De cuando el cara a cara vuelve a ser la novedad: la LEDU

Para hablar de la LEDU, la Liga Española de Debate Universitario, tenemos que remontarnos al año 2000. Fue el primer evento de debate y oratoria que se creó a nivel nacional donde, cada año, aglutinaba a los mejores oradores.
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Para hablar de la LEDU, la Liga Española de Debate Universitario, tenemos que remontarnos al año 2000. Fue el primer evento de debate y oratoria que se creó a nivel nacional donde, cada año, aglutinaba a los mejores oradores. A pesar de que el proyecto se canceló por asuntos de índole económica en el año 2008, fue tan fuerte la semilla que dejó que, gracias a ello se fueron formando clubes, sociedades y aulas de debate en la mayoría de las universidades españolas. El valor que tuvo en esas primeras ediciones y que tiene tras su vuelta el año pasado es uno: ayudar a crecer el debate en España. Siempre a través de tres puntos claves:

-Mediante la oratoria y argumentación.

-El trabajo en equipo.

-La inclusión de todos.

¿El regreso de la LEDU? Lo cuenta Ángel Domingo, director técnico y de comunicación: “Me llamó Alfonso Rodríguez, director general, que vio un post en Facebook sobre la liga y me dijo: “La liga tiene que volver”. Mi respuesta solo pudo ser una: “Vamos a ponernos con eso”. “Terminé dejando mi trabajo y me volqué en esto, y aquí estamos”. Desde su vuelta, dos años intensísimos, hablando con todo el mundo del debate. “Queremos fomentar la LEDU como institución abierta, inclusiva. Colaborar y que el debate crezca”. Además, añade que “nunca” se olvidará de ese día.

Que esta organización volviera pisando fuerte iba a depender de una cosa y es del cuerpo técnico, incluyendo organización, patrocinadores y jueces. En su mayoría, expertos en oratoria y exdebatientes.

Yo creo que el éxito de la liga ha sido hacer de paraguas acogiendo a todas esas liguillas de toda España y decirles: esta es vuestra casa”. Esta cita, sin duda, puede resumir a la perfección lo que es la LEDU. La autora de la frase es Ángeles Férriz, portavoz en el Parlamento Andaluz e integrante del cuerpo de jueces de esta Liga Española.

Como Ángeles con una trayectoria profesional abrumadora, también tenemos al resto de jueces técnicos. Santiago Martín, por ejemplo, ha trabajado haciendo campañas presidenciales en Perú y Ecuador, además de entrenar a directivos y multinacionales como Inditex. José Carlos Poveda es director de la residencia Galdós, mientras que Elena Pérez o Adam Carrizo son profesores.

Sin embargo, lo que les une no es ese currículum brillante. Lo que les unió fue algo más trascendental, más sobrecogedor, el debate. Todos coinciden en una cosa y es que el debate es casa. Todos fueron exdebatientes que destacaron en esas primeras ediciones de la Liga Nacional que tuvo su fin en 2008. “La liga murió muy mal por culpa de la crisis económica. Hoy, queremos seguir impulsando los mismos valores de inclusión y hacer que crezca el debate”, dice Ángel.

Sin dejar claro desde un principio la importancia de estos jueces y de organización, no podríamos hablar hoy de la LEDU. Esta edición 2021 es algo más especial que la anterior. No porque hubiera más nivel, sino porque es presencial. ¿Las sensaciones? Muy positivas. ¿Emociones? Más intensas.

La fase final de esta Liga Española de Debate Universitario 2021 tuvo lugar en Pozuelo de Alarcón, Madrid, el pasado fin de semana (del 30 al 3 de octubre). Bajo la pregunta: “¿Está España preparándose para una digitalización sostenible social, ambiental y económicamente?”. Defendida por 16 equipos de una manera impresionante.

Más que el propio debate, los 16 equipos marcaron la línea de lo que sería un fin de semana diferente donde se apuesta fuertemente por el ámbito social. Y esto cualquiera que estuviera en el autobús de vuelta el sábado por la noche, lo puede confirmar. Pero todo fue gracias a esa unión de todas las partes de España: equipos de Compostela, Zaragoza, Madrid, Málaga, Jaén, Salamanca, etc.

Esta unión llevó también a los equipos a debatir sobre las distintas formas que tienen en cada comunidad. Sin ir más lejos, el primer sub-debate del sábado versó sobre la estructura de la contrarefutación. Con opiniones distintas, tanto el Club de Debate de Compostela como el Aula de Debate de Jaén llegaron a una misma conclusión: “La organización de este torneo está súper bien. Todo, incluyendo los recursos a disposición de los debatientes”, dice Belén, miembro destacada de la UJA. “Y ya no solo los recursos, sino los propios equipos”, concluye Inés, también de la UJA.

