Ana Somavilla Morilla

Pieza fundamental en este nuestro periódico, debatiente desde que tenemos memoria en Cánovas, así como formadora en los últimos años. Esta estudiante de periodismo es tan especial que a sus 22 años ya ha tenido la oportunidad de trabajar como redactora, jefa de prensa y content manager. Crack tanto en académico como en BP, ya sea como formadora, jueza o participante, ganando algunas menciones individuales, pero sobre todo, como a ella le gusta decir “ganando muchísimas risas y recuerdos”. ¿Sabes ya de quién te hablamos, no? Sí!!!! Se trata de Ana Somavilla Morilla!!! Si quieres conocer su lado más cercano y personal lee esta entrevista…
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Buenas Ana! Aunque no sea la manera más habitual de empezar una entrevista, vamos a retarte: sabemos que estudias periodismo y que eres una amante del mismo, así que pon tú el titular de la entrevista…

Conociendo a “Ana la de El Debatiente”. 

Creo que esto es digno de contar. El porqué es muy simple. Resultó que alguien del mundo del debate quiso presentarme delante de gente que ya me conocía y sabía de sobra que yo formo parte del equipo de El Debatiente. Y la mejor forma fue diciendo: “Ella es Ana la de El Debatiente”. Desde entonces creo que acabó convirtiéndose en un meme y mucha gente de debate cada vez que me ve me saluda diciendo: “¿Tú no serás Ana la de El Debatiente?”. Eso sí, yo orgullosa y feliz. 

Qué manera más arrasadora de empezar… Para serte sincero, creo que hasta nosotros te identificaríamos así jajaja…

Bueno, centrémonos… Ahora sí, ya pasamos a las preguntas más habituales: ¿Cómo entraste en el mundo del debate? 

Yo estaba en primero de bachillerato cuando hicieron un pasaclases hablando sobre la extraescolar de debate y lo buena que era esta actividad para aquellas personas que eran tímidas y que necesitaban aprender a hablar en público sin ponerse nerviosas. Recuerdo que me encantó la idea, pero no me sentí identificada porque yo siempre he sido muy echada para delante y no me ha dado vergüenza. Cuando fueron a salir, recuerdo correr hasta la puerta y preguntarle a Miguel Ángel Ruiz (que por aquel entonces era profe del cole y quién llevaba la actividad) que, si yo podía apuntarme, aunque no tuviera problemas para hablar en público. Y él me contestó que con más razón debía apuntarme. La verdad es que tengo un recuerdo muy bonito de los inicios y de esas ganas de que llegaran los miércoles para que tocara debate. 

Bueno Ana, y después de tantos años aquí dentro, ¿cómo definirías el mundo del debate hoy día? 

Creo que la palabra es crecimiento. Es cierto que para muchos lectores 6 años sea mucho tiempo en el mundo del debate, pero en realidad cuando entré ya había gente debatiendo y que iban a torneos. Pero, realmente, creo que he podido ver en estos años una evolución muy grande, donde las oportunidades cada vez son mayores. Mayores en el sentido de que ahora hay más torneos, más clubes, más formas de conectarnos (en parte es algo bueno que sacar de esta pandemia), … Así que, me quedaría con la palabra crecimiento, en todos los sentidos. 

A parte de la presencia que hemos ganado “de puertas para fuera”. En el sentido de que, antes el debate era una cosa que no se conocía tanto y que actualmente ha adquirido un valor reconocido también fuera del ámbito “competitivo”. 

Estamos muy de acuerdo y muy felices de que sea así.

Tras los 6 años que nos comentas que llevas dentro, ¿en qué punto de tu carrera como oradora te encuentras?

En esa en la que cuando vas a algún torneo ves que hay gente a la que has juzgado en escolar. No, pero ya en serio. Creo que estoy en un punto en el que jamás hubiera imaginado, y que “la Ana” que salió en su primera intervención miraría orgullosa. Por eso creo que estoy en uno de los mejores momentos. Ese en el que estás contenta con lo vivido y realizada por lo aprendido. 

Y nada como la sensación de sentirse así con una misma… ¡Enhorabuena!

Como acabas de indicar tu trayectoria ha tocado todos los roles, ¿Con qué te quedas: juzgar, debatir o formar? E independientemente de la que escojas, ¿qué te aporta cada experiencia?

