Paula Villaseñor

Secretaria del Club de Debate de la Universidad Politécnica de Madrid, Estudiante de Ingeniería de Tecnologías Industriales. Adora la R1 y los primeros ministros, pero para ella nada como un buen látigo de oposición. 10ª mejor oradora CMUDE 2019. Ganadora de BP Barcelona en categorías EFL y OPEN, del Interceu 2019, y del XIII Torneo de Debate Académico UFV. Formadora de debate escolar en los colegios de SEK Ciudalcampo, SEK Castillo y Universidad de Sevilla. Esta es Paula Villaseñor Cano
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Bueno Paula, como siempre y desde el principio: ¿cómo y cuándo entraste en el mundo del debate? ¿Cómo fue tu primer torneo?

En mi colegio, el Colegio Claret, ya tuve el primer contacto con el mundo del debate. A pesar de que había una tradición de hacer un debate académico (o al menos algo muy parecido) en primero de Bachillerato, aunque no participábamos en competiciones externas. Cuando llegamos a segundo de Bachillerato, unos amigos y yo nos animamos a participar en el TIDE, y la experiencia me encantó. Si bien no fue hasta segundo de carrera cuando unos compañeros de una asociación contactaron con Paco Valiente para que viniese a dar un curso de oratoria. Ahí fue cuando conocí a Carlota Delso. Ese año participamos en la CAM, aunque en equipos separados, y por fin en tercero de carrera, cuando Carlota fundó el Club, me uní formalmente. Desde entonces ha sido un no parar. 

Y con lo que has podido ver en el tiempo que llevas, ¿qué crees que le falta y le sobra al mundo del debate?

Creo que al mundo del debate le falta humildad. Cuando empezamos a ganar torneos o a recibir cualquier premio, es fácil que uno se sienta importante. Pista: no lo eres. Si alguna vez te conviertes en una persona importante, dudo que sea por haber ganado X torneo. Sinceramente, todo esto del debate ni existe. Nos importan campeonatos que no le importan a nadie, y los títulos realmente no van a pesar nada porque nadie va a valorarlos como los valoramos nosotros. 

Partiendo de esa base de Debatilandia, no tiene ningún sentido no ser humilde. Para mí, no ser humilde es creerse todo eso. Es creer en Debatilandia. No deberíamos hacerlo, no deberíamos utilizar debate como una manera de validarnos a nosotros mismos, porque, sinceramente, si queremos reconocimiento externo invertir las horas del debate en sacar dieces en la carrera seguro que es más productivo. 

Nos olvidamos que el debate está para aprender y para hacer algo que nos apasiona. Los debates a los que más cariño les tengo no son porque los ganamos, sino porque nos lo pasamos bien. Ganar es increíble, ganar por sentirse mejor es horrible. Como nuestra autoestima dependa de las victorias o de palmaditas en la espalda de gente, vamos mal. Todo eso no existe en el mundo real. 

Y creo que de ahí nacen todos los problemas de competitividad del debate. La competitividad en sí no creo que sea un problema. Se convierte en un problema si sentimos que tenemos que hacer cualquier cosa para ganar, porque si no, no nos vamos a sentir bien. 

 En cuanto a empezar en el mundillo, ¿crees que se trata bien a los novatos en el circuito? ¿Qué se podría hacer mejor?

Creo que cada vez hay más esfuerzos por incluir más a los novatos en el circuito. Los torneos de novatos eran el primer paso, pero los Pro-Am me parecen la clave para mejorar y para que se integren como se merecen, todos trabajamos mucho en debate. Recientemente, Carlota y yo tuvimos el placer de ir con Olivia Sundberg y Martin Devenney al Amsterdam Open. Aprendimos muchísimo de ellos en muy poco tiempo. Desde mi punto de vista, cuando vamos con gente que tiene más nivel que nosotros, aprendemos mucho más que viendo talleres o juzgando debates. En el plano de formación lo tengo claro, los torneos Pro-Am son claves. 

En el plano personal creo que hay que diferenciar varias cosas. La primera es que, cuando estemos en sala, estemos o no con novatos, se puede crear un ambiente positivo en el que todo el mundo se sienta bien. Todos tenemos nuestro estilo, algunos más agresivos que otros, pero eso dentro del juego. Si vemos a un novato al que le falta confianza, no cuesta nada intentar animarle o hacerle POIs para “ayudar”. Cuando salgamos de sala obviamente hablamos con otros equipos, dentro de un marco de educación normal. Preguntas al resto de equipos, te presentas, si luego te cruzas con ellos, saludas, etc. Si alguien te pregunta como juez o debatiente, creo que siempre hay que intentar ayudar, esa es nuestra mayor responsabilidad para con los novatos. 

La segunda cosa que hay que diferenciar es que el trato en sala o después del debate o durante el torneo no equivale a un trato personal. Es decir, me encanta conocer gente en debate, me da igual que sean o no novatos, pero cuando salgo a cenar después de un día de rondas, me apetece irme con mis amigos. Me parece normal que cada uno tenga su círculo de amigos, no creo que haya nada de malo en eso. 

