Salvador García Guardeño

Miembro del Aula de Debate de la Universidad de Córdoba y estudiante del Grado de Derecho y ADE. Con unos 30 torneos a sus espaldas, tiene más menciones honoríficas en los socials que en los debates. Las extensiones y conclusiones le pierden. Pertenece a ese colectivo de personas frustradas en 2020 llamado Erasmus. Este es Salvador García Guardeño.
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Como siempre y desde el principio Salva. ¿Cómo y cuándo entraste en el mundo del debate? ¿Cómo fue tu primer torneo?

Mi primer contacto con este maravilloso mundo fue hace cuatro años, en primero de carrera. Un amigo mío, que sabía que me gustaba mucho «dar la chapa», me habló del circuito y me recomendó el club CDU, club al cual pertenecí durante tres años y en el que guardo gran parte de mis mejores recuerdos en debate.

Siempre recordaré el «V Torneo de Debate Cánovas» en 2016, no solo fue mi primer nacional, fue uno de los mejores torneos en los que hoy en día he participado. Allí conocí a personas increíbles que me siguen acompañando tantos años después, descubrí lo que era sentirse parte de un equipo y me enamoré perdidamente del formato Académico. 

Con lo que tienes de experiencia, ¿qué crees que le falta y le sobra al mundo del debate?

Pienso que es una pregunta que se antoja muy fácil de contestar, pero su respuesta no es tan sencilla. Todos sabemos que hay muchas cosas que podrían mejorarse en el mundo del debate, pero puesto a elegir, sería el reconocimiento. 

El reconocimiento en su sentido institucional es importante. Las personas que hacemos debate tenemos dos factores que nos diferencian del resto: inquietud y ganas de compartirla. Esto influencia a todo lo demás. 

Si hay algo que sobra en el mundo del debate son debatientes con cualidades extraordinarias. Todos y cada uno de los que pertenecemos al mundillo debemos estar orgullosos de ser parte de este, por el gran grupo humano que lo compone. Seguro que muchos de vosotros habéis experimentado ese momento en el que estas teniendo una conversación muy profunda con personas que acabas de conocer a la salida de una ronda. Para mí, esto es algo que he experimentado casi con total exclusividad en los torneos de debate. 

Esta actividad nos permite relacionarnos con individuos que son igual de curiosos que nosotros, además de generar sinergias y potenciar cualidades que son verdaderamente interesantes. Con esto quiero expresar que en debate no solo se hace lo propio, sino que también es un foro increíble donde podemos crecer como personas y mejorar aún más estas habilidades. Si alguna vez depende de mí contratar a una persona y en su CV incluye que ha participado en el mundo del debate, me diría mucho de ella este dato, simplemente porque conozco desde dentro el circuito. Pero este es mi caso personal, y desgraciadamente no es la generalidad.

Pienso que debemos de poner en valor lo que hacemos. Depende de nosotros hacer que la gente «de fuera» entienda y vea lo que supone debatir. Lo que supone sacrificar gran parte de tu tiempo libre (o no tan libre…) en hacer el friki en un atril los fines de semana. Trabajar como nadie para que esas líneas argumentales estén el día de antes del torneo, o pasarte meses preparando mociones con tu compañero. Esto nos pone en valor, nos da una amplitud de conocimientos que muchas universidades soñarían con poder transmitir en un curso entero a un alumno con la misma eficacia. Todo esto no sirve más que en un terreno personal y formativo, que no es poco, pero si injusto.

Si alguna vez queremos que debate deje de ser ese mundo de fantasía, en el que ganar un torneo solo sirve para alimentar nuestro propio ego, debemos luchar para que el mundo se entere de lo importante que es esta actividad y lo que nos proporciona. Y no nos confundamos, si no lo hacemos nosotros como debatientes, nadie lo va a hacer.

Personalmente, ¿crees que el sentimiento de pertenencia a un club es importante?

Me gusta mucho esta pregunta. Los clubes de debate están compuestos y gestionados normalmente por estudiantes de la propia universidad. Esto es importante, porque los más «veteranos» del club son los que se encargan de organizar y preparar todas las actividades pertinentes. Formaciones, torneos, convivencias… Todo ello son actividades pensadas para que aquellas personas que llegan nuevas puedan aprender y enamorarse del mundillo como les pasó a los que están ahí, y a los que estaban antes que ellos.

Además de eso, un club te aporta en muchas ocasiones medios económicos para que te puedas permitir un ritmo de un torneo a la semana, especialmente para aquellos que nos tenemos que desplazar lejos de nuestra ciudad para poder asistir a la mayoría. Un club es también apoyo, son las personas que están celebrando contigo cada victoria, pero que te animan cuando caes. 