Sin duda la que más me llena es la de formar. Me encanta la labor educativa, y pasar tiempo con “mis niños” (lo digo entre comillas porque muchos son más altos que yo), ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en estos años de debate sin duda. El ver cómo alumnos y alumnas de 16, 17 o 18 años que el primer día llegaron obligados, hoy en día siguen debatiendo aún habiendo pasado a universitario. Es tan bonito. Para mí ha sido una experiencia enriquecedora porque, aunque no se lo crean ellos me han aportado muchísimo. 

Aunque claro, juzgando también he disfrutado mucho. Y aquí me quedo 100% con juzgar en debate escolar. La evolución de los más peques se ve de ronda a ronda, y se nota que quieren pasarlo bien y aprender. Para mí lo mejor es verlos vivirlo todo intensamente, o que te lleguen pidiendo feedback. También es otra forma de aportar a la formación, por eso lo disfruto tanto creo yo. 

Y como participante creo que solo puedo esbozar una sonrisa al recordar a compañeros de equipo, torneos, nervios, muchos nervios, evidencias, preptime en unas escaleras, … La experiencia como participante creo que ha sido lo que me ha convertido en la persona que soy, y me ha aportado muchísimo aprendizaje. Y, especialmente, me ha servido siempre para recordar que nunca puedes acomodarte, que siempre hay algo que aprender de los demás (sean jueces, equipo contrario o hasta staff). Y hablando de staff, también he sido y creo que es un rol más dentro del mundo del debate que hay que valorar, aplaudir y disfrutar. 

Sin duda todas ellas son experiencias inolvidables.

Sabemos de primera mano que tuviste mucho que ver con los inicios de este periódico, ¿qué podrías contarnos sobre este? 

Recuerdo cuando me llamaron para contar conmigo en “un proyecto muy chulo” (la mayoría de mis historias en Cánovas Fundación empiezan así). Yo llevaba ya dos años formando parte de la Fundación y siempre nos preguntaban “¿Qué creéis que podéis aportar?”. Y yo en ese momento siempre pensaba “pero si yo lo que más hago es hablar y escribir”. Y como caído del cielo llegó El Debatiente. Un proyecto con el que podíamos aportar algo nuevo al mundo del debate. Fue muy apasionante. Eso sí, lo recuerdo todo muy borroso, porque recuerdo estar perdida. Tened en cuenta que no conocía a nadie del mundo del debate universitario, que casi no sabía cómo redactar una crónica y menos enfrentarme a una entrevista. Pero recuerdo con muchísimo cariño esos inicios: eligiendo la imagen que tendría, aprendiendo sobre la marcha, trabajando en equipo, …

A día de hoy, tanto desde dentro como desde fuera del periódico solo podemos darte las gracias por todo lo aportado y el camino ya recorrido que nos encontramos los que llegamos detrás.

Centrándonos un poco más en el debate, ¿qué características crees que debe tener un buen debatiente?

Esta pregunta me encanta. Hay una frase de Kapuściński que dice “para ser buen periodista hay que ser buena persona”. Yo pienso que es aplicable para un buen debatiente, porque para mí el buen debatiente es aquel que se adapta al formato competitivo en el que se encuentra, que hace autocrítica de sus intervenciones, que se esfuerza en el proceso de aprendizaje y que disfruta debatiendo. Tú puedes ser un gran orador, pero olvidar el lado de respeto por el rival o del trabajo en equipo. En ese momento creo que dejas aparcado el concepto de debatiente. 

Nos ha encantado la frase, así que nosotros pensamos que no solo es aplicable para ser un buen debatiente sino que lo es para ser bueno en cualquier disciplina o faceta de la vida. 

¿Y qué características crees que tienes tú como debatiente? Venga va, señálanos una virtud y un defecto que tengas como orador.

Creo que una virtud es mi capacidad de análisis e improvisación (que se noten las conclusiones). Siempre me ha gustado el atender, procesar lo que se está diciendo y comprender en el momento para poder salir yo después. Cuando empecé en bachillerato fue algo que destacaron de mí y creo que es algo que me define. 

Y defectos, yo creo que a veces soy algo nerviosa y eso afecta a mi capacidad de crear una estructura en mi discurso. Creo que también es algo que he tenido desde un principio. 