Para empezar a veces es necesario verse respaldada. ¿Crees que el sentimiento de pertenencia a un club es importante?

Creo que el sentimiento de pertenencia a un club o a un equipo es una cosa genial, siempre que no se fundamente en menospreciar a otros clubes. Carlota y yo venimos de un club pequeño, pero aun así siempre hemos estado muy orgullosas de representar a la Universidad Politécnica de Madrid. Nos han apoyado muchísimo siempre y se lo agradecemos mucho. 

Si tuvieras que decirme uno, ¿cuál es el momento del que te sientes más orgullosa en tu carrera como debatiente?

No sabría decir… He tenido grandes momentos en debate. Los momentos en los que me he sentido más orgullosa son aquellos en los que superé una barrera que tenía, o en los que conseguí solucionar algún error. Por eso me siento orgullosa del primer punto de información bueno que hice, antes los tenía que hacer todos Carlota, o también de cuando nos lanzamos a debatir en inglés en el EUDC de 2018. Ese torneo probablemente fue de los peores torneos que hemos debatido en cuestión de puntos, pero sin embargo me sentí muy orgullosa de estar ahí con Carlota, en Serbia, viviendo esa experiencia y recibiendo feedbacks de gente a la que admiraba tanto. Ahí fue cuando nos enamoramos del circuito europeo, y por eso queremos involucrarnos lo máximo que podamos. 

¿Cuál es el momento más complicado al que te has enfrentado como debatiente?

No sé si muchos debatientes compartirán esta experiencia, pero creo que uno de los momentos más complicados es cuando te estancas. Creo que cuando empiezas a debatir aprendes muchísimo en muy poco tiempo. Pasas de un 0 a un 7 en pocos meses con mucho trabajo, muchos torneos y mucho apoyo, pero después de eso es fácil estancarse. Ese periodo en el que sientes que haces todo el rato lo mismo y que a veces funciona y otras no, y no tienes claro por qué, es duro. 

Al final sigues trabajando, pruebas cosas nuevas y poco a poco vas mejorando. Pero ya mejoras a una velocidad muy baja y eso a mí al menos, me afectó bastante. El sentimiento de que, por más horas que metas, no hay una clara mejora, no es fácil. Aún no sé cómo se soluciona, pero creo que además de trabajar hay que permitirse parar para interiorizar todo lo que sabes y poner un cierto orden en tu cabeza. De todas formas ese momento de parón en la mejora o de ralentización coincidió en mi caso con acercarme más a la gente del circuito, entonces realmente nunca dejé de disfrutar debate, porque aunque estaba ese aspecto negativo, el positivo me llenaba mucho más. 

Teniendo en cuenta tu experiencia, ¿cuál es tu posición favorita en debate? ¿Por qué?

No sabría responder a esta pregunta, nunca he tenido predilección por unos turnos u otros en ningún formato. Sí tenía más miedo a determinados turnos, como por ejemplo a los látigos o a las extensiones. Creo que cuando trabajas sobre todos los turnos, al final te vas enamorando de todos. Les ves sus ventajas estratégicas, te adaptas a cada uno y puedes conseguir discursos geniales desde todas las posiciones. 

En Académico creo que ocurre igual. Es cierto que suelo hacer la primera refutación, pero he hecho todos los demás turnos y los he disfrutado igual. El cariño por la posición depende del trabajo que hagas sobre ella. Si estoy unas semanas estudiando extensiones para hacerlas mejor, cuando llega la extensión me emociono mucho. Supongo que como con todo en la vida, cuanto más profundizas sobre algo, más interesante te parece y más ganas tienes de saber aún más. 

Si te diesen la oportunidad de repetir un solo torneo, con los conocimientos y la experiencia que tienes ahora, ¿cuál escogerías?

Probablemente volvería a las primeras veces que entré en una top room para gritarme a mí misma que tuviese más confianza, que no pasa nada. Es una situación intimidante cuando te ves rodeado de tres equipos claramente superiores a ti, pero no hay que tomárselo como que te van a humillar, sino como que vas a aprender un montón. Y sobre todo, a perder con dignidad, al menos pelear un poquito. Éramos bastante derrotistas al principio, pero poco a poco fuimos cogiendo cada vez más confianza a base de trabajo y de buscar apoyo en nuestros amigos.

¿Cuál es tu formato favorito? ¿Por qué?

Me encanta el formato BP. Me encanta la libertad que te ofrece, no sólo de forma, sino de argumentación. Me encanta llevar casos locos con Carlota y hacer que funcionen, o jugar a la estrategia conservadora en una sala. Creo que las posibilidades que tiene el BP no las tiene el Académico. Te ofrece mucho más espacio para poder crecer, en Académico llegas a un tope, en BP nunca paras de aprender. 

