¿Por qué está costando que haya un verdadero relevo generacional?

¿Estamos teniendo un problema para asegurar el relevo generacional en el mundo del debate? Ello trata Kike Marchán Domenech, estudiante de Economía y Finanzas en la UAM.
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Que estamos en un proceso de relevo generacional es algo obvio, y como parte de ese relevo, como parte de esa generación que supuestamente tiene que empezar a estar ya en lo alto, creo que algo no se está haciendo bien. Por suerte, para estas cosas siempre suele haber solución. Sé que este ejemplo tiene muchos matices y objeciones, pero creo que en el momento en el que alguien como Ángela Portocarrero ha conseguido estar donde estar en solo un año debatiendo, dice mucho de lo que nos queda por aprender a nivel formación del mundo anglosajón, y de la autocrítica que nos toca hacer tanto a los formadores como al resto de debatientes. 
Que hay gente que tarda demasiado en retirarse o que otros van a abusar a torneos de bajo nivel es algo que no se puede pasar por alto aunque, por lo que me cuentan, ha existido siempre. Faltan mejores jueces y sobran debatientes más cercanos a los 30 que a los 20. Aun así, el análisis que quiero hacer hoy es de este relevo generacional, del de ahora, de sus características y de lo que a mi juicio creo que está fallando, porque en general, de los demás fallos creo que todos somos conscientes y no soy nadie para decirle a alguien que ya va siendo hora de retirarse, que es el turno de otros, porque considero que es algo que debe salir de cada uno. Que ha sido algo brusco ha influido, obviamente. Basta echarle un vistazo al anterior BP UAM para ver que de los nueve mejores oradores, cuatro ya no debaten, o incluso si nos vamos al II BP URJC vemos como cuatro de los ocho finalistas se han retirado este año (que luego alguno de ellos aparezca en algún torneo aleatorio es otra historia). Es complicado suplir estos huecos de un año para otro de una forma perfecta, pero se puede hacer mejor, y no solo hablo de la generación intermedia en la que me encuentro, sino también de la que está empezando ahora. Me hubiera gustado reflexionar sobre cómo se ha dejado de enseñar a hablar en público para aprender a ganar debates, convirtiendo esto muchas veces en un fin y no en un medio (y yo, que no he recibido nunca una clase de forma en la UAM, soy la viva imagen de ello), pero creo que eso merece un artículo totalmente distinto.
Un relevo generacional es algo lento y tedioso. Esto parece intuitivo y en general somos conscientes de ello, pero, ¿lo son algunos de los formadores?, ¿son conscientes de que ellos llevan debatiendo seis años y que hay que saber qué se le puede exigir a alguien que apenas lleva tres meses?. Sin duda, creo que el primer fallo viene por pretender correr antes siquiera de saber gatear. A esta generación nos ha tocado vivir, según siempre me cuentan los mayores, uno de los avances en cuanto a nivel más grandes en toda la historia del debate en España, generado sobre todo por el acercamiento al circuito anglosajón, pero esto, en mi humilde opinión, ha generado unos cuantos problemas a la hora de transmitir el conocimiento a los que recién empiezan. 
Cuando estuve juzgando el II BP Aquinas-Roncalli me di cuenta que había un gran número de equipos que decían las palabras framing, métrica o engagement sin hacer nada de esto ni trayendo tampoco razonamiento alguno. Parece que este acercamiento a Europa nos ha hecho olvidar un poco los pilares de los que parte todo el debate, que es nada más y nada menos que la lógica. Ojalá saber la mitad de la mitad de lo que sabe la gente que está formando a este relevo generacional (y a mí también, ojo) pero considero que debemos intentar no acelerarnos si no queremos debatientes a los que les cueste mejorar porque no se les ha enseñado lo más básico. Basta echarle un ojo a la Guía para entrenar debatientes del EUDC realizada por Bethany Garry, ganadora del último europeo y del premio a mejor orador para ver que lo que digo no es ninguna locura de un mero novato. En el plan de entrenamiento de BP que establece de orientación, las diez primeras semanas son construcción, refutación y comparativas. Nada más, salvo también mucha práctica. Esto no quiere decir ni mucho menos que todo lo demás no sea muy necesario, simplemente creo que cada cosa tiene que venir a su tiempo, y que el intentar ir a marchas forzadas da como resultado una generación a la que le cuesta arrancar, porque creo que todos somos conscientes de que por muy importante que pueda llegar a ser un buen framing, la gran mayoría de debates en nuestro circuito se ganan con una buena argumentación, y esta, de momento, está fallando a la hora de enseñarse. Reforcemos lo esencial y dejemos clara su importancia, porque nuevas generaciones que discutan sobre términos que no entienden creo que es lo último que queremos, y es lo que por desgracia estamos consiguiendo. Son los nexos, amigos. 
