Gonzalo Herreros

Doble subcampeón de mundiales, así como finalista en la categoría de discursista, ganador de distintos torneos a nivel nacional, organizador del CMUDE Córdoba 2016, adjudicador y jefe de cuantas competencias se crucen en su camino a este o al otro lado del charco; pero Gonzalo es, ante todo, una gran persona. O al menos eso es lo primero que destacan de él quienes le conocen. Fuera del mundo del debate hace honor a su Córdoba natal como estudiante del doctorado en Historia que le quita el tiempo justo para poder seguir aportando tanto a esta comunidad.
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1. ¿Cómo entraste al mundo del debate? ¿Por qué Álvaro para cerrar tu etapa como debatiente?

Conocí el mundo del debate universitario hace ahora cinco años, gracias a dos eventos en los que coincidí con Manuel Bermúdez, profesor de Filosofía de la Universidad de Córdoba. Él me reveló todo un mundo que desconocía, y me fascinó tanto que fui a una a las reuniones semanales. Y ahí que enganché, como quien se entrega al tabaco. No obstante, tardé aún unos meses en participar en mi primer torneo. Ya en la primera reunión conocí a Álvaro Ortega, aunque tardamos tiempo en hacer migas. Cerrar mi etapa competitiva con él era la mejor manera de despedirme de esa faceta, porque desde el primer torneo que hicimos juntos congeniamos enormemente, y hemos crecido juntos en el formato BP. Creo que ha sido un tremendo regalo de la vida conocerlo, y si era ya hora de retirarse por mi edad, qué mejor que con quien he aprendido tanto en lo académico y en lo personal.

2. Con independencia del título, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor logro en esta comunidad de debate?

Es difícil contestar a eso. Hay debates muy intensos que no se corresponden con una gran final, y derrotas que son grandes victorias. Llegar a las finales del IX torneo de la UFV y del CMUDE de México, ambas en 2014 y ambas “perdidas”, fueron momentos muy dulces, emocionantes y memorables, porque era casi un novato y se me antojaba como una hazaña increíble. Las vibraciones de aquellos primeros momentos no las puedo comparar con nada, sinceramente.

Pero quizá me quedaría con haber organizado el CMUDE de Córdoba 2016, pues conseguimos traer a nuestra ciudad lo mejor del debate hispanohablante, y darle a todos los participantes lo mejor de ella. Para mí, este logro fue irrepetible.

3. ¿Qué te ha aportado este mundillo? ¿Qué le falta? ¿Cómo podemos solucionarlo?

La lista de lo que me ha aportado es interminable. Qué duda cabe que un aprendizaje inabarcable de conocimientos en argumentación, oratoria, lógica, ideas, espíritu crítico, estructura de discursos, técnicas de comunicación… Pero por encima de eso, conocer a gente de todas partes de España y del Mundo, ver sus maneras de entender la expresión oral, cómo pensamos, cómo nos relacionamos, cómo sentimos, lo que nos afecta y lo que no, lo que nos preocupa o nos hace felices. Para mí, el conjunto de torneos y campeonatos ha sido como un Erasmus discontinuo –nunca me fui de Erasmus…-, aunque eso sí en la misma lengua.

Lo que le falta, a mis ojos, no es “culpa” del mundo del debate, sino de algunos debatientes: incorporar el espíritu crítico que trabajamos en los debates de competición a nuestras vidas. La base del mundo del debate es la empatía y la discusión dialogada, y muchos no sabemos incorporar luego eso a nuestro día a día, a nuestra profesión o a lo personal, no aprendemos de verdad a dudar de nosotros mismos, a reflexionar, a la autocrítica. El debate es un medio, no fin. Hay que hacer hincapié en eso.

Gran parte de lo que somos como sociedad o como personas son un montón de aparentes axiomas que hemos de discutir, como discutieron los ilustrados el mundo que les tocó vivir en el siglo XVIII y gracias a ellos nacieron la democracia, la libertad o la igualdad. La sociedad necesita del debate para librarse de atavismos, de esclavitudes, sobre todo de las invisibles, discutir lo establecido, por antiguo que sea, y buscar una realidad mejor; y no podemos perder la oportunidad de dejar todos los valores que el debate propugna dentro de una sala de un torneo. Hay que sacarlos fuera. Si no, como diría San Pablo, no será más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. 

4. ¿A qué debatiente (activo) admiras en el mundo del debate en España? ¿Y en el extranjero?

