Lucía Pernas

Lucía Pernas, estudiante de segundo de Economía en la USC, reside actualmente en Santiago de Compostela y perteneciente a CDC de donde es miembro desde hace dos años.
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Lucía, es un placer tenerte aquí con nosotros.

Para que nuestros lectores te conozcan un poco más, cuéntanos cómo entraste en este mundo y qué fue lo que te hizo quedarte.

Entré el año pasado, en primero de carrera, y la verdad fue un poco por chiripa. Era el primer año, 2020, las clases eran online, una ciudad nueva… una de mis mayores preocupaciones en ese momento era de sentirme sola y no conseguir socializar. Es algo normal, es un miedo que a todos nos llega en algún momento de nuestras vidas y, sobre todo, al empezar una nueva etapa. Así que antes de llegar a Santiago ya llevaba en mente apuntarme a algo.

Casualmente, un día, por el grupo de la carrera, un chico empezó a vender un poco el club de debate para que la gente se uniese y parece ser que sí que lo vendió bien. Sí es cierto que desde que tengo uso de razón me ha interesado mucho el mundo de la oratoria y de saber hablar ante un público. De hecho, en el cole siempre levantaba la mano para participar en las obras de teatro y en los recitales de lectura, era bastante simpática pero es algo que recuerdo con mucha ternura. Entonces, volviendo a lo de antes, me enteré así de la existencia de CDC (Club Debate Compostela) y no lo dudé y fue, sin lugar a duda, la mejor decisión que tomé en lo que llevo de mi corta etapa universitaria. Te ayuda no sólo a crecer como debatiente sino también a crecer como persona, te aporta otros puntos de vista, un espíritu crítico, otras maneras para expresarte día a día…es un mundo nuevo. 

Sentirse cómoda en un sitio a veces es complicado y encontrar en el mundo del debate esa comodidad es algo muy bonito. Pero, una vez dentro, a veces nos sentimos más o menos cómodos dependiendo de la modalidad. Lucía, ¿cuál es tu favorita, BP o académico?

¡Sin pensarlo dos veces elijo BP! Son modalidades muy distintas y que prefiera una no implica para nada que rechace otra.

En CDC, al igual que en la mayoría de clubes, el primer cuatri se le dedica a académico. Lo que me gusta de este formato es que acabas siendo un experto en el tema que estás a tratar por la enorme preparación que conlleva, el ambiente que generas con tu equipo y que acabas viendo que no todo es blanco ni negro, sino que existe el gris, por el principal motivo de que preparas ambas posturas, por lo que cuando llegas a sala ya sabes qué vas a decir y qué te van a decir y es algo que a comparación de BP, aporta mucha “tranquilidad” dentro de todos los nervios que hay. También académico es un formato al que le tengo un especial cariño, no sólo por ser el primer contacto que tuve con el debate y el que me hizo quedarme, sino por el equipo que me acogió y del que tanto aprendí al entrar, es por ello que les mando un abrazo enorme a Candela Pascual, Andrea Iglesias y a Manuel Ortigueira. Al final ese equipo de académico no sólo se quedó en una liga interna de CDC sino que también fuimos los cuatro a Madrid a participar en el MUN de la Carlos III. El MUN es otro formato muy interesante del que apenas se habla y al que invito a todo aquel a participar, sí es cierto que es muy distinto a lo que estamos acostumbrados pero en dos rondas ya estás más que adaptado. 

A pesar de todo, tengo que reconocer que me sigo decantando por BP. Es un formato que sólo tiene en cuenta el contenido y deja al lado la forma, eliminando algo del todo elitismo que se respira en debate. No sólo eso sino que es un formato que te obliga a estar informado, a pensar por ti mismo y hasta a jugar estratégicamente porque no todo es conocimiento, sino también importa saber jugar bien las cartas y es algo que sólo se aprende a base de tiempo y a base de fallos. 

Sabemos que uno de tus últimos BP fue el de Compostela, ¿cómo lo viviste? Queremos conocer toda tu experiencia. ¿A veces se os escapa el gallego o cómo?

