La sexualidad femenina, ¿un arma de empoderamiento u otra jaula del patriarcado?

El discurso actual sobre el feminismo ha traído sobre la mesa numerosas temáticas y, esta semana, ElDebatiente se para a analizar una de ellas con Dária Efimova, estudiante de 4º de Doble Grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual, socia del Club de Debate de la URJC.
cabecera_blog_8mujeres

Recientemente, un sitio web ha comenzado a atraer la atención de los usuarios. No era una página innovadora: existen miles igual, más usadas y más conocidas. ¿Por qué, entonces, saltó a la prominencia? Su fama se debe al tipo de contenidos predominantes en la plataforma: contenidos eróticos, ofrecidos, sobre todo, por mujeres, a cambio de una “propina”, única o mensual.

La popularización de esta plataforma es tan solo un ejemplo de muchos. Cada vez más, las mujeres se sienten más cómodas subiendo contenido erótico, o simplemente fotos más atrevidas, a las redes sociales, para el agrado, o disgusto, de sus seguidores. Muchas no lo hacen por remuneración. En sus hashtags, vemos constantemente las mismas frases: “mi cuerpo es mío”, “es solo cuerpo”, “reivindicación”. Pero, ¿cuáles son las raíces de esta tendencia?

No cabe duda de que la sexualidad de la mujer había sido (y, en muchos casos, sigue siendo) un tema tabú. La mayor virtud de una mujer era su castidad; su mayor pecado, la “deshonra” que conllevaba el sexo. Esta visión de la sexualidad femenina está tan profundamente arraigada en nuestro imaginario colectivo que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Son las villanas fílmicas con vestuarios provocativos en oposición a la protagonista “pura”; son el miedo de hablar sobre la menstruación; son el desprecio hacia las mujeres abusadas porque “lo has buscado con tu comportamiento.”

En este contexto, el cuerpo se convierte en un poderoso arma, una herramienta de reclamación y empoderamiento, que durante tantos siglos se nos negaba. Es un medio, y el mensaje que transmite es alto y claro: “es mío, y de nadie más.” Desnudo, en lencería o cubierto de pies a cabeza; obedeciendo a cánones de belleza o yendo radicalmente en contra de los mismos. Es una forma de mostrar al mundo que la sexualidad de nuestros cuerpos nos pertenece a nosotras.

Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿servimos realmente a la causa? ¿O seguimos, de alguna forma, tratando de complacer algo que tanto deseábamos derrumbar?

Cuando una modelo hace, a cambio de dinero, lo que le piden sus suscriptores, no alaba su cuerpo, sino obedece a las demandas y miradas de unos consumidores por otro lado de la pantalla. Cuando una “stripfluencer”, o influencer de estriptís, muestra al mundo el dinero que recaude con sus videos y fotos, y anima a las chicas a hacer lo mismo, dice: “Seáis como seáis, habrá un hombre que querrá pagar verlas.” En esta frase, no hay reivindicación. No hay lucha. No hay reclamación del cuerpo y de sexualidad propia. La mujer se convierte, una vez más, en una mercancía. Sigue buscando lo mismo: la validación, una confirmación de que sigue pudiendo servir a un hombre. El lema de libre sexualidad se vuelve a torcer para agradar el mismo público del que tanto queríamos escapar.

El hilo rojo en este asunto es simple, y a la vez increíblemente complejo: ¿cómo distinguimos cuándo es una lucha verídica y beneficiosa a la causa, y cuándo es un intento de apropiarse algo femenino, ligarlo de nuevo al placer de los hombres?

Así pues, el debate está servido.

Artículos relacionados

nazarenos-macarena-U16801671606GPJ-1024x512@abc
Marta Barrón Gámiz, estudiante de 2º de Derecho y ADE, ante los sucesos que venimos viviendo, plantea un debate que esconde el eterno conflicto de los límites del respeto.
IMG_0332
Matteo Venettoni González, estudiante del grado de matemáticas y tesorero de la Asociación de Debate de la Universidad de Almería nos trae a debate esta atractiva pregunta. ¿Cuál es tu postura querido leyente?
classroom-2787754_1280
Ignacio Sánchez Montero licenciado en Derecho, estudiante del Máster de abogacía y procura en la Universidad de Murcia, ganador del Torneo Nacional de la UJA en 2018, director de CDUA en 2021 y actual formador en dicho club, nos trae a debate esta pregunta que afecta de lleno a todos los estudiantes. ¿Qué opinan nuestros estudiosos lectores?
X