Muy buenas tardes, estamos con Alejandro García, director de la Escuela de la Associaciò de Debat de la UPC. Lo primero de todo, bienvenido.
Buenas tardes.
Queremos empezar preguntándote qué fue lo que más te llamó la atención en tu primer contacto con el mundo del debate.
Mi primer contacto fue algo casi mágico. Es curioso porque, aunque no sé si mucha gente lo tiene en cuenta, yo nunca he llegado a competir formalmente en el circuito. Sin embargo, lo que más me cautivó desde el principio fue ese contraste tan marcado entre la competitividad que se vive durante el debate y el ambiente de compañerismo al terminar. Me llevé esa sensación de ver cómo, a pesar de la intensidad dialéctica, al acabar todos volvemos a ser amigos. Es lo que más valoro de esta experiencia.
¿Qué importancia tiene un rol como el tuyo de director de escuela y cómo influyen estas formaciones dentro de tu club?
Mi función principal es, sobre todo, ayudar y guiar a los debatientes en todo el proceso logístico y estratégico. El objetivo es que ellos solo tengan que preocuparse de una cosa: salir ahí y hacerlo lo mejor posible durante el debate, dándoles la seguridad de que el resto está bajo control.
¿Y cuál es la parte que consideras más complicada a la hora de preparar o impartir una formación?
Lo primero es la gestión del tiempo, porque es una labor que consume muchísimo. Pero, más allá de eso, está el peso de la responsabilidad. A veces surge ese miedo de pensar si lo que les estás explicando es realmente la mejor opción o la estrategia más adecuada. Tienes ese respeto constante de no querer guiarlos por el camino equivocado, porque confían mucho en tu criterio.
Si tuvieras que describir cada rol del debate académico con una sola frase, ¿cuáles serían?
Para el introductor, diría que es el espectáculo. El primer refutador (R1) son los cimientos de toda la estructura. El segundo refutador (R2) es el rol decisivo y, finalmente, la conclusión es la parte más conciliadora. Es la gracia del formato: después de toda la tensión del debate, la conclusión permite que las aguas vuelvan a su cauce.
¿Qué dificultades crees que afrontan el circuito y sus debatientes a día de hoy?
Creo que faltan más competiciones, especialmente a nivel autonómico. Actualmente, al haber pocos torneos cercanos, nos vemos obligados a desplazarnos distancias muy largas, lo que supone un esfuerzo extra para los clubes. También falta un mayor soporte por parte de las instituciones académicas; sería ideal que las universidades vieran a los equipos de debate como algo propio de la institución y no solo como clubes independientes.
A nivel personal, ¿qué te ha aportado el debate en tu vida profesional?
Me ha aportado muchísimo. Lo más evidente es la mejora en mis habilidades de comunicación, pero sobre todo me ha dado la capacidad de no tener miedo a pensar de forma diferente y a saber decir que no. El debate te enseña a discutir las cosas desde el respeto, pero con la firmeza necesaria para defender un punto de vista.
¿Qué le dirías a un novato que se enfrenta con miedo a su primer debate?
Que tenga mucha confianza en sí mismo. Lo más importante es la seguridad; debes estar muy convencido de lo que estás diciendo. Si tú mismo no te crees tu argumento, será difícil convencer a los demás. Así que mi consejo es: créetelo y confía.
Alejandro, muchísimas gracias por tu tiempo.
Gracias a vosotros.