Fue increíble y muy distinto a lo que estábamos acostumbrados, principalmente por debatir en el Pazo de Quián (Sergude) en vez de en unas aulas de universidad, creo que fue algo que de primeras llamó la atención de todo el mundo y acabó gustando mucho.

Dejando eso a un lado, no sólo fue uno de mis últimos BP a nivel internacional, fue también el primero, al igual que para mi compañero, Dani Souto, tan increíble de debatiente como de persona.  Confieso que lo vivimos con muchos nervios, quizá a calidad del debate no tuvimos unos resultados brillantes, pero ese tampoco era el objetivo. Llevábamos en mente hacerlo lo mejor posible, pasarlo bien, aprender lo máximo y tomar nota de los mejores, y eso fue lo que hicimos o, por lo menos, esa es la esencia del debate para nosotros. 

Al cabo de unas semanas volví a otro nacional, este sí fue el último, en Asturias. El BP la Regenta fue el sitio donde pude recoger los frutos que planté en el BP Compostela, llegando esta vez a la final de novatos de la mano de mi nuevo compañero, Jesús San José, una de las personas más importantes de mi día a día, tanto fuera como dentro del debate.

Así que, en general, el BP compostela fue una experiencia muy gratificante de la que está más que evidenciado todo lo que aprendí y mejoré como debatiente y, respeto a la pregunta de si se nos escapa el gallego, es algo que me ha hecho bastante gracia. Creo que a mi en ningún debate me pasó, pero a mi compañero en un feedback mientras le preguntaba una cosa al juez sí. El juez en vez de decirle si le podía hablar en castellano le dijo si le podía hablar más lento ya que Dani no se estaba enterando de porqué no lo entendía. Fue una situación bastante cómica que nos hizo mucha gracia a toda la sala y que a día de hoy aún seguimos contando. 

Siguiendo un poco la línea de las anécdotas, ¿cuál fue el torneo donde más nervios sentiste y por qué? Hay quienes nos dicen que se quedaron en blanco sin más, otros que no lo tenían tan preparado. ¿Cuál fue tu caso?

No creo que sea ninguna sorpresa pero sin lugar a duda la primera liga interna de BP fue la vez que más nerviosa he estado en lo que respecta al debate. Tenía las expectativas muy altas de académico, me gustaba mucho llevarlo todo bien preparado y saber por donde nos iban a salir. Sentía mucho reparo de que no se me ocurriese ninguna idea o no tener no entender las mociones que nos tocaban, al igual que tampoco acaba de comprender la dinámica por la que se regía el BP. Pero todos esos nervios desaparecieron en cuanto me subí al atril, sí es cierto que tuve una suerte inmensa al debatir por primera vez con uno de los mejores veteranos de CDC, Sergio Garrido.  

Y bueno, no me pasó nunca nada destacable, gracias a Dios nunca me he quedado en blanco ni nada por el estilo (hasta el momento) pero sí es cierto que soy una persona bastante patosa y que, queriendo o sin querer, siempre acabo pasando por algún momento entre vergonzoso y cómico en prácticamente todos los debates.

Si eres más de BP, habrás pasado por un sinfín de mociones. Cuéntanos alguna que recuerdes con especial cariño y otra que, sin embargo, no te gustó nada debatir.

Con especial cariño recuerdo muchas, no te voy a mentir, soy una persona que tiende a romantizar un poco todo. Pero la primera que se me viene a la mente fue una que debatimos en la última liga interna de CDC y que tenía como temática el mundo friki. La moción iba sobre la serie Westworld. No quiero decir mucho para no hacerle spoiler a ningún lector, pero la calidad del debate y el buen ambiente que había en la sala fue increíble. Al final, Laura (mi compañera de ese torneo y amiga dentro y fuera de salas) y yo nos acabamos merendando un tercer puesto, pero un tercer puesto con sabor a primero y del que más orgullosa estoy. 

