Celia Herrero y Jesús Tejada

Estudiantes de Derecho y ADE, co-directores del Club de Debate de la Universidad de Alicante, debatientes y formadores. Amantes del formato MUN. Forman parte de la dirección de proyectos para extender y desarrollar la oratoria. La palabra "rendirse" no está en su diccionario
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La primera pregunta y la más genérica que hacemos: ¿Cómo y cuándo entrasteis al mundo del debate?

C: La verdad es que fue una idea bastante espontánea, porque nos dimos cuenta de que no había nada en la universidad que se asemejase a fomentar la lógica, la oratoria y demás. Por un amigo que conocíamos que estaba en debate en la Universidad de Córdoba, nos dimos cuenta de que no era ninguna locura crear un club de debate en la Universidad de Alicante, así que empezamos a movernos y tras varios años de intentar poner la máquina en funcionamiento fundamos el club. 

J: Fue un cúmulo de casualidades, más bien. La gente de la asociación de debate Dilema nos empezó a comentar: “oye y por qué no creáis un club en Alicante y competimos”, y nosotros pensamos: “espera, que esto de debate, si no tenemos ni idea”.

C: Claro, sonaba a americanada total. ¿La gente debate? ¿Compite en debate? Y luego, bueno, aquí estamos. 

Entonces, y ligándolo también con lo de crear un club… A veces los clubes necesitan de un sentimiento de pertenencia para conseguir crecer. ¿Veis que este sentimiento es positivo o es negativo?

J: Yo lo veo completamente positivo, porque nosotros mismos somos los que nos damos clase y nos retroalimentamos. Sí que nos gusta que se forme un sentimiento de vínculo, porque no buscamos que recibas clases un año y te vayas, sino que te quedes y des clase también tú.

C: Realmente ese sentimiento de pertenencia lo que ha hecho es aumentar el compromiso que tienen los estudiantes con el club, porque es algo nuestro, hecho por y para los estudiantes, y eso hace que lo cuidemos más. Y luego ya, no se limita solo a debate, sino que el hecho de estar todos juntos ha hecho que hagamos grandes amigos.

¿Y os ha costado encontrar gente de cara a crear el club? Lo digo porque os veo la cara y entiendo que puede que haya sido el caso…

C y J: *Se ríen*

J: A ver, aquí en Alicante ha sido un poco extraño. Empezamos unas 6 personas, después durante el primer año nos quedamos cuatro, el siguiente nos quedamos unos 13 o 14, y este año ha explotado. Lo hemos abierto para todo el mundo sin saber exactamente cuanta gente iba a estar interesada, y se nos han apuntado 200 personas. 

C: Había lista de espera, igual que en las discotecas. Lo que pasa es que éramos pocos veteranos y gestionar eso nos ha costado mucho. Aun así, la verdad es que también ha sido positivo que hemos tenido mucho apoyo por parte de la universidad. Nos han ofrecido aulas, ayuda, financiación… Más o menos y gracias a que la gente ha estado interesada con la idea hemos conseguido mantener el club. 

J: Hemos pasado en un año de ser una asociación normalita a ser la que mas estudiantes tiene inscritos en toda la universidad. Ha sido una completa locura.

Vamos a cambiar un poco de bloque temático a preguntillas más generales. ¿Cuál diríais que ha sido vuestra mejor experiencia en el mundo del debate?

J: Yo la que con más felicidad recuerdo fue con nuestros novatos del Tres Culturas este pasado año, cuando era su primer debate académico prácticamente y después de haber hecho una piña increíble, pasaron el break y pasaron los primeros. Verlos pasar los primeros y además verlos a todos tan felices fue una explosión de felicidad.

C: La verdad que sí, es un buen recuerdo. Yo creo que me quedo con la primera final a la que llegamos, que fuimos un equipo de tres de Alicante, al VI Torneo Interpoli de la UPV, y yo disfruté ese debate como una enana. Teníamos muchísima presión al principio porque era la primera vez que competíamos en mucho tiempo y queríamos ver que tal, pero cuando llegamos a la final ya fue como “nos da igual todo”. Guardo muy buen recuerdo de ese día. 

Ya que veo que tenéis el perfil de formador, si tuvieseis que dar un consejo a la gente que va a empezar en debate, ¿cuál sería?

C: Que no se rindan. Con el tema del debate hay días y hay preguntas que no van. O a lo mejor no has encontrado la posición que más te cuadra. Por ejemplo, si te han puesto de segundo refutador y ves que no es lo tuyo. Creo que el consejo sería que no te rindas, porque conocemos gente que no querían ni hablar en público, y tres meses después han pasado un break en un torneo y son gente que ni se creía capaz de hacer eso. 

Realmente la gente se infravalora muchísimo, y con el tema del debate que es una actividad en la que no tienes profesores, que aprendes a través de amigos que te van enseñando… Yo creo que es un ambiente fantástico para crecer y la gente no se tiene que rendir con eso. 

J: Además, también nosotros nos centramos muchas veces en comunicarles que esto les va a servir de mucho no solo en torneos de debate, sino después de esto. Este ha sido un año muy importante también porque hemos ido a entrevistas de trabajo en las que esta actividad ha salido a relucir. Hemos tenido, por ejemplo, una del despacho Garrigues en la que, de 6 personas, 4 éramos de debate.

C: Y ya no solo eso, sino que, de la hora que duró la dinámica de la entrevista, 20 minutos estuvimos hablando de debate, de torneos de que aprendíamos y que hacíamos. Es una cosa que realmente llama muchísimo la atención.

