Fernando Contreras

A nuestro entrevistado de hoy, si no lo conoces, es porque no has estado atento al mundo del debate BP, pues Fernando Contreras es un debatiente y juez de renombre mundial. Hoy, concede unas preguntas a ElDebatiente. ¿A qué esperas para leerlo?
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¡Buenos días queridos lectores! Hoy tenemos el tremendo gustazo de volver a entrevistar a compañeros de Latinoamérica como es Fernando Contreras, un verdadero «crack» en el mundo del derecho de competencia pero también y para lo que aquí nos interesa, en debate.

Bueno Fernando, muchas gracias por estar aquí con nosotros, ¿qué tal si empiezas definiéndote tú mismo?

Gracias a vosotros, me parece genial…

¿Quién es Fernando Contreras?

Fernando Contreras es egresado de Derecho por la Universidad de Valparaíso, Chile. Ha participado en debate desde su etapa escolar, y desde ahí qué no ha parado de participar hasta que finalizó sus estudios universitarios. Además de debate, actualmente está trabajando en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, por lo que gasta la mayoría de su tiempo (más del que le gustaría) en investigar temas de antitrust. Fuera del ámbito académico y laboral, es fanático del animé, las series, y las novelas, sobre todo las novelas de Herman Hesse, qué son sus favoritas.

¿Cómo te inicias en el mundo del debate?

Mis inicios en debate se remontan al año 2011, cuando tenía 14 años y estaba en mi primer año de la secundaria. Ese año en Chile fue bastante poco normal puesto que hubo movilizaciones estudiantiles bastante masivas que coparon la agenda política del país durante todo el año, de las cuales surgió la generación de políticos que hoy gobierna Chile, tales como Gabril Boric (actual presidente de Chile) o Camila Vallejo (actual Ministra Vocera de Gobierno). Este movimiento no solo fue potente a nivel de estudiantes universitarios, sino que también a nivel de estudiantes de secundaria.

En mi caso, yo estudiaba en el Liceo José Victorino Lastarria, uno de los llamados “Liceos Públicos Emblemáticos”. Estos liceos emblemáticos son colegios públicos que tienen más de 100 años de historia, que son llamados así porque se les considera el bastión de la educación pública chilena, y por los cuales han pasado varias generaciones de políticos, empresarios y personajes relevantes para la historia del país. Esta tradición hace que los liceos emblemáticos sean espacios bastante politizados, por lo que fueron los líderes del Movimiento Estudiantil a nivel de estudiantes secundarios.

En ese contexto, en el que las movilizaciones duraron todo el año, el Liceo Lastarria estuvo en toma durante 7 meses. ¿Qué significa estar en toma? Significa que los estudiantes hicimos una ocupación material del establecimiento, sacando a las autoridades del Liceo, y paralizando todas las actividades como forma de protesta. Esto se traducía en que ahora un grupo bastante grande de estudiantes literalmente vivía en el liceo, y los que no vivían ahí asistían todos los días a las distintas actividades políticas, culturales y deportivas qu ese hacían con ocasión de la toma.

¿Cómo conecta todo esto con el debate? Era mi primer año en un colegio nuevo, en un contexto de álgidas movilizaciones, y yo veía con mucha admiración cómo la mayoría de dirigentes políticos del liceo también participaban en el debate. Los veía compatibilizar las actividades de la toma, las asambleas, las reuniones de coordinación con dirigentes universitarios, con sus actividades regulares de debate, es decir, a pesar de la toma, seguían representando al Liceo en los distintos torneos de debate. Mi admiración no podía ser mayor, y eso fue lo que me motivó a entrar a debate: el deseo de ser un líder al igual que ellos.

¿Qué modalidad prefieres: BP o académico? ¿Por qué?

Creo que ambos formatos aportan cosas distintas en la vida de un debatiente, y por lo mismo recomiendo debatir en ambos formatos. Por un lado, siento que el debate académico sirve para que los debatientes desarrollen más habilidades de investigación, pero incluso más que eso, forzar a los debatientes a investigar temas que normalmente no investigarían, con un nivel de profundidad que es bastante poco usual en otros tipos de formato, lo que, en mi impresión, genera debatientes más cultos. Por su parte, BP aporta a desarrollar habilidades como el pensamiento lógico, la improvisación, y también el pensamiento estratégico, lo que permite darle un giro a los debates que es muy poco usual ver en debates académicos centrados en la profundidad de los argumentos validados en base a un criterio de autoridad. Los análisis propios de debate BP son análisis de “metadebate”, es decir, no simplemente decir por qué una contribución es cierta, sino que ver qué papel juega esa contribución a nivel estratégico dentro de un debate en específico. Esa vuelta de tuerca que es muy propia del debate BP es lo que me hace preferirlo sobre el académico, a pesar de que reconozco virtudes en ambos.

