Iván Olmos Ferreiro

Director durante dos años del Aula de Debate de Escuela de Finanzas campeón mundial de discursos este 2018, y semifinalista en el Mundial de Debate de 2016, entre muchos otros logros.
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Como siempre, vamos a empezar por el principio, ¿cómo y cuándo entraste en el mundo del debate?

Entré por casualidad. Apenas llevaba un par de meses en Santiago, fuera de mi ciudad y viviendo solo por primera vez, cuando descubrí en el corcho del hall de la Facultad de Ciencias de Comunicación (la mía, vaya), un cartel que ponía “Gústache debatir?” (¿Te gusta debatir?) del Club Debate Compostela que apenas llevaba un año funcionando desde su creación. Era el año 2012. Como a mí siempre me había gustado discutir de todo con todo el mundo (a veces incluso demasiado), escribí un correo para pedir información. Y a las dos semanas ya estaba substituyendo a la introductora de uno de los equipos en los cuartos de final de la liga interna del club, porque estaba enferma. En aquel momento todavía desconocía que existían muchos más clubs de debate por toda España y un ya incipiente circuito de torneos (de académico, claro) en el que participar. Ese año pude participar en el I Torneo Nacional de Debate que se celebraba en la Cidade da Cultura de Santiago y en la Liga de Debate de la Carlos III representando al club. Conocí a muchos pirados como yo y me enamoré del debate.

Entonces llevas ya un tiempo en este mundillo. En tu opinión, ¿ha cambiado mucho el mundo del debate? ¿Crees que actualmente está en un buen momento?

Sin duda. Y afortunadamente. Más que cambiar diría que ha progresado. Y como creo firmemente que en el progreso está la virtud, es una buena noticia. Somos muchas más personas las que amamos y practicamos esta disciplina; tenemos oradores y oradoras que destacan cada vez más a nivel internacional y eso aumenta el impacto mediático de la disciplina; la capacidad argumentativa hoy día es muy superior a la del año 2013, cuando empecé; y cada vez más universidades –públicas y privadas–, colegios mayores, escuelas de negocio y colegios e institutos ofrecen la posibilidad de practicarlo. Está en un excelente momento.

Bueno, incluso en los buenos momentos siempre hay algún fallito que se puede sacar. En este caso concreto, ¿qué crees que le falta y le sobra?

Creo que le falta presencia mediática. Es una discipina que bien merece un mayor y más profundo conocimiento por parte de la sociedad. Esto ayudaría mucho al apoyo institucional, especialmente en lo público. Las universidades públicas, muchas veces, tienen recursos limitados para promover todo tipo de actividades de formación continua y paralela a los estudios universitarios. Esto provoca que muchas veces se priorice la inversión en actividades deportivas de todo tipo, quizás, porque son más mediáticas. Así mismo creo que le falta llegar a más sitios. El debate, para mí, no es una actividad de desarrollo académico e intelectual, si no también de desarrollo personal y herramienta para la socialización y la potenciación del pensamiento crítico. Y hay espacios en nuestra sociedad donde esto hace más falta. Le falta accesibilidad. Me gustaría que el debate formase parte también de la Formación Profesional y no solo de la universitaria. Sobrar, supongo que le sobra ego y elitismo. Y me incluyo, aun sin ser yo nada de eso.

Ya que estamos hablando del mundo del debate a nivel general, hay un torneo en concreto que le suena a casi todos los que llevan un poco de tiempo en este mundillo. El CMUDE. ¿Cómo se vive desde dentro un torneo así?

Con mucha tensión, sin duda. Pero es una experiencia única. Que supongo que le contaré en el futuro a mis nietos. Yo en debate he conocido a personas extraordinarias. Y sé que en casi ningún otro sitio me habría encontrado con ellas. CMUDE me ha abierto la mirada a América Latina de una forma diferente. He eliminado barreras que yo creía culturales y que solo eran mentales. Y, por supuesto, es donde más intensamente he aprendido a debatir. Estuve en Córdoba, Guatemala y en Chile. Es evidente que la experiencia de Chile no es comparables a la de Córdoba (ni por asomo), pero las tres ediciones en las que he estado me han hecho una mejor persona. 