Por otro lado, la moción que menos me gustó la tengo muy clara, fue en una especie de torneo online que hacemos en CDC. Era la siguiente: “EC, como partido anti-imperialista, apoyaría apoyar militarmente a un aliado cercano en guerra” y con una infoslide que definía las tradiciones de los partidos políticos de caracter anti-imperialistas. Ibamos de Baja de Oposición y, entre que no entendía muy bien la moción, el ordenador me iba mal, tenía el sonido quitado cuando hablaron nuestras altas… es más que evidente que el debate no fue muy bien, pero bueno, por lo menos algo aprendí de escuchar al resto (a quien pude escuchar, claro).

En el mundo del debate siempre que tengas un buen equipo, es muy fácil crecer. Sin embargo, no hay que dejar de lado las cualidades que hay que trabajar. ¿Qué consideras que debería tener un buen debatiente para mejorar?

Constancia, sin lugar a duda es la clave del éxito. 

Uno no nace aprendido ni nace siendo el mejor. La expresión que me aplico para seguir creciendo, ya no sólo en el mundo del debate sino en el día a día, es la de “ensayo error” acompañada también de saber escuchar y pedir consejo a los mejores, dejando el orgullo al lado porque claro está, que el mejor experto fue en su día aprendiz. 

Y tú, ¿qué consideras que tienes tanto bueno como malo? Aunque lo malo te cueste, siempre está bien saber en qué seguir mejorando, ¿verdad?

Creo que mi mayor virtud y mi mayor defecto es el mismo por muy contradictorio que suene. Soy una persona bastante autoexigente en ciertos ámbitos, no en todos. Ser autoexigente muchas veces es el motor de querer mejorar, dedicarle más tiempo a las cosas y no conformarte con poco. Pero, sin embargo, ser así es algo que pasa factura, por ejemplo en lo relativo al debate muchas veces me pongo muy nerviosa o estoy muy agobiada la noche antes al torneo, pero bueno, como decía unas pregunta más atrás, son nervios que en cuanto me subo al atril desaparecen y soy consciente de que es algo que debo aprender a mejorar con el paso del tiempo.

Bueno, vamos llegando al final de la entrevista, Lucía. Antes de despedirnos, queremos que te definas como debatiente con alguna frase de un libro, una película o un trozo de canción.

He estado pensado en alguna frase relativa de algún libro, de alguna película o de alguna canción, pero no se me ha ocurrido ninguna. Sí es cierto que desde el primer momento me acordé de una que nos han dicho mis padres tanto a mi hermano como a mí desde que tengo memoria, y es la de que “para atrás ni para tomar impulso”. Siempre nos enseñaron a seguir adelante con algo y a no rendirnos por muy mal que esté yendo la situación, sobre todo cuando es algo que te apasiona. Nunca, en estos dos últimos años, me he planteado dejar el mundo del debate por haber tropezado más de una vez o por perder varios debates seguidos, a largo plazo todos esos tropiezos sólo me han servido para ser mejor.

Hoy no tenemos tiempo para más. ¡Muchísimas gracias Lucía por tu tiempo y esperamos verte pronto por aquí de nuevo!

A los demás, nos vemos la semana que viene aquí, en ElDebatiente, la casa común del debate en español.

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Angela Portocarrero de las Heras estudia Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, donde debate para la SDUAM. En su primer año de BP, ha debatido en once Opens internacionales, breakeado en cuatro, y rankeado primera de los debatientes españoles en EUDC 2017 (quedándose a las puertas del Break ESL, pero no se lo recordéis). Septiembre 2017 marca sus inicios en el circuito español, donde ha alcanzado la final de los últimos tres torneos en los que ha estado (Salamanca, URJC, EF), monopolizado la postura de Primer Gobierno, y aprendido que en español se dice “hombre de paja” y no “espantapájaros”.
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residente del Club de Debate de Asturias, estudiante del Doble Grado en Matemáticas y Física y apasionado de muchas aficiones: desde las nuevas tecnologías hasta los coches, pasando por el deporte, lectura, economía, política, etc.  
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Estudiante de 4º del doble grado de Economía y ADE (formación bilingüe), Coordinadora General Adjunta de Cánovas Fundación, Campeona Nacional de Debate Académico Universitario y formadora de debate escolar y universitario.
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