IV Liga de Debate San Ignacio

Un año más, nos adentramos en el corazón de la Liga San Ignacio, esta vez en su cuarta edición. Y aunque no es lo mismo leerlo que vivirlo, estamos seguros de que seréis capaces de comprender los especial que es este torneo. ¡A leer!
FOTO FAM DEF copia

Si hay una cosa que comprende este medio, es que hay torneos que no se puede perder. Es por eso que, un año más, y como cada segundo fin de semana de febrero, ElDebatiente se sube al avión y comienza la aventura.

Barcelona amaneció con sol. Y no con un sol cualquiera, sino con ese sol casi provocador que aparece después de una semana de borrascas, alertas y temporales por toda España, como si la ciudad hubiese decidido ponerse guapa para recibir, por cuarto año consecutivo, a la Liga San Ignacio de Debate. Y alerta, spoiler: lo consiguió.

Durante todo el fin de semana, 18 equipos llegados de distintos puntos del país se dieron cita para debatir una pregunta que, más que una moción, parecía una invitación al conflicto (y al análisis):
¿Es posible la comprensión entre hombres y mujeres? La respuesta no fue sencilla. Tampoco breve. Y desde luego, no fue impersonal.

Si algo dejó claro esta IV edición fue que la comprensión —si existe— no se construye solo con marcos teóricos. Hubo muchas evidencias, muchas vivencias y quizá demasiado oversharing. Declaraciones de amor, anécdotas personales, confesiones inesperadas y algún que otro trauma asomó tímidamente entre premisas y conclusiones.

¿Qué diferencia lo posible de lo probable y de lo plausible? Quienes se leyeron bien la carta explicativa lo entendieron antes. Quien no, probablemente lo comprendiera en los feedbacks que, por cierto, fueron especialmente adaptados al torneo, al nivel de riesgo asumido y al tipo de pregunta planteada.

Hubo ronda de la muerte, tensión y abrazos. Hubo también un elefante gigante de peluche que, según la leyenda, daba suerte si lo abrazabas y posabas para este medio. Preguntadle, si no, al equipo ganador, que no dudó en cumplir el ritual (en poquito os decimos quién fue, calma ;).

No es casualidad que, como ya sabían quienes apostaron por los argumentos biológicos, la combinación de luz, descanso y conversación tuviera un impacto hormonal positivo en la predisposición a escuchar y a comprender. Con ese ánimo —más relajado, pero no menos exigente—, y tras algún café al sol, se disputaron las semifinales y la Gran Final, que enfrentó finalmente al equipo de la Universidad de Alcalá contra el de la Universidad de Zaragoza (ADUZ). Ocho intervenciones, ocho discursos sólidos, muy trabajados y de altísimo nivel, que cerraron el torneo con la sensación compartida de haber asistido a un debate verdaderamente consolidado.

Después de dos intensas jornadas, fue el equipo de ADUZ el que coronó como campeón del torneo. Se alegraron, celebraron y por supuesto, abrazaron al elefante (como no podía ser de otra manera).

La pregunta sobre la comprensión entre hombres y mujeres también quiso comprobarse fuera de sala. El social del sábado fue, para muchos, un experimento empírico: risas, conversaciones interminables y la sospecha de que, al menos durante unas horas, entenderse parecía posible.

La IV Liga San Ignacio no resolvió definitivamente la pregunta. Pero dejó algo quizá más valioso:
la idea de que el discernimiento pensar mucho y pensar bien— es una forma honesta de acercarse a la verdad, incluso cuando escuece; incluso cuando obliga a mirarse demasiado por dentro.

Entre sol inesperado, peluches gigantes y vivencias compartidas, el torneo volvió a demostrar por qué este medio lleva ya tres años insistiendo en que no os lo perdáis. Porque aquí no solo se debate.
Aquí vemos, vivimos y os lo contamos. Y a veces, solo a veces, conseguimos comprendernos.

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