Buenas tardes, estamos con Joana Mosso, debatiente de ADUEEE. Primero de todo, bienvenida.
Muchas gracias.
Vamos a empezar la entrevista fuerte. Sabemos que eres una debatiente muy experimentada, entonces, más allá del debate, ¿qué dirías que te ha aportado esta disciplina a tu vida personal, más allá de lo profesional?
A mi vida personal me ha aportado muchísima asertividad, algo que yo no tenía. Llegué al debate siendo la persona más people pleaser -complaciente- del mundo; me costaba muchísimo discutir con la gente y nunca daba mi opinión si sentía que podía ir en contra de la del de en frente. El debate me ha ayudado a decir: “Hay veces en las que tengo que estar en desacuerdo con las personas, y para eso hay que armarse de valor”. Eso no va a hacer que dejemos de ser amigas ni que me odien, sencillamente no estamos de acuerdo.
No lo digo solo por el momento de debatir, sino por construir líneas, tomar decisiones o estar en una junta, como cuando estuve el año pasado en la junta de ADUEEE. Todo eso es un proceso en el que vas a estar en desacuerdo con las personas que te rodean constantemente. No en un sentido negativo; simplemente hay que tomar decisiones y todos sabemos que hacer líneas es un «batiburrillo» de estar en desacuerdo. Me ha aportado esa experiencia de poder discutir con las personas, dar mi opinión y esa asertividad que haría que la Joana de 2021 se sintiera muy orgullosa.
¿Cómo vives tú un fin de semana de torneo?
Con un poco de estrés, si no mucho. En ADUEEE solemos ir en coche a donde sea y es un momento muy bueno porque paso horas con mis amigos, pero cando empieza el debate, me pongo muy seria. Entre ronda y ronda suelo estar pensando cómo podemos mejorar la anterior. No quiero tomar un café y estar de risas; quiero estar mejorando para el siguiente turno, ver quién nos toca, cómo podemos ir a la contra y qué estilo tendrán. Me ayuda mucho ir con mis amigos porque me calman; si no, puedo estar muy dentro de mi cabeza. Fuera de los entornos de debate no soy así, pero entre ronda y ronda lo sufro; es un estado mental de competición.
Además de debatiente también eres jueza. Viéndolo desde fuera, ¿cuál crees que es el error más común que comete la gente a la hora de debatir?
Creo que algo que pasa mucho es que, al crear una línea argumental, asumes que la manera en la que tú la explicas es la manera en la que va a llegar a los jueces. Como has trabajado tanto en ella, asumes nexos y explicaciones, pero esas asunciones no tienen por qué llegar a quien juzga, porque es la primera vez que oye tu línea.
Al construir una línea hay que ser más minimalistas: explicar pocas cosas pero muy bien, dejando claros todos los nexos para que alguien que no sepa nada, lo entienda todo al acabar. Yo también he cometido el error de pensar en meter cuatro argumentos diferentes con ocho impactos y veinticinco estudios. Aunque sea bienintencionado, es un hándicap grande porque no sabrás explicarlo de la manera necesaria para que llegue al juez.
¿Qué es lo que más te gusta del debate?
El proceso de mejora que he vivido con mi equipo. Cuando llegué a ADUEEE, el equipo aún estaba viendo el debate académico desde fuera. Poder recorrer ese camino con mis amigos, esforzarme, llorar, perder y ganar con ellos, y pensar de dónde hemos venido, es mi cosa favorita. Es algo que me llevaré para toda la vida.
Como debatiente, ¿qué aptitudes crees que puedes seguir mejorando?
Muchísimas. Como R2, creo que tengo que aprender a hacer un mejor análisis de lo que he hecho bien y mal después de las rondas. A veces siento que creo una fórmula válida, pero me cuesta identificar los puntos acertados y los errores; puede parecer un automatismo y ese proceso a posteriori de evaluar para mejorar es difícil. También es complicado porque solo se graban unas pocas finales al año, así que es difícil mirar atrás y autoevaluar. Me quedan años luz para saber bien dónde están los errores que cometo siempre. No es solo que tenga cosas que mejorar, sino que debo mejorar el identificar qué mejorar.
Poniéndonos un poco más melancólicos, hablabas antes de la Joana de 2021-2022. ¿Cómo recuerdas tus primeros momentos en el mundo del debate?
Le agradezco mi llegada al mundo del debate a Gaizka Ormaetxea, que es juez y debatiente de ADUEEE, porque era mi jefe en un trabajo de verano. Hablábamos mucho de política y nos gustaba debatir. Me dijo que era el presidente de ADUEEE, la asociación de debate de la UPV, y que creía que me encantaría. Yo primero pensé: «Vaya frikis, para nada voy a ir yo a vestirme de traje a contar mis movidas». Fui a esa primera clase medio obligada porque Gaizka me caía muy bien.
En ese momento no me sentía nada completa; estudiaba Derecho pero hacía poco más a nivel intelectual. Era una persona sin tantas aspiraciones o metas a futuro. He podido crecer muchísimo y estar mucho más contenta con mi evolución como estudiante, como persona joven y como alguien que está más en contacto con el mundo. Era mucho más pasiva antes de empezar.
Por último, ya que has rescatado a la persona que te introdujo, ¿quiénes son tus referentes por rol?
Llevo toda la semana pensando en esto porque he leído muchas entrevistas y no quiero dejarme a nadie, así que diré solo unos pocos.
En la introducción, elijo a Samuel Fernández. Es buenísimo. La R1, María Tobaruela. Es mi amiga, pero es que es muy buena; lo explica todo de forma muy maja pero es muy dura al mismo tiempo. En la R2 mencionaré a Jesús Gómez “Capi”; es genial. La conclusión de Pablo de Zaragoza. Concluye muy bien y es de las «nuevas generaciones», lo cual es importante para tener referentes jóvenes. Y si pudiese decir una jueza sería Belén Osorio es la jueza que mejores feedbacks me ha dado. Nosotros aprendimos a debatir a base de feedbacks y ella es buenísima.
Joana Moso, muchísimas gracias por tu tiempo.
A vosotros, muchísimas gracias por invitarme.