Cuando trabajas bajo una bandera común surge un sentimiento de pertenencia muy potente. Cuando consigues algo no solo es gracias a ti, es gracias también a tu club y a todas esas personas que, de alguna manera, con su trabajo desinteresado, te han aportado los ingredientes necesarios para lograrlo. Siendo parte de un club, sientes que todo lo que has aportado a otras personas, y que se traduce en mejora, logros o crecimiento de estas es gracias al mismo. Sentirse parte de algo, esta deuda que contraes con tu club y quieres devolverle, es lo que lleva a muchas personas a hacer un esfuerzo por superarse y ser mejores en cada torneo. Me apasiona lo que pueden hacer las personas cuando se sienten parte de algo más grande que ellas, pero también me entristece cuando esto se convierte en sectarismo. 

Nunca hay que dejar de lado que todos los que nos dedicamos a esto, en mayor o menor medida, lo hacemos porque nos aporta habilidades, nos gusta la sensación de competición, o somos unos megalómanos que cuando van a un torneo académico disfrutan de hacerse una fotito en traje en el atril. Todas y cada una de las personas que componen este mundo estamos aquí por diversas razones, pero como decía en la pregunta anterior, compartimos algo en común, que es esa inquietud por aprender cosas nuevas y por dejar una sociedad mejor. 

Por eso no puedo entender que haya tanto odio entre muchas personas del circuito o entre clubes. Todos estamos aquí para pasarlo bien, y no tiene sentido que, en una lucha de egos, corrompamos a las personas que se incorporan a este mundo, porque nosotros tengamos unos prejuicios establecidos basados en experiencias personales.

Todo en la vida no es color de rosa. Como sabréis, todos los que hayáis participado o pertenecido a grupos, asociaciones o clubes de otra índole fuera del debate, siempre surgen problemas entre la gente. Es algo inevitable, y ningún club se salva de esto por muy buen ambiente que pueda haber entre sus miembros en un principio. El roce hace el cariño, pero muchas otras veces también genera tensiones y distancias que a veces son insalvables. Con esto solo quiero decir, que como en todos los aspectos de la vida, puedes estar a gusto en un entorno concreto y puede que pasado a un tiempo dejes de estarlo. En ningún momento se debería criminalizar a nadie por dejar de sentirse parte de ese proyecto común. Las personas cambian, las experiencias te hacen ser diferente, y al final del día todos lo que queremos es sentirnos apreciados, estar a gusto en nuestro club y si eso deja de ser así, como diría el refranero español, ¡Arreando, que es gerundio!

Y ya que hablamos de tu experiencia, ¿cuál es el momento más complicado al que te has enfrentado como debatiente?

Gran parte de la complicación que le demos a un momento depende, no solo de las circunstancias que lo hacen complejo, sino de la exigencia que tengamos con nosotros mismos. Teniendo en cuenta esto creo que CMUDE Perú 2019 fue un punto de inflexión, ya que a mi compañero Manu y a mí no nos fue nada fácil asistir al mismo. Debido a esto ambos nos autoexigimos mucho y no debatimos lo relajados que deberíamos haber estado. 

Nos quedamos a un punto del break por el que tanto habíamos peleado, a un punto de todo ese trabajo que llevábamos realizando todo el año, ese momento fue especialmente duro. Sin embargo, a todo hay que darle perspectiva, estábamos al otro lado del océano con un grupo de personas increíbles, conociendo un país super interesante y a unos días de un social que fue para recordar.

Hablando de recuerdos, si te diesen la oportunidad de repetir un solo torneo, con los conocimientos y la experiencia que tienes ahora, ¿cuál escogerías?

Esta es una pregunta que me hago muy a menudo. Cuando miro la cantidad de acreditaciones que tengo en mi cuarto, veo en cada una de ellas la historia de cada uno de esos torneos y todo lo que aprendí en ellos. Si tuviera que decantarme por uno, creo que sería mi primera estelar (pero desastrosa) aparición en el mundo del BP, en el Europe de 2017. No tenía ni idea del formato, y mi compañero Fede y yo fuimos la delicia de la bin room casi todo el torneo.

Y ya que me has hablado sobre tus primeros torneos, ¿crees que se trata bien a los novatos en el circuito? ¿Qué se podría hacer mejor?

Llevo cuatro años como debatiente, pero el año pasado viví algo muy curioso. Toda mi experiencia era en académico, quitando algún interno y el esperpento que hice en mi primer Europe. No fue hasta el año pasado que, en mi tercer año de debate, empecé a hacer BP más en serio. Esto implicó muchas cosas, pero una de ellas fue redescubrir un circuito en el que nadie me conocía y yo era un novato más. He vivido de primera mano lo que es ser dos veces novato, y creo que eso me ha dado algunas cosas.

Pienso que en líneas generales hay personas dentro del circuito que son geniales. Hacen lo que haga falta por enseñar sus conocimientos y por integrar a los más nuevos, siempre con mucho cariño y respeto. Pero también hay gente que es todo lo contrario. Hay personas que creen que por llevar más años que los demás, o haber ganado un determinado torneo, son mejores que el resto, y actúan de manera irrespetuosa con los más nuevos, como si formaran parte de una «élite». No solo los típicos comentarios o risas mientras una persona novata debate en su sala, también hay directas presunciones de veracidad mientras se juzga un debate. 

