retórica y metáforas que mantuvieron al público en vilo con el objetivo de decidir si era momento de soplar las velas o era preferible esperar al capitán.


El veredicto trajo grandes recompensas. A nivel individual, fueron premiados Alejandro Tur (Maristas Valencia) como mejor contrarrefutador y orador del torneo y Mariel Santos y Alicia García (IES Valle del Azahar) como mejor refutadora y conclusora, respectivamente. Y, a nivel colectivo, la clasificación para la Fase Final de la Liga Nacional de Debate Escolar fue para ambos finalistas: Maristas Málaga 2 y Maristas Valencia 3. Por otro lado, las plazas para la LANDE, la Liga Andaluza de Debate Escolar, se reservaron para los dos mejores equipos andaluces del torneo, que fueron Maristas Málaga 1 y Maristas Málaga 2. Con todo esto, el equipo que coronó el XIII Torneo Nacional de Debate Escolar fue Maristas Málaga 2.

Cerramos la maleta con la satisfacción del trabajo bien hecho y con la sensación de que, al final, siempre sale el sol en Mollina. Pero no os relajéis demasiado, porque la maquinaria de este proyecto no para y dentro de muy poco volvemos al CEULAJ de Mollina para la XX SIPA.
Hoy no tenemos tiempo para más, pero nos vemos pronto aquí, en ElDebatiente, la casa común del debate en español.