Javier Ruiz Riquelme

Apasionado formador y miembro del Aula de debate de la UCO. Debatiente nacional, lleva en sus espaldas numerosos torneos y organizaciones. Mejor orador, que se defiende tanto en académico como en BP. Así es Javier Ruíz Riquelme, más conocido como 'Riquelme' a secas.
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Empezando por el principio, ¿cómo entraste al mundo del debate?

Lo gracioso es que fue con CDU. Algunos veteranos de CDU vinieron a mi instituto, hace ya como 7 años, a animar a los delegados a participar en su torneo escolar. Nos convencieron y fuimos a una formación a la que nos invitaron que me encantó. Nos juntamos un grupito de cuatro delegados de Segundo de Bachillerato, que casi no nos conocíamos, aunque se suponía que un profe nos ayudaba peor nunca apareció, y nos enfrentamos a un torneo escolar. La cuestión es que lo pasamos regular porque perdimos todos los debates con medio millón de faltas, casi ni sabíamos los tiempos, y quedó la cosa aparcada. Luego, al llegar a la Universidad, se hizo una performance en la presentación del curso, vicerrector y decano incluidos, donde Jorge Lucena, Gonzalo, Pedraza, Victoria y otros grandes respondieron al vicerrector diciéndole que la pública era peor que la privada, empezando así un debate “improvisado”. En mi cabeza sonó “esto es la Universidad” y la semillita que se plantó en CDU floreció del tirón con el Aula. 

¿Cuál consideras verdaderamente tu mayor logro en este mundillo? ¿En qué punto de tu carrera como orador crees que te encuentras?

Conseguir y desarrollar el proyecto que mantenemos con la Diputación de Córdoba, con el que hemos dado formación en la mayoría de pueblos de la provincia, y dirigir el voluntariado de debate y pensamiento crítico en el centro penitenciario han sido los proyectos más apasionantes que me ha dado debate y con los que creo que más estamos defendiendo el espíritu del debate como herramienta educativa: llevar el poder de la palabra a todo el mundo.

Y punto en mi carrera… supongo que intentando pasar a un segundo plano, ayudando al Aula y al circuito pero más como juez y asesor para proyectos, que es donde puedo aportar más. Aunque creo que sigo teniendo la espinita de no haberme puesto nunca en serio con una pareja fija de BP a hincharme a torneos de forma competitiva, a ver cómo está el mundo tras el COVID, que quizás me animo a dar gira de despedida.

¿Qué te gusta más sobre la pertenencia a tu club?

Sobre todo la diversidad y la libertad. La diversidad porque hemos tenido a gente de todos los colores, estudios e incluso edades, con el Aula intergeneracional por ejemplo, y solo charlando entre este grupillo, se aprende muchísimo. Y la libertad porque en cuanto llegas al Aula y le cuentas cualquier proyecto a Manuel Bermúdez ya quiere montarlo y te pone a ello. Al final nos encontramos con mil proyectos en los que no tenemos muy claro cómo nos hemos metido. Pero tomándonoslo con filosofía se sacan adelante, se disfrutan y sobre todo, se genera un espacio donde se es muy libre para crear.

¿Cómo consideras que es llevar las formaciones en un club?

Creo que el tema formaciones como tal es lo de menos, teniendo un buen equipo y  unos años de experiencia se pueden dar buenas formaciones sin mucho problema. Lo que sí es difícil es cuidar de las nuevas generaciones, para tener gente comprometida en el futuro. Cuando hay que seguir debatiendo, juzgando, gestionando asociación, proyectos, dificultades con la universidad y otro millón de cuestiones del día a día de los que nos ponemos al frente de la asociación, sin contar las vidas personales de cada cual, a menudo, de lo que se quita tiempo es de tomar una cerveza o un café y hacer partícipes a los nuevos de todo lo que significa el club. Si me dicen que solo tengo que dar formaciones firmo sin pensarlo, me encanta, pero, sin el resto de cosas, sacar adelante toda la asociación no es posible. Así que imagino que eso es lo que hace que cueste trabajo, compaginar ser buen gestor del club, cuando hay tantísima carga de trabajo, con estar con el club. Quiero creer que por ahora lo estamos consiguiendo, aunque sea difícil y tenga sacrificios.

¿Qué te aporta formar a nuevos oradores?

Algo fundamental para mí, que es profundizar mucho en teoría. Soy un poco friki de la lectura y me encanta consultar bibliografía sobre estos temas para encontrar la forma más correcta y completa de explicar cuestiones teóricas de comunicación y argumentación y, al final, un motor para seguir haciéndolo es querer aportar lo mejor a quien quiera darle una oportunidad al debate en su vida. Y, por supuesto, conocer gente que tiene curiosidad por este mundillo, que suele ser un buen criterio para encontrar gente interesante.

