«Debate Escolar en Roma»

Debatir en la cuna del latín es una fortuna que pocos debatientes podemos imaginar. Sin embargo, Roma, vestida de blanca, ha recibido esta semana a quince escolares para darles la suerte de vivir esa experiencia.
BUENA CREO

Roma es Roma. Tiene el mismo encanto lo lea uno del derecho o del revés. Roma es pasado, presente y futuro. Roma es historia, pero no una cualquiera, Roma es la de dos hermanos, Rómulo y Remo, a los que –según cuenta la leyenda que da vida a esta ciudad- acabó amamantado una loba llamada Luperca. La historia de dos hermanos que acabaron enfrentados por la fundación de la ciudad y que llevaría el nombre en honor al fallecido Remo. A partir de ahí, todo sería un desfile de arte, monumentos, literatura, emperadores, gladiadores y ejércitos dispuestos a la conquista. Y algo así consiguió el regimiento Cánovas formada por 15 valientes expertos en el arte de la guerra, sí, pero de bolas de nieve porque Roma les recibió bañada de blanco y con mucho frío. Aunque nadie dijo que esto fuera un impedimento para tomarse algún que otro helado en la heladería Giolitti, ¿no?

Porque sí, -aunque abrigaditos- habían venido a por todas, habían venido a jugar como lo llevan haciendo con el Proyecto “Debate en Roma” de Cánovas Fundación por tercer año consecutivo. Pero no lo iban a hacer solos porque esta loca idea es un intercambio en el que participa un grupo de alumnos españoles junto con un grupo de alumnos italianos del Instituto San Leone Magno, de los Hermanos Maristas. El centro italiano ya había mandado la semana anterior un equipo para que participase –y con creces- en el V Torneo Nacional de Debate Escolar de Cánovas Fundación. Al frente de esta avanzadilla se encontraban Cristina Ríos y Antonio de la Cruz, miembros de la fundación que han estado durante nada más y nada menos que cinco meses en Roma impartiendo clases de oratoria y debate a escolares italianos que están aprendiendo español. 

De esto disfrutaron los monitores Miguel Ángel Ruiz (Secretario General de Cánovas), Pablo Ruiz, Almudena Cordero y Alejandro Pena junto con los alumnos españoles que participaron en este viaje y quienes también se encargaron de preparar una pregunta con un grupo de estudiantes italianos y de enseñarles a debatir todas las mañanas. Pasaron así de debatientes a formadores por unas horas, algo que –según cuentan- “ha sido una experiencia muy enriquecedora, ya que, hace ver el debate desde una perspectiva distinta. Sin duda, una algo inolvidable”. Como lo son todos y cada uno de los monumentos que hacen de Roma un lugar tan especial como son el Coliseo, el Palatino, la Plaza de España y todas y cada una de las iglesias que escoltan la ciudad. De eso trataban las tardes, de aprovechar para hacer turismo así que como podéis imaginar tampoco faltaron las visitas correspondientes al Vaticano y a la Basílica de San Pedro.

Las noches estaban aseguradas en el Trastevere con sus calles de piedra y balcones adornados con flores que distraían a los comensales del cansancio de todo el día. Las cenas italianas estaban siempre marcadas por comidas que más de uno ahora echa de menos, por conversaciones que descubrían personas y, sobre todo, las unía; y por leyendas como la que habla de la Fontana de Trevi: Si echas tres monedas, te casarás. Si te echas dos, encontrarás el amor. Pero si echas una sola moneda, volverás a Roma. Y algo me dice que el regimiento Cánovas no tiró más de una. ¿Evidencia? No hace falta más que escuchar las palabras de la alumna española Ariana López: “Esta última semana en Roma ha sido mucho más que un simple viaje. De hecho, me ha hecho descubrir que lo más importante cuando viajas es con quién lo haces y los momentos que se viven con gente que, por una semana, se convierten en familia”. 

Vídeo del viaje.

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