Sabrin Yermak Moumen

Titulada en Relaciones Internacionales, con un Master en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos. Con experiencia en más de 30 torneos entre BP y académico, simulaciones, torneos internacionales en castellano (CMUDE y PreCMUDE Chile), en inglés (LSE Open y Tilbury House Open), ganando reconocimientos en muchos de ellos. Socia de honor de URJC. Ella es Sabrin Yermak:
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¡Buenas Sabrin! Como siempre, vamos a empezar por el principio. ¿Cómo y cuándo entraste en el mundo del debate?

Entré en primero de carrera allá por el 2015. Siempre me había gustado hablar en público, quería ser corresponsal de guerra o algo parecido. Un día en clase hablaron de un tema sensible (yo siempre participaba dando mi opinión) cuando levanté la mano para intervenir se me pusieron los ojos llorosos. Cogí miedo a hablar de la vergüenza. Unos días después entró Álvaro Poblete promocionando un curso de oratoria y pensé “ahora o nunca”. De confiar en mí se encargó Falete y el cariño del resto me hace estar aquí.

Entonces, y ahora que ya llevas un tiempecillo, si te diesen a elegir… ¿Académico o BP? ¿Por qué?

Ambas tienen su encanto. Creo que es fundamental empezar con académico porque te empapas en conocimiento e investigación de temas que no conocerías de otra manera –y que te servirán para BP u opinar de cosas mientras te tomas una caña-. Además te ayuda de manera muy importante en cuestiones forma para así evitar algunos hábitos del BP. Ahora bien, BP tampoco es un formato de gente que no tiene ni idea y dice cosas sin sentido. BP te obliga a estar informado día a día, a saber qué es lo importante y sobre todo que lo que dices tenga un sentido lógico en muy poco tiempo. No creo que un debatiente tuviera que elegir entre ambos, aunque mi yo de ahora tiene claro que académico para formar y BP para juzgar o debatir en alguna ocasión con los que vienen detrás. 

Ya que estamos hablando de BP, ¿el CMUDE es para todo el mundo, o tienes que dedicarte a debate de forma más “profesional”?

CMUDE es para todo el mundo. Tengas la experiencia que tengas porque no dejan de ser infinidad de rondas con feedbacks para aprender. Además es una especie de “campamento de verano” en el que como mínimo haces amigos. No ir por falta de experiencia es un error absoluto. Aún me arrepiento de no haber ido a CMUDE Córdoba por esa misma razón.

Me interesa lo que me cuentas, y me suscita otra pregunta: ¿Cuáles han sido tu mejor y tu peor experiencia en el mundo del debate?

Mi mejor experiencia sin duda fue ir a CMUDE Chile 2018. Desde que en la asamblea del Club de Debate decidieron que debíamos ir Qquilla y yo por todo nuestro esfuerzo representando al club; a mis vistas al cerro de San Cristóbal con gente que meses antes me daba igual. Qquilla y yo hicimos un torneo increíble, para mí es de las mejores debatientes que conozco y tuvo el reconocimiento que se merecía. Fue una experiencia de supervivencia pero también descubrimientos. Me llevé personas que a día de hoy son piedra angular, mensajes preciosos y mucho, mucho aprendizaje. 

La peor experiencia creo que no existe como tal. Es decir, ha habido momentos más duros pero no algo marcado en concreto porque con el tiempo tienen su lado positivo. Igual lo peor de debate para mí es que después de tantos años sigo poniéndome muy nerviosa; durmiendo mal antes de un torneo y desconfiando en ocasiones de mí misma. Pero vaya, nada con lo que no pueda sobrevivir. 

Bueno, y entrando en el mundo del debate más de forma general, ¿qué crees que le falta y le sobra?

Creo que falta más consideración/tacto con los nuevos debatientes. Eso sí, sucede la mayoría de veces de manera involuntaria. Los “veteranos” ya tenemos amigos, nuestra piña y conocemos a los de siempre. Muchas veces hacemos cosas como olvidarnos de dirigirnos a los nuevos a la hora de dar un feedback en una pareja PRO-AM –mencionando sólo al pro- o no hablamos lo suficiente con los nuevos tras una ronda. Son pequeñas cosas que hacen a aquellos que empiezan sentirse un poco más pequeñitos y tener complejo de sus mayores. En este sentido creo que deberíamos acordarnos más de “aquellas argumentaciones inimaginables con las que todos empezamos a debatir” y ofrecerse un poco más a ayudar.

Pero por otro lado creo que los novatos también han de aceptar que todo éxito lleva su tiempo. Que nadie nace sabiendo y se necesita un periodo de aprendizaje y muchos tropiezos. Nadie breakea de la noche a la mañana y escuchar un feedback sin protestar y ser autocrítico con uno mismo es lo que más enseña. 