¿Cuáles consideras que han sido tus mejores y peores experiencias?

Ambas las tengo absolutamente claras. 

La mejor el I Torneo Babel. En esa época David Serrano y yo empezábamos a dar las formaciones en Rabanales (el campus de ciencias, politécnicas y veterinaria) y juntamos a un grupo de 15 personas para llevarlos en cuatro equipos a Granada. De forma que estábamos dos “formadores”, por llamarnos de alguna manera, ayudando con líneas, haciendo ensayos, animando, preparando el viaje, de cuatro equipos… Llegamos a Granada y nos metemos en un piso patera, era para ocho y nos metimos los 15, y vamos para el torneo. Estaba más nervioso por el resto de equipos que por el mío, me preocupaba muchísimo que se llevasen una mala experiencia. Termina la primera ronda, se me acerca uno de los equipos y me dicen que han perdido, preocupación máxima por mi parte, me abrazan todos y me dicen que gracias por haberles traído que se lo han pasado bomba, se me escapó la lagrimita, y de ahí en adelante todo fue disfrutar muchísimo el torneo. 

Y la peor, algunos momentos del Séneca VII. Fue el primer torneo nacional en el que estuve al frente y hubo cosas que no salieron tan bien como hubiese querido, tuvimos que apagar muchos fuegos. Luego me dijeron que desde fuera no se vio tan mal, pero yo me sentí un poco decepcionado conmigo mismo. Me ha ayudado mucho esta mala experiencia a darme cuenta de que me importa mucho que los proyectos salgan con una buena calidad y que para eso hay que trabajar y cuidar mucho los detalles.

Para ti ¿qué crees que le sobra y/o le falta al mundo del debate?

Me gustaría haberme dado cuenta de esto antes, creo que le falta objetivos comunes y le sobra ese aura de que nos va a llevar a algún sitio, y van las dos muy de la mano. Muchísimas veces he visto, en mi club y en mí mismo también, planteamientos egoístas, de no querer compartir, no estar abiertos a integrar. Alguna que otra competición, a veces más allá de los torneos, dañina que nace de no tener claros objetivos, los cuales deberían ser formarnos y formar y ver las cosas urgentes que resolver. Hay cosas importantes y cuestiones mayores que nos afectan como comunidad. Al final del día somos unos frikis haciendo un ejercicio académico, y digo ejercicio porque no es productivo, más allá de la formación, y aparecen planteamiento de “ser famosos” ganando torneos, tener el respeto de alguien, que vamos a ganar dinero con esto o vamos a hacer que nuestro club sea el mejor y todo eso puede estar bien en algunos casos, pero no es lo importante, pueden ser pasos en ocasiones, pero nos hacen perder el foco demasiado a menudo. Por eso aplaudo cada vídeo de formación, proyecto educativo o propuestas como el calendario de debates de Paco Valiente, el “Almacén de Debate” que han hecho con material de debate Elías Ahuja y la Autónoma o el propio Debatiente, que buscan mejorar en general esta disciplina, uniéndonos más a todos. Un poco como síntesis, me gustaría que estuviésemos más orgullosos y diésemos más difusión a los proyecta educativos y sociales, que benefician a todos, que a nuestros logros individuales o competitivos en torneos.

¿Te sigues viendo en un futuro dentro de este mundo?

Claro, esto ya forma parte de mí, pero me gustaría recordar una frase de José Mateos (aka Falete) en una entrega de premios del Complu-IE: “Ojalá el día de mañana ninguno seáis formadores” y no por quitarle el trabajo, sino por aportar al mundo, en cada una de las profesiones que tengamos en el futuro todo lo que se aprende en debate. Así que un poco en esa línea. Esté donde esté querré hacer cosas de debate y apoyar al circuito, pero quiero hacerlo enseñando al mundo, y no solo al mundo de debate, de qué pasta estamos hechos los debatientes.

¿Cuál es la mejor moción o pregunta que has escuchado? ¿Podrías formularnos alguna?

Vivo enamorado de la pregunta del II Babel “¿Avanza el uso de las nuevas tecnologías hacia el pensamiento único?”, la disfrute muchísimo en la preparación, con un equipo de gente genial, escribí la introducción de la que más orgulloso me siento y preparamos la línea argumental que luego más me ha aportado en la vida y que incluso he ido ampliando después.

Una mía que utilizo cada vez que puedo, la última vez en el BP Pachanga on-line de Babel, la de Roberto Orbea en la película “El Diputado” de Eloy De la Iglesia:

Infoslide #1:

Infoslide #2:

1978, se está negociando la constitución española y tú eres el secretario general del Partido Comunista Español (El personaje Roberto Orbea, interpretado por José Sacristán en la película de política ficción “El Diputado”). Un grupo terrorista ha secuestrado a “Juanito” y amenaza con matarlo si no “sales del armario” y renuncias a tu puesto.