Pero, ¿tienen los formadores toda la culpa?. Para nada, bastante hacen muchos de ellos y creo que un gran número de debatientes nos sentimos tremendamente afortunados por esos veteranos que nos han arropado, nos han ayudado a crecer y nos han dedicado un gran número de horas. Nosotros, el relevo generacional, también estamos haciendo cosas mal. Creo que en general pecamos demasiado de uno de los peores males del mundo del debate, la falta de autocrítica. ¿Por qué justo nosotros? Muchos llegamos lo suficientemente pronto para ver el proceso por el cual todos los conceptos mencionados anteriormente se introducían en nuestro país, pero lo suficientemente tarde como para ser considerados relevo generacional. El nacer con los primeros pasos del cambio (no confundir con Podemos) y aprender junto a nuestros formadores sobre muchas de estas cosas (aún recuerdo cuando el año pasado Guillermo Serrano nos sentó a tres de nosotros para explicarnos algo revolucionario llamado framing) ha hecho que perdamos un poco el respeto a los que dejaron de debatir hace poco tiempo, los cuales no han aprendido lo que es un engagement pero sin embargo saben mucho más de razonamiento que nosotros. Esto hace que a veces dejamos de escuchar a los que tienen más experiencia porque una vez quedamos por encima de ellos en un debate o simplemente porque creemos que son «de vieja escuela».
Nos falta paciencia y mentalizarnos de que ninguno es Antonio Fabregat, y que conseguir lo que muchos han conseguido antes requiere de tiempo. Está en nuestra mano ser la mejor generación hasta el momento, y a nuestra disposición tenemos workshops y miles de debates en Youtube de los que aprender, por lo que debemos dar un paso al frente y no esperar que el formador pagado por la Universidad nos lo cuente, algo muy común en nuestro circuito. Todo esto no significa que no haya que preguntar y escuchar a los que llevan más que nosotros, porque mientras sigan en el circuito serán la mejor y más directa fuente de conocimiento disponible. 
A pesar de lo comentado anteriormente, creo que hay sociedades de debate que están sabiendo gestionar de forma muy buena este relevo generacional. Considero esencial cuidar la relación veterano-novato que anime a estos a meterse de lleno, animando y permitiendo que debatan todo lo posible. Personalmente me considero un afortunado porque caí en una sociedad donde desde el primer momento uno se siente acogido y donde al mes te están soltando en tu primer torneo, pero soy consciente de que esto no ocurre en otros clubes y que muchos de los que entran acaban saliendo de este mundo al poco tiempo. Asentar los pilares del debate en las formaciones, cuidar a los que entran, fomentar la autocrítica… Son detalles que ayudan a mejorar el proceso que ya empezó hace tiempo. Todos, en mayor o menor medida, somos necesarios para que se dé un relevo generacional adecuado que permita subir el nivel de debate en nuestro país. Todos, en mayor o medida, somos imprescindibles para que esto siga evolucionando y no nos estanquemos. Debemos aprender de los errores y reflexionar sobre cómo se están haciendo las cosas para completar de forma adecuada este relevo generacional, dando pie a que el mundo del debate en España siga creciendo, y si estas líneas sirven para plantar una pequeña semilla en alguna cabeza, me doy por satisfecho.

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