Bueno, ya hemos hablado de gente nueva, pero también cabe hacer análisis desde el punto de vista de la gente más veterana. ¿Qué creéis que le falta al mundo del debate?

C: Creo que le falta reconocimiento. Es una actividad que está empezando y está creciendo muy rápido, pero sí que es verdad que sigue siendo algo que la gente desde fuera no entiende. Es cierto que la comunidad de debate crece y está creciendo cada vez más, pero creo que le falta más publicidad para que la gente de fuera sepa qué es y cómo se compite. 

J: Nosotros la primera vez que entramos al grupo de “Orgullosos de ser debatientes” nos quedamos flipados por la cantidad de torneos, la cantidad de cursos de formación que había. No teníamos ni idea, y era como: ¿Cómo hemos podido no darnos cuenta de algo tan grande?

C: Y de la oportunidad que representa. Si lo hubiese sabido antes, hubiese entrado antes, y la gente pierde la oportunidad por ignorancia.

J: Pero también es cierto que hemos visto cuando hemos viajado que hay ciudades con más espíritu de debate, más tradición. Madrid, Córdoba, Málaga, son ciudades en la que hay mucha cultura de debate, e incluso se desplazan despachos de abogados a ver los torneos, por verlos. Aquí en Alicante, rara es la persona que sepa qué es el debate o que es lo que se hace en debate. 

¿Vosotros entonces plantearíais aplicar debate en las escuelas como una actividad independiente?

C: Si, de hecho, el Club de Debate de la Universidad de Alicante está colaborando con una asociación que se llama “Actívate”, que está haciendo ligas escolares. También participamos en otros colegios, como jueces y ofreciendo formación. Al final estamos intentando implantar esa idea lo antes posible.

J: Además hemos tenido este año unos novatos que vienen de debate escolar, y la diferencia es increíble. Desde el primer día parecía que llevaban uno o dos años debatiendo. El hecho de hacer debate en el instituto hay que potenciarlo, porque llegan con una preparación increíble a la universidad. 

C: No solo cara al debate, sino a la universidad también. Te enfrentas a exámenes orales, tienes soltura, sabes investigar, sabes trabajar en equipo… Te aporta competencias que no te aportan las clases.

Y entonces, ¿qué creéis que le sobra?

J: Pues yo creo que prejuicios, más que nada. De puertas para fuera se nos ve como los raritos. Si subimos una historia de Instagram con la acreditación de un torneo es como: “que estás haciendo, como puede ser que seas tan friki que te vas a un torneo a debatir”.

C: Sí, totalmente.

J: Y luego estás aquí, te lo pasas de lujo, conoces gente de todas partes… Y creo que la gente no es consciente de eso, que se piensan que somos unos frikis y que estamos aquí hablando de la Globalización o de las dictaduras, o yo que sé. 

C: Y ya no es eso. Te da una apertura de mente que no te dan otras actividades, conoces un montón de gente, es un ambiente en mi opinión único e irrepetible, y eso la gente desde fuera no lo entiende. Y ya cuando discutes con alguien que hace debate, le ves un poco diferente. Mi madre cuando vuelvo de algún torneo quiere echarme de casa automáticamente por lo pesada que estoy rebatiendo todo.

Ahora vamos con una de las que hacemos siempre, y además me viene bien porque antes hablábamos de formación. Y es que cuando empezamos siempre tendemos a fijarnos en alguien para poder mejorar. ¿Cuál diríais que es vuestro referente en el mundo del debate?

J: Pues nosotros nos hemos empollado muchísimos vídeos porque como no teníamos formadores, nuestra única fuente de formación era gente como Olivia (Sundberg)

C: De Antonio Fabregat también nos hemos visto muchos vídeos.

J: De la Puerta, también.

C: Es como te ha dicho Jesús, nos hemos formado con mucha gente porque hemos sido autodidactas. Pero si me tengo que quedar con alguien, yo diría Jose Luis Estellés, que fue formador del Club de Debate UPV, porque ha venido a echarnos una mano cuando ha podido, nos ha formado… Ha sido el único formador de fuera que ha venido, nos ha pasado todos los documentos que ha podido, nos ha echado una mano enseguida y es una persona a la que le guardo muchísimo cariño.

Bueno, pues vamos con la última pregunta. Si tuvieseis que concluir toda vuestra vida en el debate con una frase, ¿cuál sería?

J: Yo diría “Superación”. En el aspecto individual y también en el colectivo. Me explico.

En el individual, yo llegué en primero de carrera ante el examen oral de derecho procesal y la verdad que me quedé sin poder articular palabra, super nervioso, y después entré al club de debate, y a raíz de practicar y practicar, al año siguiente llegué a otro examen oral y me fue increíble. Fue esa sensación de romper una barrera y mejorar mis “aptitudes comunicativas” y creo que en ese aspecto he crecido muchísimo.

Y en el aspecto colectivo pues pensar en una asociación en la que éramos 4 personas casi tres y ahora llega un punto en el que quiere entrar tanta gente que hasta se queda fuera. 

C: Yo creo que es que “no todo es lo que parece”. Yo cuando entré en debate no pensaba que hubiese tanto contenido. Es como un iceberg, que ves la punta, pero no lo que hay debajo. Y yo pensaba que me iba a aportar pues eso, oratoria y lógica, y al final eso ha sido de lo que menos me ha aportado. Me ha aportado de todo: amigos, experiencias, razonamiento, ser mucho más tolerante y entender mucho más las posturas de otras personas… Yo me quedo, sinceramente, con todo lo que me ha aportado 

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