Sabemos que tu Escuela de Debate es muy importante para ti, ¿qué podrías contarnos sobre tu Escuela y sobre la importancia del sentimiento de pertenencia a uno?

Yo siempre digo que para mí Cánovas fue un salvavidas. Yo estaba en una situación, podemos decir que no muy buena personalmente, y para mí Cánovas fue una gran vía de escape. Más aún cuando conocí a toda la gente increíble que forma parte de esto. Recuerdo decirle a mi madre: “Mamá yo me tengo que hacer socia”. Y aunque entré por el debate, siempre me atrajo el saber que Cánovas era mucho más. 

Creo que Cánovas no necesita presentaciones ni formalismos. Solo hace falta coincidir con uno de nosotros para descubrir cómo somos y cuáles son nuestros valores.

Para mí Cánovas es ese lugar donde he crecido, donde me han visto crecer, donde me han visto llorar, reír, y otras muchas cosas. Creo que mi forma de ver las cosas viene de esos valores. Además de todas las experiencias de vida. Viajes, bailes, mucha fiesta, convivencias, etc. 

La verdad es que es difícil de describir ahora que me doy cuenta. Pero creo que lo mejor de pertenecer a Cánovas es sentir que formas parte. Esa es una de las grandes enseñanzas. Al principio no sabía si era mi sitio, pero alguien me recordó que muchas veces depende de nosotros el sentirnos parte. Y qué bonito es formar parte de esta familia. 

Se nos ponen los pelos de punta, y comprobamos con agrado que todos a los que os preguntamos por Cánovas nos dais una respuesta similar. Ahora toca seguir disfrutando de esta familia de la que todos formamos parte.

Nos consta que a ciertos torneos y simulaciones has acudido bajo el rol de periodista en lugar de debatiente, ¿cómo es vivir esta experiencia desde una perspectiva diferente?

Para mí creo que ha sido de las mejores experiencias. Siempre de arriba a abajo y viviendo el torneo o la simulación a otro ritmo. Para otras personas seguramente sea algo aburrido, pero también tengo que decir que siempre me he encontrado rodeada de un gran equipo que me ha hecho disfrutar hasta de maquetar una revista en menos de una hora. 

Eso sí, quiero decir que se disfruta más. Porque al final, como periodista, eres como un espectador 360. Estás en todos lados, ves todas las intervenciones, atiendes a todas las rondas, disfrutas de la experiencia también como participante, … Para mí lo tiene todo. 

Tiene que ser tan divertido como agotador.

Aprovechamos este espacio para daros las gracias a todos los periodistas que hacéis posible la visibilidad de este mundo y que ayudáis a que los debatientes tengan una mejor experiencia y un mejor recuerdo de su paso por los torneos. Un saludo enorme y con mucho cariño!!

Pasamos a un clásico: ¿BP o académico? ¿Postura favorita?

Un gran dilema al cual creo que no puedo responder. Con académico me quedaría porque es un formato que romantizo por ser el que me abrió las puertas a debate, y la verdad, para mí es más disfrutable por el ritmo (lo veo como más clamado). Pero es que BP fue un reto. Nunca pensé que podría llegar a debatir BP, y, sin embargo, ha sido un formato que me ha sacado de la zona de confort completamente. Y esto lo enlazo con las posturas. 

Yo comencé como conclusora, y es un rol que me encanta, pero con BP me di cuenta de que sabía refutar, y descubrí los látigos. Así que he acabado picoteando de todo un poco. 

Nunca mejor dicho: en la variedad está el gusto. Para qué elegir si te puedes quedar con todo…

Dada tu personalidad tan proactiva en muchos aspectos informativos de la actualidad, ¿algún tema que estimes que deba ser debatido actualmente?

Creo que no mencionar lo acontecido estos días en Colombia con las revueltas por la reforma tributaria sería un error. Pero creo que hay muchos temas más. Por ejemplo, la crisis del COVID-19 en India y la simbología de la muerte en dicha región. 

O, por otro lado, también hay algunas temáticas muy interesantes relacionadas con el periodismo, como es el valor del trabajo o su visibilidad en comparación con el grado de riesgo. Solo hace falta ver la noticia de David Beriáin y Roberto Fraile. 