¿Sólo uno? Imposible. Admiro mucho la cabeza de Irene Miguelsanz, la habilidad de Antonio Fabregat, la frescura de Juncal León, la sabiduría de Javier de la Puerta, la estructura de Javier Alberite, el estilo de Estela Bibiloni, la oratoria de Ignacio Rigau, y paro por cuestión de espacio. Del extranjero, me encantan la escuela chilena y la colombiana, sería muy simple quedarme con un nombre aislado.

5. ¿Cómo es ser finalista de un CMUDE y cómo es organizar un CMUDE?

Ambas cosas son un orgullo, pero lo primero es más llevadero (jajaja). Quizá lo primero te acaba trayendo más reconocimiento y proyección de todo tipo, y lo segundo es algo más discreto pero mucho más sacrificado. Pero como ya he dicho, si tengo que salvar en mi memoria un recuerdo de toda mi vida de debate, me quedo con la organización del CMUDE 2016 a pesar de los momentos difíciles que conlleva. Animo a todas las sociedades de debate maduras que en algún momento se involucren en organizar uno, pues como anfitrión es una experiencia única.

6. ¿En qué se diferencia el circuito latinoamericano del español? ¿Cobrará identidad propia el circuito hispanohablante o terminará por fusionarse con el anglosajón?

Se diferencian en algunos puntos interesantes. Para empezar, en España trabajamos el formato académico, que a mi modo de ver trabaja mucho más la oratoria y consigue “amueblar” la cabeza con conocimientos generales que de otra forma no trabajarías, lo que acaba siendo un hecho diferencial interesante. En Latinoamérica, no obstante, se nota un trabajo de argumentación muy temprano y muy concienzudo que deberíamos asentar más en la península. En el propio formato BP también se notan diferencias claras, aunque en este caso no diría yo tanto entre América y España sino entre cada uno de los países o incluso en cada circuito universitario. Por eso es tan importante que todos salgamos de nuestra ciudad, viajemos, veamos vídeos, acudamos a talleres, compitamos, seamos jueces, hablemos y nos empapemos de todo lo que hacen los demás. 

Y yo creo que el circuito hispanohablante tiene ya identidad propia, en muchos sentidos. Siempre tendremos el referente del WUDC en lo que a reglamentos se refiere y demás, es lógico, pero hemos de perder el miedo a ser lo que queramos ser. El circuito en inglés tiene muchas virtudes, pero también algunos pecados que nosotros no cometemos, por lo que está bien que cada uno busque su camino. El circuito anglosajón debe ser un referente, no un condicionante.

7. Sabemos que juzgar de oficio está mal pero, además de este, ¿cuáles crees que son los principales fallos que se están cometiendo a la hora de juzgar BP?

Juzgar es una labor muy delicada, precisamente porque en gran modo no puede ser nunca totalmente objetiva, así que vaya por delante mi respeto a todos los jueces. Esta subjetividad que a veces creemos que es un problema, también nos prepara para la vida real, pues la persuasión no es una ciencia exacta, sino que hay que trabajarla mucho para ser eficaz, sólido y sobre todo versátil. 

Pero hecha esta aclaración, y sin que esto sea sentar cátedra, creo que uno de los principales fallos para juzgar un debate en BP es ser excesivamente formalista: las normas están bien, pues dar orden y coherencia, pero también es verdad que a veces se olvida que lo importante de un debate en BP es intentar entender quién ha puesto el mejor material intelectual posible en los 14 minutos de sus dos discursos, más allá de si traes pocos argumentos o muchos en la extensión, haces puntos de choque y otras cuestiones.

8. Adjudícanos una moción de cosecha propia. ¿Cuál es la mejor que has escuchado?

Es difícil elegir la mejor moción que he escuchado, pero hace tres semanas en Perú tuve la oportunidad de juzgar “EC cree legítimo que el gobierno busque manipular la narrativa histórica en aras del interés nacional”. Me pareció una moción espectacular, y el debate que se produjo también. Todo el mundo entendió la importancia que tiene para la identidad de lo que somos el peso de la historia y del discurso que cada nación construye en torno a ella. Y mi carrera es Historia, así que disfruté como un niño con zapatos nuevos. Como juez me tocó debatir en la Copa Masters una moción sobre que la escuela ha servido para mantener el sistema de las clases privilegiadas, me tocó hacer de Primer Ministro… y me encantó. Con el tiempo le acabas cogiendo mucho cariño –y respeto, siempre- al papel de primer ministro

9. ¿Es necesario un tope de edad en el debate? ¿Por qué si lo era un premio a la mejor oradora en el Torneo Europe Direct?

