Irene Bailón

La experiencia como debatiente, formadora y profesional de Irene Bailón, miembro del Aula de Debate y Oratoria de la Universidad de Alcalá con gran recorrido, y muchas cosas más, en esta interesante entrevista. ¡No esperes para conocerla mejor!
ffb386ac-87b4-4118-9412-bb758f2735b5

Hoy estamos con Irene Bailón. Bienvenida, encantados de tenerte aquí.

Muchas gracias, estoy encantada también de estar por aquí. Es la primera vez que alguien de Alcalá está en una entrevista relevante, así que estamos muy contentos; además, hace poquito os tuvimos en nuestro torneo

Bienvenida. Queremos empezar fuerte preguntándote: ¿quién es Irene?

Bueno, pues no sé, yo creo que soy una chica muy normal de 23 años, tampoco tiene mucho misterio. Me gusta mucho estar con mis amigos y, evidentemente, el debate ha tenido mucha influencia en mi vida. Pero también me gusta viajar, hacer planes y pasármelo bien; nada fuera de lo normal, probablemente.

¿Recuerdas el momento en el que pensaste: «Esto va un poquito más allá de una actividad universitaria, me voy a meter de cabeza en el debate»?

Pues yo creo que desde el primer momento. Allí en Alcalá, al menos cuando yo empecé en el aula, se entraba haciendo un casting de oradores. Yo entré justo después de que la Universidad de Alcalá ganara importantes torneos en 2021, así que la cosa se estaba empezando a tomar bastante en serio y eso se veía en el entorno. El anuncio decía algo como: «Después de ganar, seguimos buscando nuevos oradores». Todo era súper formal y, una vez entré al equipo, me impactó mucho la preparación de los torneos. Desde el primer momento dije: «Vale, si sigo haciendo esto y se me da bien, seguramente es una cosa bastante más seria de lo que parecía a priori».

Hoy en día trabajas en una Big Four, un entorno muy exigente, y aún así sigues en contacto directo con el mundo del debate. Mucha gente deja este mundillo cuando empieza a trabajar, pero tú no. ¿Cómo es posible y por qué sigues aquí?

A ver, realmente yo dejé de debatir bastante antes de empezar a trabajar; me retiré pronto. Llegó un punto en el que me apetecía más formar y ayudar que seguir compitiendo. Es algo que me llena un montón y a día de hoy me sigue llenando muchísimo. Además, les tengo mucho cariño a todos los que han entrado después de mí. Aunque el tiempo se reduce trabajando, no quería dejarlo de lado. Hay veces que acabo súper cansada, te vas el fin de semana a un torneo y dices «estoy reventada», pero el sentimiento con el que vuelves siempre es súper positivo. También sentía que no podía dejarlos tirados. Me lo ponen muy fácil, me ayudan y entienden mi contexto; es simplemente una cuestión de adaptarse. Cuando algo te llena tanto, es muy difícil dejarlo.

¿Hay alguna habilidad concreta que uses a diario en tu trabajo y que venga directamente del debate?

Pues yo creo que todo. Desde que empiezas a estructurar un escrito, ya mueves la cabeza de otra forma: buscas darle cohesión al texto, que se entienda de principio a fin, te planteas qué quieres decir, haces una introducción, un desarrollo y un cierre. También en la comunicación directa: si tengo que explicar algo rápido, ¿qué es lo más importante? Son habilidades súper transversales que sirven tanto para letras como para ciencias puras o tecnológicas. A todos nos sirve para cualquier trabajo.

Eres referente para muchos. ¿Sientes esa responsabilidad al saber que los jóvenes debatientes te miran como un ejemplo?

Al hacerte mayor o haber hecho bastantes cosas es normal pensar que hay gente fijándose en ti, pero no me gusta pensar que soy un ejemplo o un referente. Simplemente quiero que las personas que están cerca o me preguntan algo sepan que pueden confiar en que las voy a ayudar en todo lo que pueda. Quizás para mucha gente esa ayuda no sea trascendente, pero si una de las chicas o chicos del aula me dice: «Mira, esto me ha servido o me ha ayudado mucho», con eso me sirve. Inevitablemente, cuando pasas a ser formadora o veterana, tienes que pararte a pensar e intentar ser coherente en todo lo que haces, porque muchas cosas que haces se toman como un «hay que hacerlo así». Así que siempre intento hacer las cosas bien.