Entrando un poco en la esfera más privada, ¿para qué te ha servido el debate en tu vida personal/profesional?

Lo más directo lo veo cuando hago las prácticas de televisión o de radio. Porque cuando te tienes que hacer un guión para una noticia es como si estuvieras preparando un caso. Además de la facilidad en la capacidad de improvisación y la soltura. Pero creo que algo que me ha forjado tanto a nivel personal como profesional es la capacidad crítica y la investigación. El aprender de todo tipo de temas con gran profundidad, acudiendo a fuentes fiables y contrastadas y cuestionarme todo lo que se planteaba. La verdad es que el profesorado a veces lo ha pasado mal en tema de refutaciones. 

¿Alguna anécdota o momento de “tierra trágame”?

Anécdotas creo que mil como poco. Voy a contar una de escolar y otra de universitario. En mi primer torneo iba de conclusora y mis compañeras me pasaban post-its con las anotaciones para recordar a los jueces en mi intervención y siempre me las pegaba en la tarjeta. El problema fue cuando una de ellas se traspapeló y fui a leerla en voz alta. Un papelito rosa donde ponía: “Cómo está el R2”. La adolescencia es muy mala. Obviamente no llegué a decirlo, pero unas risas que nos echamos.

Y en universitario me han pasado muchísimas cosas, más cuando debates en sala con colegas. Referencia a anécdotas conjuntas y personales no han faltado. Eso sí, quiero contar mi primer debate en universitario. Otro momento vergonzoso. Entro a la sala. Veo a varias personas que habían sido jueces míos en escolar. Mi cerebro asume que son jueces en este torneo. De pronto, se acercan y nos saludan. No, esas personas que hace 3 meses te juzgaban ahora debaten contra ti. Y lo peor es que lo dije y las risas llenaron la sala. 

Jajaja no sabemos con cual quedarnos… Vergüenza pasarías pero mereció la pena para poder contarlo hoy jajaja

Algún recuerdo que guardes con mucho cariño

Demasiados. Los viajes a Madrid, que me acojan en la casa que se pueda, albergues en zonas de tranquilidad cuestionable, compartir cuarto entre cuatro porque el Airbnb no especificaba bien, … Y eso solo hablando de debate debate. 

Uno que se me viene a la cabeza ahora es con Cristina Oñate. Ella es la primera amiga que me dio debate y siempre me he sentido muy orgullosa. Recuerdo que en nuestro primer torneo que veíamos, que fuimos de staff, estábamos en la puerta del salón de la final, nos miramos y me dijo: “Algún día estaremos ahí nosotras debatiendo”. Una predicción a medias. Ella consiguió ganar el torneo y yo estuve ahí para hacerle la foto. Lloré, pero para mí significó que esas niñas que con 16 años miraban asombradas a los debatientes en traje ahora eran las que debatían y servían de ejemplo a otras niñas que acababan de empezar. 

Y, por otro lado, no puedo no mencionar a mi equipo con el que fui al Séneca y con los que repasamos líneas comiendo Mc Donald’s o el fin de semana de CDU del año pasado en el que disfruté, me olvidé de la competición, compartí grandes momentos y volví con la autoestima subida gracias a los piropos diarios de mis compis. 

Y voy a parar porque conforme hablo se me van ocurriendo mil más que se pueden resumir en cientos de nombres. Espero que alguno sonría y aunque no lo haya mencionado explícitamente sepa que me refiero a ellos en estas palabras.

Desde luego que se darán por aludidos y desde luego que esto que nos señalas es lo mejor que tiene este mundo, que te llevas recuerdos y experiencias para toda la vida…

¿Algún referente personal en el mundo del debate?

Alejandro Pena. No tengo ninguna duda. El inventor de “dar un paseo por lo que ha sido este debate”. Ha sido no solo un referente, sino de las mejores personas que he conocido. Me enseñó a creer en mí. Siempre ha estado a la distancia de un Whatsapp para lo que he necesitado. 

Recuerdo ir a su sala a verlo debatir en los internos. El saludar como los pingüinos de Madagascar (esto lo entenderán unos pocos). Y una de las mejores cosas que podían decirme cuando hacía una conclusión era: “Te pareces a Ale Pena”. Y a mí en ese momento la sonrisa no me cabía en la cara. 