Nos ha contado un pajarito que tienes algo entre manos con un CMUDE precisamente. Háblame un poco sobre la candidatura de CMUDE Galicia

Es quizás el proyecto más difícil que he afrontado hasta ahora en mi vida. Y, quizás, uno de los que más ilusión me hacen. La gente que me conoce sabe que amo Galicia por encima de las posibilidades humanas. Y me emociona poder llevar a mi tierra el mayor torneo de debate en habla hispana del mundo, con todo lo que el debate significa para mí. Hay un equipo de personas trabajando increíbles trabajando conmigo. Ángel Ansoar, Marta Álvarez, Gonzalo Herreros, Patricia Vázquez… profesionales todos ellos que van a dedicar –esperemos– una muy generosa cantidad de tiempo a poner en marcha un proyecto de manera completamente desinteresada. De momento estamos intentando conseguir la suficiente financiación pública y privada como para que la experiencia de CMUDE Galicia 2021 –esperemos– sea indiscutiblemente perfecta, como a mí me gusta. Además, una ciudad de apenas 300.000 habitantes como A Coruña, pero con una belleza que quita el hipo y rodeados continuamente por el Atlántico, le añade algo diferente al evento. De momento, lo que puedo asegurar es que la comida será espectacular.

Ahora vamos a hablar de formatos. Si te diesen a elegir… ¿Académico o BP? ¿Por qué?

BP. Adoro el académico porque con el me acerqué al debate y empecé a faltar a clase en la universidad, pero el debate parlamentario me ha ayudado a crecer intelectualmente mucho más que el académico. Y la tensión constante de los 15 minutos de preparación, la adrenalina de no saber muchas veces si los argumentos construidos con tu compañero tienen algún sentido y el continuo esfuerzo mental que realizas, me enamoran. Y, sobre todo, porque veo mucho más productivo para la vida en general, aprender a razonar rápido y bien que construir un excelente discurso en fondo y forma con mucho tiempo de preparación. Como casi todo, esto es discutible. 

Cambiando de tema, una cosa a la que no se le presta mucha atención es a los requisitos que tiene que cumplir una persona para enseñar esta materia ¿Cuál crees que es la cualidad más importante para formar en oratoria? ¿Ser bueno en debate significa ser buen formador?

La empatía. Ser bueno en debate no significa ser buen formador. Para enseñar hay que trabajar los egos propios, que todos tenemos, y enseñarles a simplificar, a hablar otros lenguajes. El objetivo de la formación no es que los demás vean lo bueno que eres, si no que los demás vean lo buenos que ellos pueden llegar a ser y aprendan a optimizar conocimientos y herramientas. Creo que esa es la clave. Pero cada día estoy menos convencido de saber mucho de esto, la verdad. Aunque adoro enseñar. 

Últimamente la cantidad de gente que está entrando a debate es cada vez más y mejor preparada. Si tuvieses que dar un consejo a esta gente joven que va a empezar en debate, ¿qué les dirías?

Que no tengan miedo a enfrentarse a nadie. Que disfruten aprendiendo de las derrotas. Y que hasta el peor, a priori, de los debatientes, se puede convertir con trabajo en un auténtico crack. Pero, sobre todo, que disfruten muchísimo. Y que se dejen querer y conocer. Una de las mejores cosas que tiene esta mierda es la gente. Y que engancha. Engancha mucho. 

Cuando empezamos siempre tendemos a fijarnos en alguien. ¿Cuál dirías que es tu referente en el mundo del debate?

Nunca he tenido ningún referente inicial o concreto. Me gusta aprender de todos los que me he ido encontrando y que hacían cosas mejor que yo. Obviamente de todos los que han sido mis compañeros de debate alguna vez, que no han sido pocos. Yo admiro a aquella gente que es capaz de hacer cosas que yo no soy capaz de hacer. Y en ese sentido… hay muchos. 

Y en otro plano completamente diferente, ¿qué te ha aportado el debate en el ámbito profesional?

Muchas cosas, no voy a mentir. Actualmente aplico buena parte de lo aprendido en debate a mi trabajo. Y he descubierto el mundo de la formación que, más allá del ámbito puramente profesional, me hace muy feliz. Especialmente cuando logro generar resultados positivos en terceras personas. Y si además es con niños, todavía más. No sé que haré en el futuro, pero siempre me queda el comodín de convertirme en un profesor de filosofía de la ESO obsesionado con el debate.

Por último, y cómo preguntamos siempres, si tuvieses que concluir toda tu vida en el debate con una frase ¿cuál sería?

El himno de Galicia es un poema de Eduardo Pondal de nombre “Os pinos” de 1890, musicado por Pascual Veiga. En el, hay unos versos muy significativos, que paso a reproducir para contestar a tu pregunta, aunque los pondría en primera persona del singular en este caso:

Os bos e xenerosos

a nosa voz entenden

e con arroubo atenden

o noso rouco son,

mais só os ignorantes

e féridos e duros,

imbéciles e escuros

non nos entenden, non.

En castellano:

Los buenos y generosos

nuestra voz entienden

y con devoción atienden

nuestro ronco sonido,

Pero sólo los ignorantes

y débiles y duros,

imbéciles y oscuros

no nos entienden, no.

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