Moción: EC, siendo Roberto Orbea, no saldría del armario

¿Cuáles son o fueron tus ejemplos a seguir en el mundo de la oratoria?

Voy a tirar de clásicos: mi Gonzalo Herreros, Antonio Fabregat, Irene Miguel Sanz y Pepe Herrero. 

Gonzalo, cuando entré, me cogió, fuimos juntos al Europe (mi primer torneo universitario, con el subcampeón del mundo en ese momento y en el formato “difícil”, que se decía entonces) y pude ver en primera persona lo brillante que es. Lo que más me gusta, y lo que quiero creer que he heredado más, es traer casos con contenido pero didácticos, intentar aplicar ese universo de cosas que hay en la cabeza a cada debate, aunque sea más arriesgado que casos fáciles. 

Fabregat era el icono del momento, y sigue siéndolo vaya, y, al principio, lo que más quería era enfrentarme a él. Cuando hay alguien que sabes que es tan brillante y más o menos de tu edad da una mezcla de desasosiego y ánimo. Es como un “¿qué narices he estado haciendo yo con mi vida que tengo 20 años y no soy nadie, cuando hay otro que con mi edad se comía el mundo?” Y luego verlo, debatir con él, ver qué incluso a veces se le puede ganar y pensar “a lo mejor yo también puedo hacer grandes cosas ahora mismo”. Y luego, cuando me juzgó por primera vez, entendí a la perfección porque era quien era, de las persona que conozco la que mejor entiende los debates, y otra vez el mismo sentimiento, que acaba en un “así de bien quiero dar los feedback yo”. 

A Irene la conocí cuando vino a dar una formación en Córdoba. Una formación densísima que acabó con más de media sala de novatos huyendo y yo alucinado. Y creo que esta anécdota define muy bien a Irene, deslumbrante, inteligente y lúcida como pocas personas, tanto que a veces cuesta seguirla, pero siempre merece la pena.

Y Pepe, enamoradísimo que estaba de él cuando lo conocí, tiene la fuerza y los valores. Sacando adelante un club de debate a base de esfuerzo y pasión, con las prioridades claras y una buena cara para todo. 

Si pudiera montarme mi Frankenstein particular sería las ideas de Gonzalo, la lucidez de Irene, la capacidad de Fabregat y los valores de Pepe.

¿Cómo ves el nivel del debate escolar?

Pues me preocupa bastante. Creo que están naciendo muchísimas iniciativas, que aplaudo y me encantan, pero no se están cuidando tanto como se debería. Puede ser, quizás, por lo “fácil” que es llevarlo a cabo. Cualquier instituto o colegio puede buscar un reglamento y poner a unas cuantas clases a debatir, pero, si no hay detrás un mimo y un cuidado (en formarse por los profesores, contar y llamar a los que lo practicamos, poner recursos…), al final no estamos aprovechando nada el potencial de esta herramienta. Dos ejemplos: en el torneo autonómico de Andalucía les dije a un equipo que habían traído el mejor argumento al final de la R2 en contra y que así no había podido dar juego, y va y me dice el profesor (¡el profesor!) que así le habían dicho que había que hacerlo en la formación a la que había ido él, para que no pudieran responder, ¡tócate las narices!. O el otro día el hijo de unos amigos de la familia que me llama para que le ayude en un debate que le han puesto en clase, le digo que claro, que qué debate es: “¿Deberían las mujeres ocuparse de las tareas del hogar?” Claro yo a cuadros. Y todo esto es por no cuidar suficiente, dedicar formación, tiempo y recursos a hacer las cosas bien, y puede resultar incluso contraproducente.

¿Y de BP?

Del BP me preocupan las formas y el fondo, aunque creo que estamos avanzando mucho como circuito a nivel de argumentación. Las formas ya es una crítica frecuente pero es una deformación que creo que no es tan fácil corregir cómo alguna gente defiende Aun así lo que más me preocupa es el fondo. Es cierto que discutir qué sabe y qué no sabe un votante medio informado es el ‘metadebate’ más viejo que hay pero justo por eso no podemos dejar de exigirnos serlo nosotros mismos, y por supuesto, nos incluyo aquí a los jueces. Debería haber más incentivos para investigar y estar “bien informado” en el BP, tanto para el propio circuito como de cara a la galería. Se pueden hacer construcciones lógicas brillantes pero, muchas veces, desde fuera se puede ver a gente hablando rápido y diciendo cosas que parten de premisas dudosas, y me daría mucha pena que alguien se llevara esa impresión del debate de competición, porque puede hacer que acabe por no acercarse a conocerlo.