Ya lo dijo Ángel en el opening y lo repitió a lo largo del torneo: “Las caras de estos debatientes son de emoción”. Para muchos, estar allí ya suponía ganar el primer premio. Y, aunque no fue fácil llegar hasta Pozuelo debido a las circunstancias de cada uno, hicieron todo lo posible para estar a la hora precisa. Isabel, del Club de Debate de Zaragoza, lo confirma: “Estoy de Erasmus en Portugal. No fue fácil venir pero tampoco lo fue prepararnos el torneo con la distancia”.

Y por eso mismo, por esas “dificultades” que han marcado un año tan duro, el volver al cara a cara es la novedad que opaca al resto de cosas. Sin duda, uno de los mayores deseos de todo el mundo presente en esta LEDU 2021, la vuelta a la presencialidad.

Por si fuera poco, por si todavía no vale con la vuelta presencial, la LEDU puso a disposición de todo el mundo una zona común para el descanso. En ella, dotada de bastantes mesas y dos barras con bebida ilimitada, los debatientes y ElDebatiente podían pasar los mal llamados “ratos muertos”. Como ya se dijo antes, es ahí donde surgían esos “sub-debates”: ¿quién contaba mejor los chistes?, ¿quién llevaba más cervezas?, ¿qué Comunidad Autónoma era mejor?, etc.

Lo que empezó con varias mesas, terminó siendo un sólo espíritu ese sábado después de la fase de grupos. Con todo el mundo, debatientes, organización, jueces y trabajadores de DownMadrid (parte fundamental en el desarrollo del torneo) disfrutando de la tarde. Risas, conversaciones intensas y cerveza en mano. Algunos, con un par de cervezas de más, cosa que se hacía notar… aunque nada a lo que no estemos acostumbrados.

En aquella “mini-fiesta”, se dieron varios nombres: el premio al equipo ganador de la fase talentos y los equipos que pasaron a cuartos: Alcalá, USAL, ADUMA y CUNEF. Se venía lo que es, unos pases de cuartos difíciles. “Los cuartos de final ya son impresionantes”, comentó Ángel en uno de los pocos momentos de tranquilidad que tuvo durante este fin de semana.

Después de tantos nervios, tanta intriga por conocer a los que se disputarían la final, llegó ese momento. En la gran sala del teatro, sin butacas apenas libres y con la presencia de dos personajes de renombre: Susanna Griso y Albert Rivera, más los representantes de los patrocinadores y nuestro queridísimo Pablo Sánchez, como parte del jurado.

33 jueces y 1 decisión que enfrentó a USAL y Alcalá en un debate sencillamente espectacular. Sin nervios aparentes pero con muchas ganas de sacarlo adelante, comenzó la cuenta atrás. A favor, Salamanca, y en contra, Alcalá. Evidencias. Manos levantadas. Tiempo descontando. Jueces mirando. Espectadores impresionados. Todo y más en esta final.

Aunque la decisión tardó en llegar, los 33 jueces dieron por vencedor a Alcalá. “Teníamos una presión constante en toda la final. Ha sido un debate muy igualado”, comenta uno de sus integrantes. “Además, este es el primer año que nuestra universidad tiene aula de debate. Ha dado la casualidad que nos hemos juntado un grupo bastante bueno, entre comillas. Sin conocernos de nada, nos hemos hecho amigos. En el fondo, el debate une.” añade.

Pero la bancada contraria tampoco se queda libre de emoción. Brais, presidente del club USAL, comenta que “ha sido intensa la final y muy reñida. Pero estamos muy contentos”. Y, los nervios propios de una final rodeada de gente tan importante, se convirtieron en relax. “Pensaba que me iba a poner más nervioso de la cuenta, pero yo miraba a todo el jurado, sobre todo a Albert Rivera, a los ojos. Así me tenían que escuchar. Estamos muy orgullosos de todo el esfuerzo”, concluye.

Quedarse con un único momento de un fin de semana tan increíble, sería imposible. El autobús del sábado noche, el candado puesto en la sala 1 sin poder acceder, las risas con las cervezas de más, la búsqueda descontrolada de Albert Rivera para una fotografía y, sobre todo, la gente. El Debatiente admira a la gente y admira, otro torneo más, el ambiente inexplicable que se vive entre salas y pasillos.

ElDebatiente no puede despedirse sin dar las gracias a la fotógrafa Mavi Escribano, autora de las imágenes que mostramos del evento, sin la cual este reportaje no tendría color.

Y, cerrando este fin de semana de ensueño, citamos a Ángel Domingo: “Lo que tiene el debate es que quien lo conoce y lo vive una vez, ya no quiere salir de él nunca”. Esto es la LEDU 2021.

¡Hasta el próximo año!

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