Y entonces, si pudieses, con un chasquido de dedos, cambiar cómo funciona algo en el mundo del debate ahora mismo, ¿qué sería y por qué?

A parte de lo anteriormente mencionado los dos chasquidos serían para acabar con la sobrecarga y la competitividad. Cada vez hay más torneos, nos gusta más el debate y creo que a veces dedicamos más tiempo del que verdaderamente tenemos sobrecargándonos. Si pudiera pedir un deseo sería saber decir que “no” más veces y frenar un poco para descansar. Esto está ligado al ambiente de competitividad. Debate nos encanta pero no deja de ser una competición con todo lo que ello implica. Entregarse cada fin de semana a la tensión, los nervios y olvidarse de porqué nos metimos en esto deja de hacerte disfrutar del debate. Por ello muchas veces es bueno parar, disfrutar, no perderse un cancaneo y saborear el lado positivo de todo esto. 

Aunque estemos hablando del mundillo en general, me interesa también entrar en tu perspectiva. ¿Se vive diferente en el mundillo siendo una mujer?

Aunque cada vez se note menos, se nota. Me encantaría decir que en el circuito no he recibido consejos como “vestida de X forma te hacen más caso”, feedbacks en los cuales se repite el “no seas tan agresiva” o referencias a mujeres en base a la pareja o persona con la que han estado; pero lo cierto es que es así. Ahora bien, el cambio se nota mucho con los años. Cada vez hay más mujeres en el circuito, más novatas, más finales con mujeres, más mejores oradoras, más personas a las que admirar y mucha más concienciación por parte de todos. 

Entonces, ¿es necesario que existan iniciativas como el Campoamor?

Sí, sin lugar a dudas. Es una forma muy efectiva de concienciar y enseñar. Fue un torneo muy bonito en el cual mujeres brillantes enseñaron, novatas aprendieron, se formaron y atrevieron a contar situaciones machistas que habían vivido dentro del circuito. Fue como un torneo en familia. Destacar también a todos los amigos, parejas y hombres que se acercaron a ver las rondas y apoyaron la iniciativa. Fue muy emocionante la acogida y el desarrollo del mismo. 

Me llama la atención que me mencionas a que las novatas que aprendieron del torneo. Extrapolándolo a un caso más general, si tuvieses que dar un consejo a la gente joven que va a empezar en debate, ¿qué les dirías?

Que fueran poco a poco, que disfrutaran del aprendizaje y que sobre todo hicieran de debate un hobby porque es la forma más bonita de progresar. También les diría que al principio todos estamos al fondo de la sala mirando a ese/a orador/a brillante en una final y pensando “ojalá fuera yo”. Y pueden serlo. Que disfruten de sus personas, porque quien sigue dando al debate tras los años es sólo por eso. 

Hablando de oradores brillantes y finales admirables… ¿Cuál dirías que es tu referente en el mundo del debate?

Juan Rivera. La primera vez que conocí a Juan fue preparando nuestro primer torneo académico, para entonces yo me preguntaba cómo habiendo tan poca diferencia de edad y estudiando periodismo podía ser tan inteligente. A medida que pasó el tiempo demostró dos cosas: que ser serio no significaba caerle mal y que la competitividad no era necesaria para ser buen debatiente. Hoy, para mi Juan es uno de los mejores debatientes de España y la única estrategia que ha seguido es una mezcla de humor sutil, racionalidad, calma durante los preptimes, irrelevancia tras un cuarto, trabajo duro por sus novatos, autocrítica y palabras apropiadas cuando es necesario. Referente como debatiente y como persona. 

Pregunta: Si tuvieses que concluir toda tu vida en el debate con una frase ¿cuál sería?

“Al Club de Debate URJC gracias, porque el honor siempre será mío.”

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Mario Martín Muñoz, estudiante de quinto año del doble grado en Economía y RRII. Formador y socio senior del Club de debate de la Universidad Rey Juan Carlos. Más de treinta torneos a nivel nacional e internacional, 15 breaks como debatiente y juez a nivel nacional, finalista del III BP Summer (entre otras derrotas), varias veces dentro del top de speakers y experto en hacer PRO-AM. Actualmente intentando terminar sus carreras y sus TFG. Mientras tanto, intenta concienciarse de que le queda poco tiempo debatiendo.
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Formador Universitario de Cánovas Fundación en Cánovas Madrid, Graduado en Derecho por la UCM y actualmente cursando Máster de Acceso a la Profesión de Abogado en la UCJC. Conclusor. Campeón y debatiente en casi cada formato existente. A veces también organiza cosas como torneos, mesas redondas, think-tanks y formaciones, pero solo en sus ratos libres. Este es Francisco Hernández.
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