¿Crees que la competitividad es un factor importante en el mundo del debate?

Creo que absolutamente sí. Sin lugar a dudas es un combustible buenísimos para seguir mejorando y participando en actividades. Aunque, debo confesar, que al principio pensaba que podía crear frustraciones complicadas, pero, puestos a que la vida es así y vamos a tener que enfrentarlas, prefiero que aprendamos a perder en el mundo del debate. No deja de ser un ejercicio, donde para más inri te explican por qué pierdes, en el que aprendes a enfrentarte a la derrota y a que hay gente mejor que tú, eso no sería posible sin la competitividad.

¿Cuáles son para ti las 3 claves para ser un gran orador?

Leer, escuchar y escucharse. Buen orador se puede ser de muchas formas pero para ser grande tienes que tener cosas que decir, saber cuándo y cómo adaptándose al interlocutor y conocerte a ti mismo para saber cuál es tu mejor tú, con un estilo propio, eso hace a los oradores memorables.

Lo de escucharse no es solo por ponerme intenso, creo que se mejora mucho cuando nos vemos hacer el paleto en vídeo.

¿Qué aconsejarías a aquellas personas que se acaban de iniciar?

Que piensen bien qué quieren sacar de este mundo, y si lo comunican ya matrícula, haciéndonos fáciles las cosas a los que dirigimos. 

Cómo decía antes, esto es una herramienta y tan legítimo es entrar buscando conocer gente interesante como por querer ser campeón de cualquier torneo, pero tener claro qué se quiere en cada momento ayuda a tomar buenas decisiones, alcanzar objetivos reales y no caer en inercias del mundillo que a veces no nos ayudan.

¿Podrías definir tu paso por debate en una palabra y por qué esa en concreto?

Preparación, por dos significados: he disfrutado muchísimo preparándome para los debates (quedando con mis equipos, formándome, informándome, preparando a otros equipos…); y como preparación para el resto de la vida, gracias a todas las herramientas que me ha aportado y todo lo que me ha organizado y abierto la mente.

¿Cuál podría ser la mayor lección que te ha dado este mundo?

Que no pares de hacer cosas y querer opinar, todos podemos formar parte de los debates que hay en el mundo. Pasar por debate ayuda a abrir la mente y darte cuenta de ello.

¿Tienes pensado asistir a CMUDE?

Me encantaría pero creo que me será imposible con el cambio de fechas, quizás como juez a CMUDE 2021, si la vida laboral me lo permite. Vacaciones de debate.

¿Te has perdido alguna vez un torneo al que tenías muchas ganas de ir? 

Va a quedar muy poco elegante, porque no voy a respetar el espíritu de la moción, pero diré Europe VII. Estábamos montando un torneo espectacular: con la experiencia tan buena del Europe VI y el Séneca VIII, venían más equipos que a ningún otro Europe, con primeras espadas de muchos clubs y jueces del mejor nivel, teníamos unos patrocinios muy chulos, todas las facilidades en la facultad y un equipo humano excepcional. Ha sido una verdadera pena perdérnoslo y, hasta que no pase esta situación sanitaria definitivamente, incluyendo que permitan actos multitudinarios, estará parado.

Por último, ¿si tuvieras que concluir tu vida en debate en unas sola frase cuál sería?

Que lo urgente no le quite tiempo a lo importante.

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Consultor político, licenciado en ADE, con dos másteres; uno en Auditoría y Finanzas y otro en Comunicación Política, todo eso unido con una experiencia de 7 años como formador de debate en diferentes universidades, al mismo tiempo que participaba (y ganaba) numerosos torneos. Incluso a los más hábiles debatientes les faltaría el aire si tuviesen que enunciar toda la carrera de Alejandro Ibáñez Gómez de golpe. Ahora que cambia de etapa hablamos con el sobre su futuro y el del mundo del debate
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Presidente del Club de Debate CDU. Estudiante del Doble Grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Córdoba. Introductor y conclusor; Campeón Encuentro de debate sobre el futuro de la Unión Europea (Salamanca, 2014). Además de su perfil de debatiente, fue presidente de ELSA Córdoba. Se considera una persona con muchas ganas de aprender. Este es Gerardo Ramírez Baquerizo:
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Francisco Valiente, Paco, entre otras muchas cosas es licenciado en Derecho, ADE y Ciencias Políticas. Coordina e imparte las Técnicas de Argumentación y Debate en la Universidad Pontificia de Comillas. Desde hace poco se denomina como doctor feliz tras haber terminar su famosa tesis, esa que nos lo robó unos meses. El resto lo definimos como un referente en el mundo del debate en España pero también el alma de to’ los saraos a partes iguales y sin necesidad de votación alguna. Que se le aprecia lo sabe y si no, lo intuye.
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