Tengo muchísimo que agradecerle. Y creo que una parte de mi crecimiento personal también fue gracias a su impulso. 

Creo que es un nombre que a nadie le deja indiferente y eso dice muchísimo de él.

Desde aquí le mandamos un saludo tan grande como lo es él y con tanto cariño como nos ha brindado él siempre a todos nosotros.

Para ir terminando, ¿qué te ha aportado el debate?

Ana Somavilla no sería Ana Somavilla sin debate. Me ha hecho ser lo que soy a día de hoy. Me ha aportado amigos, y esos amigos que ya dejaron de ser “amigos de debate”, porque la coletilla desaparece. Me ha aportado viajes, experiencias de vida y mucho aprendizaje. He aprendido lo importante que es conocerse, disfrutar del momento, hablar con mucha gente, ser buena persona, ayudar, tener empatía, …

El mundo del debate es un mundo lleno de oportunidades maravillosas para crecer como persona, y creo que lo he dicho antes, pero gracias al debate la pequeña Ana estaría muy orgullosa de ver en lo que se ha convertido. 

¿Qué aconsejarías a quienes se acaban de iniciar en el mundo del debate?

Que lo disfruten. Que se apunten a todo, independientemente del rol al que vayan. Pero sobre todo disfrutarlo, y no verlo como una competición o como algo de autoexigencia. Para nada. Debate es lo competitivo y lo social, y encontrar el equilibrio entre esos dos es lo que hace que disfrutes al máximo. 

Lectores, ya sabéis, tomad nota y os irá igual de bien que a ella… y quien sabe si el día de mañana sois vosotros los que aparecéis aquí… No hay nada imposible!!

Conocemos bien tu faceta periodista, así que antes de despedirnos vamos a explotarla: ¿Alguna lectura o autor que pueda ser especialmente útil a la hora de debatir?

Muchísimos. Creo que hay grandes periodistas que han publicado no solo libros sino su trabajo en formato fotografía o reportaje de los que aprender. De todo tipo de temáticas. Mónica G. Prieto, Olga Rodríguez, publicaciones como 14 milímetros, Revista 5W, Jotdown, Gervasio Sánchez, Mikel Ayesteran, … Creo que hay muchísimos periodistas que cubren conflictos internacionales ahora mismo y que lo hacen con mucha calidad. Y eso es lo que ayuda en muchas ocasiones en preguntas recurrentes en el mundo del debate, y por lo que creo que habría que visibilizar más este trabajo.

Y recomiendo un libro periodístico que realmente plantea muchos dilemas morales y temáticas sociales. Se llama Crónicas Bárbaras y es de Pedro Simón. 

Te retamos una vez más: En una palabra, ¿qué es el debate para ti?

Personalidad. El debate forja un tipo de personalidad muy particular. Gracias al debate se ha potenciado mi curiosidad, mis ganas de mejorar y mi proactividad. Por eso creo que el debate es más que una actividad, es algo que se mete dentro de ti que pasa a formar parte de tu personalidad. Y más allá de eso, se atraviesan muchos periodos de tu vida donde el debate es el medio perfecto para el crecimiento personal. 

Y la última respuesta no va acompañada de pregunta, te pedimos una última reflexión.

Es raro estar siendo entrevistada en El Debatiente, y más raro será programar mi publicación en redes sociales, pero estoy muy contenta y orgullosa de formar parte de todo esto. Quiero agradecer, primero a Cánovas por hacerme formar parte de este proyecto y poder verlo crecer desde dentro. En segundo lugar, a todos los equipos con los que he trabajado en este proyecto desde el principio hasta ahora. Y, por último, a vosotros, los lectores, que cada martes nos leéis y os emociona el contenido que publicamos. 

Es un placer ser la voz de El Debatiente cada semana. 

Ana, sabes de sobra lo especial que ha sido esta entrevista para nosotros y el cariño y aprecio que te tenemos. 

Te agradecemos infinitamente la ilusión, predisposición y ganas que le has puesto y te deseamos todo lo mejor de todo corazón, porque desde luego te lo mereces. 

Aquí siempre tendrás un lugar al que poder volver.

Un saludo enorme!!

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