Muy buenas tardes, estamos con Violeta de Santiago, presidenta de ADUZ. Lo primero de todo, bienvenida.
Gracias.
Queremos empezar preguntándote: ¿Qué es ADUZ para ti?
ADUZ para mí es casa. Es un sitio en el que crecí como persona primero y como debatiente después, y en el que he hecho vínculos muy importantes. Siento que es una casa, un hogar.
¿Qué tiene de especial un club como ADUZ?
ADUZ es un club muy pequeño. Lo dijo Iván López en su entrevista: somos muy leales. Y es verdad, porque hay un sentimiento de pertenencia muy fuerte y todos sentimos que formamos parte de algo más grande. Creo que los clubes pequeños, o los clubes con tanto sentimiento, tienen eso: siempre te sientes respaldado por todo tu club. Es de todo menos impersonal.
¿Cuáles son tus elementos fundamentales para debatir?
Para mí es importantísimo el equipo. En mi experiencia, las veces que más he disfrutado debatiendo y que mejor resultado he tenido ha sido cuando sabía que podía contar con mi equipo a nivel humano, más allá del debate, y disfrutar de lo que estaba haciendo.
¿Qué recomendarías a aquellos nuevos formadores para que establezcan esa relación de cercanía con novatos que a lo mejor son un poco más tímidos?
Yo creo que es algo orgánico. Cuando sientes la pasión por el debate que todos sentimos, es de alguna forma sencillo poder transmitir eso sin necesidad de técnicas concretas ni nada demasiado meditado. Simplemente intentar transmitir eso que a ti te apasiona a gente que sabes que puede disfrutar tanto como tú de esto.
¿Qué dificulta tu labor como presidenta, Violeta?
Un montón de cosas. Pero creo que las batallas más importantes que tenemos varias presidencias —no solo la de ADUZ— son con la sensación de que siempre necesitamos más de lo que tenemos. Siempre hay que sacar un proyecto adelante, luchar contra muchas cosas, intentar dar a conocer el debate, que no siempre es sencillo para instituciones ajenas. Para mí es muy fácil hacerlo cuando tengo un equipo humano tan valioso como el que está en ADUZ ahora mismo, pero sí siento que hay batallas en las que vamos con desventaja y, en ese sentido, hay que luchar mucho y muchas veces para poder sacar los proyectos adelante.
¿Qué importancia tiene la conclusión en un debate muy intenso?
Para mí la conclusión es muy importante en cualquier debate. Siento que a veces se dice un poco que el resultado ya estaba decidido de antes, pero yo creo que la conclusión sí tiene un rol: leer el debate y explicar por qué, ante cualquier duda que pueda tener el juez, tus puntos o tus resoluciones tienen un peso mayor. Es un rol muy bonito y siento que sí tiene capacidad de agencia sobre el resultado.
Por último, en plena era de desinformación y sobre todo de fake news, ¿cómo puede el debate mejorar el discurso público?
Yo siento que lo primero es que el debate nos abre la mente y nos hace estar más predispuestos a escuchar a las personas. Cuando estamos más dispuestos a escucharnos entre nosotros, es mucho más fácil desarrollar una opinión formada y capacidad crítica. Cuando una persona crece en este sentido, es más intuitivo —o más fácil— que seamos más rigurosos y tengamos más filtros a la hora de formarnos opiniones sobre las cosas.
Ya que estamos, te vamos a preguntar: ¿quiénes son tus referentes en el mundo del debate, Violeta?
He tenido el privilegio de escuchar a oradores brillantes desde que empecé en el debate. Creo que la gente que más impacto ha tenido en mí ha sido a la que más he visto disfrutar de lo que estaban haciendo. Se me ocurren nombres como Belén Osorio o Guillermo Fernández, que siempre se les ha visto disfrutar de sus intervenciones y sus debates. Pero también gente de casa, de ADUZ: yo me acuerdo de ver las conclusiones de Rodrigo León y decir que yo quería hacer eso. Y también gente de nuestros novatos, de nuestros teams, que también te inspiran el día a día. Ver cómo crecen y lo lejos que van a llegar también es inspirador.
Violeta, ha sido un placer. Muchas gracias.
Gracias a vosotros.