Esto puede resultar muy frustrante para una persona que acaba de empezar, ya que basta muchas veces una mala experiencia para desanimar a alguien que podría llegar a ser un debatiente brillante. Para que las cosas mejoren todos debemos poner nuestro granito de arena y apreciar la figura del Equity, que es fundamental. Si vemos alguna actitud de este tipo, apoyemos a las personas que acaban de empezar para que no se vayan y reprendamos a los que las generan.

Quizá es un poco inusual que te pregunte sobre esto, pero ¿hay opciones para poder debatir estando de Erasmus? 

Depende mucho de la universidad de destino. Hay grandes universidades europeas que son conocidas por sus triunfos en el circuito anglosajón, y hay otras que no saben ni lo que es. En mi caso estoy, o debería estar (COVID-19 todos te odiamos), en la universidad de Maribor en Eslovenia. Hay un pequeño club de debate, pero hablan esloveno, lo cual lo hace algo inaccesible. 

Siempre podéis volar a España porque no aguantéis el «mono» de debatir, como hice el pasado cuatrimestre con el URJC, pero en general recomiendo que intentéis probar participar en algún torneo europeo. Si buscáis información sobre si una universidad en concreto tiene club de debate, lo más sencillo es que preguntéis al coordinador de Erasmus de esta, estará encantados de ayudaros.

Creo que puedo intuir la respuesta, pero ¿cuál es tu formato favorito? ¿Por qué?

Sin duda alguna BP. Creo que es el formato en el que más podemos desarrollar nuestras inquietudes y tener un verdadero intercambio argumental con otras personas. No me malinterpretéis, como la gran mayoría empecé en académico, y me encanta el formato. Pero una vez adquieres una cierta soltura a la hora de comunicarte, y eres capaz de hacer argumentos buscando información y contrastando datos, el salto lógico si quieres seguir aprendiendo es BP. 

El académico tiene muchas cosas buenas, pero, comparativamente, la profundidad argumental a la que se puede llegar es muy inferior a la del BP. Puede parecer contraintuitivo, en académico tenemos semanas para preparar una línea y en BP solo quince minutos. Sin embargo, cualquiera que haya probado ambos formatos, y cuando hablo de probar me refiero a estamparse un par de veces en algún torneo nacional, sabrá que se generan debates mucho más complejos en un formato en el que tienes mucha más libertad, y sobre todo más tiempo para realizar el propio análisis argumental.

Aun así, son formatos muy diferentes, y los dos tienen cosas mejores y peores, ninguno debería de intentar imitar al otro y creo que todo el mundo debería de darle una oportunidad a los dos formatos alguna vez en su vida como debatiente.

Teniendo en cuenta esto, ¿tienes pensado debatir en CMUDE?

Participé en CMUDE 2019, y como dije antes fue una experiencia increíble, con sus luces y sus sombras. No sé si tendré la oportunidad de debatir en alguno más, pero si podéis hacedlo. Es increíble debatir con personas de otros circuitos, aprendes y creces muchísimo.

Si tuvieras que decirme una persona, ¿cuál dirías que es tu referente en el mundo del debate?

Es la pregunta de la entrevista que se me antoja más difícil de responder. En mi experiencia personal me cuesta mucho elegir una persona como referente único, o incluso citar a varias. En cada torneo que he asistido, ya sea como juez, formador o debatiente he aprendido de muchas personas. Cada feedback que he recibido me ha enseñado algo, cada persona que ha dedicado alguna parte de su tiempo a explicarme cosas que desconocía, cada debate que he ganado y perdido, cada post-debate fuera de sala esperando al feedback… No soy más que el conjunto de todas esas experiencias y enseñanzas que he vivido gracias a toda esa gente maravillosa. No solo es ese conocimiento, también hay personas que, siendo novatos a mi cargo, me han enseñado muchas más cosas que las que habría podido soñar en enseñarles a ellos.

Me siento tentado de hacer una lista, pero sé que me dejaría a mucha gente fuera y es injusto para ellos. Los que hayáis llegado a este punto de la entrevista, enhorabuena por aguantarme desde luego, ya sabéis quienes sois. Mención especial a Manu de la Torre por ser el que más me ha soportado, una de las personas más leales que conozco y un fiestero nato. Ah, y a Isabel Martínez por hacerme siempre un hueco en su casa, y muchas cosas más. Sin ti Manu y yo habríamos dormido a la intemperie.

Y para cerrar, si tuvieses que concluir toda tu vida en el debate con una frase ¿cuál sería?

Como diría Jorge Bucay: si se encuentran ante un callejón sin salida, den media vuelta… Y no os inventéis frases mías.

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Graduado en Derecho y en Ciencias Políticas y de la Administración Pública (E5), Diploma en Estudios Internacionales y Máster en Acceso a la Abogacía por la Universidad Pontificia Comillas-ICADE. Entró en debate con 17 años y desde entonces no ha dejado de debatir. Así que no es de extrañar que afirme tener una pared entera empapelada con acreditaciones de torneos de debate
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