¿Prefieres formar o debatir? ¿Qué es lo mejor de cada uno de estos roles?

Creo que sin lugar a dudas prefiero formar antes que debatir. En mi caso, la razón por la que debato constantemente tiene que ver, entre otras razones claramente, con satisfacer una pulsión competitiva que siempre ha existido dentro de mi, generalmente en todos los aspectos de mi vida en los que me considero competente suelo ser bastante competitivo, me gusta constantemente enfrentarme a personas mejores que yo y sentir que me estoy desafiando constantemente para mejorar día a día. Sin embargo, a veces ese sentimiento puede ser un poco tóxico y genera bastante estrés en situaciones límite, como competir un torneo largo de 9 rondas como CMUDE.

En cambio, creo que formar, al menos en mi experiencia personal, no tiene ese tipo de efectos negativos, sino que todo lo contrario. Enseñar es una actividad que disfruto mucho y que casi nunca me ha generado estrés, nunca me he sentido ansioso por preparar una clase, ni nervioso por sentir que tengo que ganarle a alguien más. Siento que en ese sentido formar es una actividad que me aleja de esa pulsión competitiva y me permite desarrollar otras facetas mías. Creo que, en definitiva, formar personas es una actividad que me hace sentir mucho más humano, porque cuando formas a alguien tienes que hacerlo asumiendo que esa persona tiene el potencial de superarte y de ser significativamente mejor que tu en una actividad que saca toda tu faceta competitiva, por tanto considero que la formación es un acto de generosidad extrema hacia una persona, con la que te vinculas y asumes un compromiso de ayudarla a desarrollarse al máximo posible. En ese sentido, creo que la sensación de contribuir activamente en el desarrollo de una persona en una actividad que tiene tanto impacto en tu vida como lo es el debate, es una sensación impagable, y recibir el agradecimiento de tus alumnos por haber contribuido a formarlos es algo que me deja profundamente feliz.

¿Qué ventaja crees que tienes respecto a tus compañeros de Derecho al haberte formado en este campo de oratoria y debate?

Sinceramente creo que el debate ha tenido un impacto muy positivo en mi carrera y me ha hecho la vida significativamente más fácil. Dado que he podido desarrollar habilidades de expresión oral y escrita, escucha activa, capacidad de síntesis y de exponer ideas de manera clara y ordenada, eso me deja en una posición de ventaja respecto de otros compañeros y compañeras que probablemente saben más de las distintas materias o que incluso son derechamente más inteligentes que yo, pero al no tener tan desarrolladas estas habilidades quizás no pueden sacarle el máximo provecho a sus conocimientos o inteligencia.

Creo que al final del día, en una carrera como la abogacía, este tipo de habilidades son fundamentales, y valen más que los conocimientos duros sobre distintas ramas del Derecho, puesto que en la vida profesional uno se ve expuesto a situaciones imprevistas, en las que tienes que decidir rápido, o bien te tocan casos que tocan temas respecto de los cuales no existe mucha reflexión académica, no hay manuales, ni papers, etc., y por lo tanto tienes que crear argumentos completamente desde cero. Todas estas habilidades me hacen pensar que tengo una ventaja comparativa para el mundo profesional, y por lo mismo, parafraseando al compañero Presidente Salvador Allende, “tengo fe en mí y en mi destino”.

Has sido el mejor orador y subcampeón del campeonato mundial de debate en español. ¿Cuáles son tus grandes secretos para llegar a conseguir estos grandes logros?

Creo que una de las cosas que te hacen mejorar en debate es darte cuenta que no existen fórmulas mágicas para mejorar. Muchas veces cuando yo pedía un consejo a debatientes a los que admiraba y miraba hacia arriba, esperaba que en sus consejos me dieran el truco definitivo que era el secreto de su éxito, y ahora que quizás yo estoy en esa posición –espero– veo debatientes más jóvenes que se acercan a mi a pedirme algún consejo con las mismas expectativas que yo tenía cuando era novato. Sin embargo, parte de crecer es darte cuenta que estas fórmulas no existen, y que si te dan un consejo vendiéndolo como una fórmula mágica para mejorar, entonces probablemente te están mintiendo.

