El pasado 17 y 18 de abril, la Universidad Pontificia de Salamanca acogió la celebración del II Torneo Nacional Guadalupe. En el incomparable entorno de la ciudad de Salamanca, y bajo el brillo característico de su piedra al sol, el torneo reunió a cerca de 120 participantes entre debatientes y jueces, procedentes de 22 instituciones distintas, consolidándose en su segunda edición como una cita relevante en el circuito nacional.
El torneo se estructuró en un formato suizo de cinco rondas clasificatorias, seguido de cuartos de final, semifinales y una gran final. Desde el primer momento, la pregunta propuesta anticipaba debates intensos y de gran calado:
¿Sería positivo el resurgimiento del bipartidismo para la democracia en España?
Las salas, bautizadas con nombres de ministerios en sintonía con la temática, acogieron enfrentamientos de alto nivel en los que los equipos desplegaron argumentos sólidos y repasaron la historia política reciente de nuestro país. El ambiente competitivo se vio acompañado de detalles organizativos que aportaron cercanía y alegría al torneo, como las pegatinas personalizadas para cada equipo o los toques de humor en forma de memes que circularon entre los participantes.
Durante las jornadas, no faltaron momentos memorables, como la fuente de chocolate en la comida (que dejó a más de un debatiente en apuros y con cita pendiente en la tintorería) o las sorpresas organizadas durante el acto de clausura, donde la emoción fue protagonista en un intercambio inesperado de agradecimientos entre las organizadoras.
Tras unas rondas clasificatorias muy disputadas, el cuadro eliminatorio dio paso a unas semifinales de gran nivel hasta llegar a la gran final, que enfrentó a TUM-Indalo y a la Asociación de Debate Mediterráneo y donde fue el primero de los dos equipos quien se alzó con la victoria.
El torneo también reconoció el talento individual de sus participantes. Juan Manuel Pérez fue premiado con la mejor introducción; Lucía Resano, con la mejor primera refutación; Alfonso Carballada, con la mejor segunda refutación; y Dalía Bartel, con la mejor conclusión. Por último, la mención a mejor oradora del Torneo Nacional Guadalupe fue para Andrea Machuca.
El torneo se celebró en las históricas instalaciones de la Universidad Pontificia de Salamanca, y la final tuvo lugar en el Colegio Mayor Hispanoamericano Nuestra Señora de Guadalupe, donde los asistentes pudieron disfrutar también de un cóctel en un entorno privilegiado.
Pero esto no fue todo. Más allá de la competición, el torneo destacó por su ambiente cercano y cuidado. La cena en el restaurante Revolutum y el posterior social en la discoteca Camelot ofrecieron espacios de convivencia entre participantes.
El discurso de clausura, a cargo de Candela Villanueva y Marina García Vallín, emocionó a los presentes y puso de manifiesto la ilusión y el esfuerzo de un club que, pese a su corta trayectoria, demuestra un enorme potencial. “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Con estas palabras cerraron un torneo que, aunque joven, apunta alto dentro del panorama del debate universitario.
Si el bipartidismo debe resurgir o no en España, queda a juicio de cada lector. Lo que resulta indiscutible es que el II Torneo Nacional de Debate Guadalupe fue todo un éxito, reflejo del compromiso, la ilusión y el talento de una comunidad que no deja de crecer.
Esto es todo por hoy. Nos vemos pronto para más aquí, en ElDebatiente, la casa común del debate en español.