Sin embargo, creo que las virtudes del Académico y el futuro de esa competición consisten en no intentar parecerse al BP. Está bien copiar los elementos que mejor encajen, me encanta que se mejoren los razonamientos, pero creo que no puedes perder el peso de las evidencias. Es un formato completamente diferente, no deberían compararse, sino explotar sus diferencias para ser más atractivos. El juego del Académico también tiene mucha gracia: la formalidad, las evidencias, las refutaciones, las conclusiones, etc. Si sólo tuviese que debatir un formato el resto de mi vida, debatiría BP, pero creo que a mucha gente le llena mucho el Académico, y no debería perderse. Aún menos, dado que es la forma ideal de empezar en debate. Es mucho más sencillo empezar enfrentándote a una introducción que a un Primer Ministro.  

Ya que hablamos tanto de BP, ¿has visto o participado en un CMUDE? ¿Tienes pensado ir?

Siempre recordaré la llamada de Antonio Fabregat y Carlota, en octubre de 2018, en la que me dijeron que nos íbamos a CMUDE. Me encantó la experiencia y la repetiría hasta que me echasen, y eso que pasamos muchísimo frío. 

Lo que más me ha sorprendido de CMUDE 2018 a CMUDE 2019 fue el cambio de nivel del circuito. Todos mejoramos muchísimo en tan solo un año. Creo que cada vez tenemos menos que envidiar a otros circuitos, si bien no podemos dejar de trabajar para ser cada vez mejores. Pero el esfuerzo de toda la comunidad hispanohablante fue espectacular. 

Otra cosa que me llama muchísimo la atención de los CMUDEs, y que creo que a veces lo damos por hecho, es el esfuerzo y el trabajo de toda la gente que hay implicada. Está lleno de gente muy capaz, que asume muchísimas responsabilidades y que pone muchísimo tiempo y esfuerzo en que todos vivamos una experiencia genial. Es una pena que a veces con la competición esto se nos olvide, yo la primera, pero valoro muchísimo el trabajo de todo el mundo. Llevo ya casi tres años en el circuito y me sigue sorprendiendo.

CMUDE es la meta del año, es como la culminación de tu trabajo de la temporada, es cierto que sólo hay un ganador, pero creo que todo el mundo aprende y que aunque no salga como te esperas (nosotras hemos caído ya dos veces en octavos) sigue siendo una experiencia que no dejaría de lado, independientemente del resultado. Es frustrante perder, sí. Quieres seguir compitiendo hasta el final, pero no es sólo eso. Las mejores amistades que tengo en el circuito se forjaron en CMUDE, además de la oportunidad de conocer a gente que no conocerías en cualquier otro sitio. 

Carlota y yo no vamos a poder asistir al Mundial de este año debido al cambio de fechas, y nos duele muchísimo, a pesar de que entendemos perfectamente que ha sido obligatorio el cambio debido a la situación actual. Pero no nos duele sólo por perder la oportunidad de debatir, sino por perdernos debatir las mociones de Alberite, o por perdernos ir con nuestros amigos de España, o por perdernos volver a encontrarnos con la gente de Latam, etc. Como digo, CMUDE no es sólo una competición, es muchísimas cosas que llenan aún más.

Y hablando de personas… ¿Cuál dirías que es tu referente personal en el mundo del debate? 

No puedo no citar a Antonio Fabregat aquí. Le debo muchísimo. Desde el principio me sentí muy apoyada por él, me resolvía todas mis dudas en cualquier momento, nos daba clase en cuanto tuviese un hueco… Aprendí de él debate, pero además aprendí de muchas más cosas. Es un formador absolutamente brillante, pero es que además es muy muy buen amigo, le aprecio mucho. Igual que a Javier de la Puerta, que siempre se preocupó y estuvo pendiente de nosotras. Y también es un gran amigo. Pero no sólo son mis referentes por cómo nos han tratado, sino porque les he visto trabajar hasta reventar, enfrentarse a todo tipo de retos, no desanimarse nunca independientemente de lo que les pasase, introducirse en nuevos circuitos… Les he visto reventar salas y perder semifinales de EUDC, pero siempre son muy elegantes e inteligentes, tanto estratégicamente como personalmente. Tienen una gran inteligencia emocional y una compenetración espectacular. 

Y por supuesto, Carlota Delso. Carlota tuvo un roll muy difícil que desempeñar conmigo, especialmente al principio: el de formadora y pareja. Éramos una pareja Pro-Am. Desde el primer día me hizo sentir súper valiosa. No ninguneaba mis ideas nunca, aunque no le gustasen las refutaba siempre desde la mejor versión, siempre sentí que debate era mi sitio porque ella me lo hizo creer. No haría los turnos que hago si no estuviese Carlota, lo tengo clarísimo y siempre se lo agradeceré. Pero es que encima es mi mejor amiga, así que la admiro mucho también desde un plano personal. He sido muy afortunada por la gente que he conocido en el circuito, pero si sólo pudiese quedarme con una persona, sería ella. 

Y como siempre y para acabar, si tuvieses que concluir toda tu vida en el debate con una frase, ¿cuál sería?

“Gracias Carlota, nada de esto habría tenido sentido sin ti.”

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