Valladolid fue, por segundo año, una importante parada en el mapa del debate académico nacional. Los días 19 y 20 de febrero, en un entorno de excepción como la Facultad de Derecho de la UVa y las Cortes de Castilla y León, 16 equipos midieron sus fuerzas dialécticas sobre uno de los temas más candentes de la agenda social: el modelo público de acceso a la vivienda.
Tras el éxito de su edición inaugural, la II Liga Cortes de Castilla y León regresó con una ambición renovada. Organizada de forma conjunta por la Sociedad de Debate de la Universidad de Valladolid, la Fundación de Castilla y León y la Junta de Castilla y León, el torneo no solo amplió su número de participantes, sino que consolidó un formato más exigente y una propuesta cultural de primer nivel.
La organización apostó este año por un esquema de cinco rondas de fase de grupos, una más que en la edición anterior, buscando premiar la regularidad de los equipos antes de dar el salto a los cuartos de final. El escenario no podía ser más solemne: los pasillos de la histórica Facultad de Derecho de la UVa y el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León, donde la palabra cobra un gran peso institucional.
La pregunta elegida para esta edición fue: «¿Debería España adoptar como modelo principal un sistema público de acceso a la vivienda?«. La cuestión obligó a los equipos a navegar entre datos macroeconómicos, derechos constitucionales y modelos comparados internacionales. La complejidad del tema no fue barrera para la perspicacia de los debatientes, algunos de los cuales incluso recibieron como premio especial una botella de vino por su labor de vaticinio al adivinar o aproximarse a la pregunta del torneo antes de su publicación oficial.
El nivel en los atriles fue, en palabras de los jueces, excepcional. Sin embargo, la solemnidad de las Cortes también dejó espacio para el lado más humano y divertido del circuito. Se comenta entre bambalinas que la elegancia protocolaria pasó factura a más de uno: el cansancio tras tantas rondas hizo que varias debatientes optaran por desprenderse de sus tacones, recorriendo descalzas las alfombras del parlamento regional para aliviar el dolor de pies entre debate y debate.
Tras unas semifinales de infarto, la gran final enfrentó a estos dos últimos en un duelo de titanes. Finalmente, ADUEEE se alzó con la victoria frente al Club Debate Compostela (CDC).
Los reconocimientos individuales brillaron por su originalidad y arraigo a la tierra. Al mejor orador se le entregó una cesta de productos regionales y una escultura personalizada del artista vallisoletano Coello. Los mejores en introducción, refutaciones y conclusión recibieron, además del diploma, una botella de vino y una tarta de queso artesanal.
En el caso de los finalistas, desde viajes en globo y experiencias enológicas por Castilla y León para los campeones, hasta tarjetas de regalo para conciertos Candlelight para los subcampeones y tarjeta turística por Valladolid.
Además de la competición, la II Liga Cortes de Castilla y León destacó por su social. La organización ofreció una visita guiada por los rincones más emblemáticos de Valladolid para que jueces y participantes conocieran la historia de la ciudad.
La hospitalidad vallisoletana culminó en un animado tardeo en Karibu, seguido de una cena que terminó con gran parte del torneo celebrando en la discoteca Salaveinte. El objetivo era claro: crear un torneo familiar y cercano, con Valladolid como un lugar al que siempre volver para debatir… y disfrutar. 😉
Hasta aquí llegó la crónica. Para más, nos vemos en ElDebatiente, la casa común del debate en español.