¿Esta la juventud actual inmersa en una crisis de valores?

Ana Vázquez Aguilar cuestiona el listón moral de los jóvenes, sus valores y prioridades.
10 Junio 2022, Blasco Ibañez, Valencia, Comunidad Valenciana; Botellón en Blasco Ibañez, Fotografía de Iván Arlandis

 “Todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejor”.
 Los valores han sufrido una transformación, y el reto está en analizar si ha sido para bien o, en su defecto, ha desembocado en una crisis de valores. 
Hablamos de una juventud donde la personalidad se ha ido diluyendo en pos de las modas y lo nocivo se normaliza porque es “lo guay”. Cosas tan superficiales como tener el último móvil o ser el más guapo/a son para muchos jóvenes lo que te hace importante. Una juventud donde las relaciones virtuales han sustituido a las personales y las aulas se llenan de alumnos desmotivados o que no valoran sus oportunidades. 
A esto se une que en los focos de influencia de la juventud- casa, colegio y redes sociales- cada vez es más difícil encontrar una guía moral clara. Con una casa que considera que la educación en valores es competencia del colegio, y con un colegio donde el mensaje debe estar encorsetado o directamente no llega a los alumnos. 
Esto deja a los jóvenes muy expuestos a la influencia de las redes sociales, que puede ser tanto positiva como negativa. Sin embargo, en tanto en cuanto pueda haber una influencia negativa, es necesario un control (ya sea mediante una regulación legal o una mayor preocupación de los responsables de los niños) que actualmente no existe. 
Puede parecer el escenario perfecto para considerar a la juventud inmersa en una crisis de valores, pero no debemos olvidar que las minorías no son la juventud actual. Para juzgar a la juventud debemos mirar el conjunto, a pesar de que lo malo siempre haga más ruido. Usar como referencia estereotipos que pueden darse pero no tienen porqué, es como afirmar que todos los jóvenes somos ninis porque es lo que vemos en las noticias. 
Entendemos crisis como una situación que pone en peligro un asunto o proceso. Luego, no se trata de una cuestión sencilla ya que hay que determinar si el cambio de valores que se han producido tiene un impacto negativo para la sociedad en su conjunto. El dilema está en si se trata de una verdadera crisis o de una evolución de tantas. Ante esto me pregunto ¿tan diferente es esta generación de jóvenes a todas las anteriores? O puede que el discurso de “los jóvenes de hoy día” haya existido siempre, y que el rechazo de las generaciones anteriores sea inherente a la juventud. 
Esto no significa que todo sea aceptable, y que no podemos hablar de crisis de valores porque siempre será una reconversión. Me refiero a este caso en concreto, en el que hay valores que han cambiado- ¿acaso tenemos el mismo concepto de amor que hace 80 años?- y por supuesto que hay valores que han perdido importancia, pero lo han hecho para priorizar otros. El respeto a las minorías, la igualdad de género, el rechazo al acoso escolar, la homofobia o la xenofobia… Caminos largos que la juventud actual ha empezado a recorrer.
¿Con esto pretendo afirmar que esta juventud es mejor que las anteriores? En absoluto, es simplemente diferente. En lo que podríamos concluir es que al igual que es inevitable la incertidumbre ante un cambio, es natural el rechazo ante el abandono de los valores establecidos para tomar otros nuevos. 
El debate, pues, está servido. 

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