Amparo Perucho Ibáñez

Amparo Perucho Ibáñez, vicepresidenta de Debate UPV, estudiante de Bellas Artes, y encargada, de forma prácticamente vitalicia, del diseño de la imagen corporativa del club. Ha sido semifinalista en varios torneos nacionales en formato académico y está dando sus primeros pasos en el formato de debate parlamentario, con bastante éxito al formar parte del equipo ganador del II BP Santiago de Compostela en su categoría de novata.
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Bueno Amparo, vamos a empezar por el principio, ¿cómo y cuándo entraste en el mundo del debate?

Fue en 3º o 4º de la ESO cuando un profesor decidió aplicar parte de su asignatura a realizar debates por grupos sobre algunos de los puntos de su temario. Lo que yo no sabía por aquel entonces es que aquel formato de debates organizados se convertiría en mi introducción al debate competitivo y al club al que pertenezco.

Entonces, ahora que ya llevas un tiempo, ¿qué crees que le falta y le sobra a este mundillo?

Por suerte o por desgracia el mundo del debate en España está centralizado. Al encontrarse València en la periferia geográfica nos vemos muy limitados por las conexiones e infraestructuras disponibles para desplazarnos a otros torneos, con el coste que eso conlleva. Ir a Málaga, Bilbao o Santiago de Compostela resulta un esfuerzo, económico y temporal , mucho mayor que desplazarse a Madrid. Aunque intentamos repartirnos y conocer mejor todas las diferentes escuelas falta ser capaces de crear un mundo del debate que no dependa tanto de los centros tradicionales y que se abra a las posibilidades que ofrecen clubes y ciudades emergentes.

Sobre qué le sobra al mundo del debate no puedo más que apoyar las palabras de Celia Herrero y Jesús Tejada del Club de Debate de la Universidad de Alicante en la entrevista que le hicisteis hace unas semanas. Siguen existiendo prejuicios superficiales dentro y fuera del propio mundo del debate, desde las miradas extrañas cuando dices que tu tiempo libre lo pasas debatiendo hasta esas mismas miradas dentro del torneo al decir que vienes de bellas artes a discutirles a los politólogos la idea de la Democracia.

Vamos con la eterna dicotomía. Si te diesen a elegir… ¿Académico o BP? ¿Por qué?

Ser o no ser… Ésa es la cuestión jajaja. Personalmente siempre he sido una persona de buscar salidas fuera de las elecciones polarizadas así que siendo fiel a mí misma diré que no me quedo con ninguno o, dicho de otra manera, me quedo con ambos.

Del BP me quedo con la forma en que potencia la capacidad de argumentación lógica en su estado más puro. De cómo es capaz de sacar a relucir el potencial de cada participante de hablar de cualquier tema, aunque sea la primera vez que ha oído hablar de ello.

Sin embargo, esa capacidad argumentativa para mí no sería completa sin el modo en que el formato académico pule lo que llamamos “las formas”. El famoso: no es lo que has dicho; sino cómo. El peso que el académico pone en mejorar las pequeñas imperfecciones en el lenguaje no verbal de cada orador (dirigir la mirada, dominar el espacio, rectificar las muletillas) son una parte importante de la transmisión de información que merece ser trabajada en ambos formatos.

Ahora uno un poco más personal. Ya que me has comentado que tu carrera, ¿crees que el mundo del debate es más útil para la gente de letras?

No creo que sea más útil pero desde luego resulta más cercano para “gente de letras” que para quien estudia Ingeniería con carreras como el Grado en Ingeniería Industrial y Diseño de Productos o Grado en Ingeniería en Geomática y Topografía.

Precisamente por la distancia que percibe la persona ingeniera entre su grado y la actividad del debate nos esforzamos en remarcar la utilidad para cualquiera de mejorar sus habilidades comunicativas dentro y fuera de su campo de estudio.

Te hago esta pregunta porque, sino me equivoco, la UPV es de las pocas escuelas de debate organizada desde una facultad de ciencias ¿qué creéis que la perspectiva de la ciencia aporta al debate?

Efectivamente somos la única universidad politécnica en España, que sepamos, con una escuela de debate, además de la Escuela de Ingeniería de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid, pero en nuestro caso se ven incluidas todas las escuelas y facultades de nuestra universidad . Sin embargo, no somos la única universidad donde “gente de ciencias” se ve inmersa en el mundo del debate. Y quizá haya razones para que así sea.