No creo que sea necesario un tope de edad en el debate, pero sí creo que en muchos casos puede ser más equilibrado que exista un límite. Entiendo que en el terreno de los conocimientos, por lo general, una persona de 30 años tiene más recursos que una de 20, por mucho que ambos sean mayores de edad y universitarios, por lo que tiene algo de injusto que se enfrenten personas de esa diferencia en el mismo ámbito. Pero también creo que en otros muchos campos competitivos existen circuitos, torneos o categorías de edades muy diferentes y quizá no es del todo justo privar de practicar esta actividad a personas que o bien quieran seguir debatiendo con algo más de edad, o bien, como fue mi caso, descubran el debate muy tarde.

El premio a la Mejora Oradora fue una propuesta de la Oficina Europe Direct, patrocinadora y organizadores del torneo BP de Córdoba, buscando atraer a las debatientes universitarias, pues, por ejemplo, entre las cuatro finales de las ediciones pasadas ha habido un total de 27 chicos y tan solo 5 chicas. Un diferencia creo que escandalosa. Entendieron que era una forma de empujar a que más mujeres participaran en el torneo, y en cierto modo se ha conseguido, pues en esta última quinta edición un 40% de los debatientes ya han sido mujeres. Sea como fuere, el mundo del debate ha tenido hasta hace no mucho un componente demasiado masculino que me parece bien que se luche por equilibrar.

10. Tú mensaje cautiva a todo el que te escucha. ¿Qué consejo le darías a los novatos que están empezando en esto para que llegue su mensaje? 

Para empezar agradezco de corazón esta valoración… y no sé bien qué decir al respecto. Creo que hay un par de ingredientes muy importantes para mejorar la capacidad comunicativa. Para empezar, no tener miedo de explorar. Yo he cantado para cerrar un debate, he hecho preguntas absurdas, me he reído en mitad de una refutación por lo caricaturesco de mi argumento, he aludido a refranes de mi abuela, he hecho casi diálogos teatrales. Hay que ser un sinvergüenza en el mejor sentido, y tantearte a ti mismo y al público. Y en segundo lugar, hay que aprender de todo el mundo, de todos. Todo orador que está en frente de ti tiene alguna cualdiad, bien de fondo, bien de forma, de vocabulario, de estructura, que te puede aportar. No parar de escuchar, tomar lo que te interesa y hacerlo tuyo te llena la mente de miles de recursos que nunca sabes cuándo te van a venir bien.

11. Eres un experto en discursos. ¿Cómo empezaría el discurso que resumiría tu vida?

(Jajajajaja) De nuevo gracias por lo de experto.

Podría empezar con algo así… 

“Mi madre me dio a luz un 17 de julio de hace más de tres décadas, pero nací hace no mucho, aquella tarde de noviembre en que debatí por primera vez.”

12. ¿Para ser buen debatiente hay que ser buena persona?

No. Pero todas las buenas personas que conozco tienen por bandera saber escuchar, que es la cualidad más virtuosa que ha de tener un debatiente.

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residente del Club de Debate de Asturias, estudiante del Doble Grado en Matemáticas y Física y apasionado de muchas aficiones: desde las nuevas tecnologías hasta los coches, pasando por el deporte, lectura, economía, política, etc.  
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Manuel T. Fukuda León es de Madrid. Estudia el Doble Grado de Derecho y Filosofía en la Universidad Complutense. Es expresidente y exformador de su asociación de debates, Sociedad de Debates Complutense (SDC) y fue cuartofinalista en el Campeonato Mundial de Debate en español en Lima, Perú, 2019.
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Francisco Valiente, Paco, entre otras muchas cosas es licenciado en Derecho, ADE y Ciencias Políticas. Coordina e imparte las Técnicas de Argumentación y Debate en la Universidad Pontificia de Comillas. Desde hace poco se denomina como doctor feliz tras haber terminar su famosa tesis, esa que nos lo robó unos meses. El resto lo definimos como un referente en el mundo del debate en España pero también el alma de to’ los saraos a partes iguales y sin necesidad de votación alguna. Que se le aprecia lo sabe y si no, lo intuye.
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