Hay gente que piensa que en el debate llega un punto en el que ya lo has aprendido todo. ¿Tú cómo lo ves?

Pienso que es todo lo contrario. Al principio avanzas muy rápido y puedes llegar a un «valle» donde parece que estás estancado o te conformas con lo que sabes. Pero, sinceramente, yo ahora que no compito sé mucho más que cuando sí competía. He aprendido mucho más mirando, yendo a torneos y preparando desde el público que desde el «atletismo» (la competición pura). Primero, porque el debate cambia muchísimo; no se hace igual que cuando yo empecé. Van cambiando las cosas, las estructuras e incluso los turnos de intervención. Solo por ese cambio en la disciplina tienes la necesidad de seguir adaptándote. Además, vas viendo formas distintas de mirar las cosas o entiendes por qué hacías ciertas cosas inconscientemente. Se sigue aprendiendo día a día y torneo a torneo. Para mí el salto de escolar a universitario ya fue grande, y ahora veo cambios en los modelos con preguntas cruzadas y múltiples refutaciones… Y claro, es que no solo cambia la estructura, sino también cómo se tratan las evidencias. Antes siempre había que tener tres argumentos; ahora igual son dos y un marco muy desarrollado. Y esto ha pasado en muy poquito tiempo. Yo empecé a finales de 2021 y, aunque no ha pasado tanto tiempo, las cosas han fluido mucho. Entran asociaciones, torneos, jueces y criterios nuevos. El debate está en constante cambio y te tienes que adaptar; es imposible no hacerlo.

Si tuvieras que definir un requisito imprescindible para entrar en el aula de debate, ¿cuál sería?

Sería ser trabajador, porque eso es aplicable a cualquiera que haga debate; si no quieres dedicarle horas, no será posible. Pero, en concreto, lo que yo más busco es que sean buena persona, gente leal y con valores. Me da igual si hacen las cosas mejor o peor, porque ese no es el objetivo, sino que aprovechen la oportunidad y creen buen ambiente. Pasamos mucho tiempo juntos y me fijo en si esa persona va a aportar buen rollo y visiones nuevas. Aunque sean perfiles heterogéneos, al final están cortados por el mismo patrón: buenas personas con mucha dedicación.

Más allá del talento, ¿qué actitud marca la diferencia?

Saber escuchar. No solo en un debate in situ, sino estar abierto a las opiniones de los demás. Luego puedes cogerlas o no, porque nadie se conoce mejor que uno mismo, pero hay que estar abierto a saber que te equivocas muchísimas veces y que no pasa nada. La gente que está ahí está para ayudarte. Lo que te digan no es algo que te defina, es sobre tu trabajo o intervención; hay que escuchar el feedback del juez, del formador o de la persona del otro equipo y luego valorar. Incluso alguien con menos experiencia puede decirte «esto no lo entiendo», y eso es valioso. Hay que estar abierto a escuchar sin sesgos y sin sentirse juzgado.

Para cerrar, Irene, si tuvieras que definir el debate como disciplina en una frase, ¿cuál sería?

Yo diría que es una actividad en la que haces muchísima introspección y te conoces mucho a ti mismo. Sabes cuáles son tus límites, pero constantemente te empuja a romper ese techo, a avanzar y a ponerte retos nuevos, apoyándote siempre en la gente que tienes al lado.

Irene Bailón, muchísimas gracias.

Muchas gracias a vosotros.

Artículos relacionados

PHOTO-2025-05-12-16-29-33
El penúltimo numero del año no puede empezar de mejor forma… conocemos un poquito mejor la Fundación Universitaria de Debate CEU Cardenal Herrera de la mano de dos de las personas que la hacen crecer, Iván y Antonio. ¿A qué esperas para leer la entrevista?
miguel sánchez dilema
Nuestro querido Presidente de Dilema, Miguel Sánchez, nos ha concedido esta entrevista donde hemos podido terminar de conocer su lado más debatiente y un poco más de él personalmente. No dudes en entrar y saber un poco más de él.
DSC01192
Estudiante de Periodismo y RRII en la URJC, residente en Madrid, pero de maño corazón, es una veterana del circuito de debate. Actualmente Presidenta del Club de Debate de la URJC, destacando entre sus múltiples méritos ser la campeona en categoría de novatos del V BP UAM, o Subcampeona del BP Aquinas Roncali 2021 entre muchos otros. Ella es Leyre Puyuelo.
X