La perspectiva de la ciencia es representar un punto de partida que sale de la expectativa de “gente de letras” que hay en el mundo del debate y que obliga a no dar nada por sentado ni los temas que se tratan ni la capacidad de tratarlos, independientemente de que sea o no su materia de estudio. La “gente de ciencias” aporta quizá una perspectiva más escéptica, tanto por la deformación profesional como por, precisamente, carecer de la formación académica de estudiantes de derecho o periodismo que están más familiarizadas con los temas que se suelen tratar en los torneos. Creo que eso nos da la oportunidad de ser más críticas, quizá más objetivas y más empeñadas en llevar a cualquier tipo de público un planteamiento lógico sencillo no dependiente de la terminología técnica de quién está acostumbrado a tratar temas legales o institucionales.

Se rompen expectativas entre las participantes y cuando te quieres dar cuenta eres capaz de encontrar físicos, matemáticos, informáticos, artistas y futuros juristas debatiendo al mismo nivel sobre la ley de violencia de género o la utilidad de las Naciones Unidas para conseguir un mundo más democrático.

Echando la vista atrás, ¿crees que ha evolucionado el debate en España?

Afortunadamente el debate en España se encuentra en una constante evolución. Ya no nos conformamos con el debate académico, abrimos las puertas al BP, al MUN, y de cada formato aprendemos una cosa nueva que nos hace crecer como debatientes y, como es mi caso, como organizadores y formadores.

Un ejemplo perfecto de esto es el torneo Rétor donde en un mismo formato se encuentra la espontaneidad del BP, la estructura e investigación previa del académico, con la introducción de un jurado popular. Un formato que, sin duda, es muestra de la constante evolución del mundo del debate en España.

Hablando de innovación, la nueva generación de debatientes se está haciendo muy presente en torneos en el ámbito nacional. Si tuvieses que dar un consejo a esta gente joven que va a empezar en debate, ¿qué les dirías?

Los nervios son algo normal pero no por ello dejamos de dar el salto. Hay que permitirse estar nerviosa, permitirse liarla parda en un debate, permitir que literalmente te juzguen, permitir que salgan a la luz las imperfecciones de cada orador y sobre todo permitirnos a nosotros mismos mejorar y aprender de ello.

Muchos de estos jóvenes entran a debate fijándose en una figura a seguir. ¿Cuál dirías que es tu referente en el mundo del debate?

Si te soy sincera nunca he querido anclarme a tener un referente sino que conforme he ido conociendo a personas con más experiencia he ido apuntando los detalles (o no tan detalles) que me gustaban sobre su forma de ver el mundo del debate.

Quizá estar estudiando Bellas Artes me hace pensar que no merece la pena tener “mi” referente en ningún ámbito porque me acerca a convertirme en una copia de aquel a quién admiro cuando para crear mi propia marca, tanto como comunicadora como estudiante, me gusta nutrirme de las cosas más inesperadas, variopintas y diversas posibles.

Ya que nos hemos puesto a contar anécdotas, ¿cuál es la más graciosa que has vivido en el mundillo?

¿Sólo me puedo quedar con una? En estos tres años que llevo debatiendo me he encontrado de todo pero algunos momentos que recuerdo con más humor son momentos de risa tonta incontrolable en mitad de un debate.

Recuerdo mi primer nacional en la Universitat de Barcelona que, en cuartos de final, una de mis compañeras en su intervención refiriéndose a una metáfora sobre puentes que había planteado el equipo contrario se utilizó a sí misma como autoridad porque claro, como ella bien dijo: “Yo estudio ingeniería de caminos y ya les puedo asegurar que ese puente no se sostiene” De ahí al final del debate no pude para de reír.

Más reciente y de forma parecida estaba en un torneo en Málaga y durante la intervención de uno de los oradores del otro equipo, hablaban que siempre la humanidad progresaba a positivo, se me ocurrió preguntar por qué entonces después de una Primera Guerra Mundial, habíamos pasado por una Segunda. Lo que no me esperaba fue que la respuesta a mi pregunta fuera: “Aún no hemos tenido una Tercera ” y tanto a mí como a uno de mis compañeros nos dio un ataque de risa de estos que se oyen fuera de la sala y de los que salimos dolidos del estómago y asombrados con que no nos hubieran echado antes de acabar el debate.

Y por último, si tuvieses que concluir toda tu vida en el debate con una frase ¿cuál sería?

Sabiendo que es una competición es importante para mí recordar la importancia de disfrutar la experiencia más allá de que sea o no un torneo. Por eso, consciente que nos queda mucho por aprender concluiría con algo así como “aquí hemos venido a jugar”.

Lo hemos hecho como mejor hemos sabido en el momento. A veces hemos marcado gol y a veces nos lo hemos metido en propia puerta. Hemos plantado cara a la pregunta y al equipo que fuese y lo hemos hecho a nuestra manera. Hemos jugado con diferentes jugadores, con diferentes entrenadores y hasta con diferentes reglas. Hemos jugado a ganar más allá del torneo. Hemos jugado a intentar ganar como oradores y ganar como personas.

Thank you for coming to my TED talk.

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