Dicho lo anterior, voy a dar mis trucos infalibles y ultra secretos que les permitirán mejorar de la noche a la mañana:

  1. El estudio constante sobre distintos temas es fundamental para mejorar. En salas top, donde todos los debatientes saben probar lo que están diciendo, saben impactar bien sus argumentos y hacen ponderaciones bien construidas, lo que realmente hace la diferencia entre ganar o perder es cuánto conocimiento específico tienes sobre un tema. Creo que esto es algo que muchas veces olvidamos y nos centramos en demasía en ver talleres sobre cosas como aprender a construir extensiones, cómo dar mejores discursos de látigo, estrategias avanzadas para cámaras bajas, etc. Esta extrema tecnificación muchas veces lleva a los debatientes a querer ganar los debates sin saber absolutamente nada sobre el tema, y lo horrible de todo esto es que muchas veces eso es efectivo. El problema con esto es que se genera una camada de debatientes profundamente ignorantes, que solo podrán sacar provecho a sus habilidades dentro del debate BP, y no fuera de él. Esta es la razón por la cual soy el enemigo público No1 de los talleres del tipo “aprende a ganar debates BP sin saber absolutamente nada”. En cambio, cuando entiendes que lo que hace la diferencia es aprender sobre un tema que antes no manejabas, profundizar en conocimientos que ya tenías, y actualizar constantemente tus fuentes de información, probablemente vas a tener una mejora significativa. El problema es que esta mejora difícilmente se manifestará en el corto plazo, por lo que hay que tener perseverancia para mantenerse estudiando constantemente.
  2. Lo segundo tiene que ver con la mentalidad. A todo el que me pregunta por qué llevo tanto tiempo en debate yo les respondo que para mí, el debate es un deporte, y yo me considero un deportista de alto rendimiento. Creo que se repara poco en este punto, que sinceramente considero fundamental. En primer lugar, es necesario cultivar una mentalidad deportiva sana, que te permita gestionar las derrotas y las victorias, sobre todo si pretendes tener una carrera a largo plazo. Una derrota mal gestionada te puede llevar al desencanto y la apatía respecto de debate, del mismo modo que una victoria mal gestionada te puede llevar a un espiral de auto complacencia que te lleva al estancamiento como debatiente, y a no entender por qué perdiste un debate, porque te consideras infalible. En este punto, soy fiel un seguidor de la filosofía del gran Marcelo Bielsa, quien considera que el éxito y la felicidad no funcionan como sinónimos, sino que el éxito es una excepción en nuestras vidas, lo usual es que fracasemos, y por tanto lo más importante es el proceso a través del cual llegamos a un resultado, más allá del resultado mismo. Esto significa que cada experiencia, cada resultado, hay que recibirlo con humildad, buscando siempre aprender de ellas, y creo que esto es fundamental para gestionar las victorias, pero por sobre todo para gestionar las derrotas, puesto que las derrotas son las experiencias que tienen la potencialidad de brindarte el mayor aprendizaje posible. Por ejemplo, si tu meta es ganar CMUDE, no debería importar si pierdes el torneo virtual No27 en el que participas, porque ganarlo o perderlo no tiene valor en sí mismo, sino que tiene valor en la medida que contribuye a tu meta. Hay que aprender a jugar el juego largo, en toda tu carrera probablemente solo tienes que ganar un debate: la final del torneo que te propusiste como meta, todo el resto da lo mismo.
  3. Por último, e íntimamente ligado con lo anterior, es importante lograr un equilibrio entre ser profundamente autocrítico pero sin llegar a ser autodestructivo. Esto quiere decir que es fundamental que examines cuáles son los errores que cometes de manera más consistente y te hagas consciente de ellos de la manera más cruda y realista posible. La autocrítica es fundamental para mejorar.

Y por último, pero no menos especial, ¿Qué le dirías a tu yo del pasado si hubiese dudado en entrar en el mundo del debate?

Le diría que no tiene que dudarlo ni un segundo, debate es la única droga dura que tiene efectos positivos en la mente de las personas. Te hace más tolerante a ideas contrarias, te hace más empático, es un espacio seguro para expresar tus ideas, y te ayuda a desarrollar habilidades valiosísimas para el mundo en el que vivimos. Para mi, siempre, el debate ha sido un win-win.

Bueno Fernando, mil gracias por tus sabias respuestas. Ha sido un placer poder contar contigo y aquí, desde elDebatiente te mandamos un fuerte abrazo, y a vosotros también lectores, nos vemos la semana que viene aquí, en ElDebatiente, la casa común del debate en español.  

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