¿Son las instituciones de control social tan éticas como deberían?

El control social es la forma de mantener un orden en la sociedad a través de los valores y las acciones impuestas por las instituciones. ¿Son tan éticas como deberían? Amelia Navas trae a ElDebatiente tan interesante cuestión para ser objeto de debate.
pexels-kaique-rocha-109919

Amelia Navas, estudiante de Criminología y miembro del equipo de debate escolar de Cánovas Fundación.

Antes de nada, debemos tener muy claro qué son las instituciones de control social. El control social es la forma de mantener un orden en la sociedad a través de los valores y las acciones impuestas por las instituciones. Podemos englobar dentro de estas a la familia, a la escuela, a  la religión, a los medios de comunicación y al Estado de Derecho de España, ya que tiene el poder sobre la sociedad en conjunto.

Ahora bien, ¿son las instituciones de control social tan éticas como deberían ser?

Por una parte, está claro el avance que han vivido las sociedades contemporáneas. Se consigue cada vez más la humanización de las penas y se logra aplicar el principio de legalidad a la hora de sancionar a un sujeto. Sin embargo, podríamos decir que esta evolución está siendo una involución en otros aspectos adaptados a las nuevas sociedades y las tecnologías.

Una involución porque, a primera vista, vemos materializados los citados logros, pero, el infortunio llega cuando descubrimos que estos se han transformado en algo que ni siquiera nos damos cuenta de que está pasando: el panóptico y las redes invisibles de control.

El panóptico se presenta por el filósofo alemán Jeremy Bentham en sus inicios como una torre de guardia que estaría tapada y cubierta de tal forma que el que esté en el interior vería mientras que los presos no sabrían si hay alguien vigilándoles o no. Esta es la idea base que nos ayuda a responder a la pregunta.

Actualmente, podemos adoptar la idea en cada vez más situaciones. Las estrategias de control en la escuela, en nuestra vida privada, al acceder a una red social, el simple hecho de que nos obligaran a ser militares… Todas buscan convertirnos en una especie de esclavos y lo peor de todo es el hecho de ser inconscientes. Cuando no nos damos cuenta de que estamos siendo vigilados es cuando realmente nos encontramos con el problema con difícil solución de manera voluntaria, ya que nos encontramos inmersos en él implícitamente. El gran problema de esta involución es que no existe límite espaciotemporal y eso es lo que nos hace más débiles ante ella.

Así pues, el debate está servido.

Artículos relacionados

20210915PHT12626_original
María Martínez Carrasco, estudiante de 3º de Derecho y ADE en la Universidad de Málaga y redactora de El Debatiente, analiza una cuestión que, actualmente, está en boca de todos.
pol
Paula Villaseñor Cano, estudiante de Ingeniería Industrial, cuestiona el límite que precede a la corrección política. ¿Cómo la entendemos? ¿Hasta dónde llega?
pexels-amine-msiouri-2246258
A todos nos impresiona las tornas que ha tomado la situación política y sus efectos en nuestra sociedad. Pablo Catalina, estudiante de 1° de bachillerato y debatiente del Club de Debate Montpellier, trae esta cuestión a ElDebatiente.
X