Miguel Raya

Inauguramos las entrevistas del curso 26/27 con un gran invitado: Miguel Raya, debatiente de la Asociación de Debate Séneca UCO, muy activo en el circuito, que nos cuenta sobre el valor del debate en su vida y en la sociedad, el disfrutar por encima de la presión y sus mejores experiencias y consejos.
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Buenas tardes. Estamos con Miguel Raya, de la Asociación de Debate Séneca, de Córdoba. Lo primero de todo, bienvenido.

Buenas tardes. Muchísimas gracias a ElDebatiente por la invitación y por contar conmigo. Siempre estamos para serviros.

El placer es nuestro. Queríamos empezar preguntándote: ¿qué crees que te distingue como orador?

La misma pregunta se la deberían hacer a mis compañeros, porque es un poco imprevisto, pero diría que a la hora de organizar el propio debate, me gusta mucho hacerlo como me ha enseñado mi formador, Gonzalo Jesús Herreros. Se trata de profundizar mucho en las preguntas, en los verbos que las conjugan, es decir, meternos de lleno en lo que se nos pregunta. Y después, me caracteriza también que se me ocurren muchas ideas, que es algo que a mis compañeros puede que no les guste mucho porque se me vienen ideas de un argumento y otro, pero después podemos introducirlas en el propio torneo. Y esa es una de las cosas que me hacen un poco hiperactivo a la hora de argumentar, de pensar; tiene su lado bueno y su lado malo, porque es difícil hilar todas las ideas con los argumentos.

Y la segunda es que últimamente estoy incorporando, gracias también a mi formador, el divertirme debatiendo. No verlo como una obligación, como una imposición que se hace desde fuera, a no verlo como un deber, sino sobre todo disfrutar. Yo creo que lo estoy aplicando a los últimos torneos y, sobre todo, lo estoy aplicando como algo divertido y no como algo enormemente obligatorio. Eso creo que me está favoreciendo bastante para desarrollarme como orador, como debatiente y como persona.

Y, por último, tengo que hablar de mi compañero José Sánchez y de la competitividad que él me transmite a mí. Es decir, José es muy competitivo, yo soy más participativo. Y yo creo que también es una de las cosas que me aporta José, que también puedo decir que siempre que vamos, intentamos ganar y estar ahí al 1000 %. Y yo creo que eso puede ser una de mis características adicionales.

En mayo del año pasado publicamos un artículo de opinión tuyo en ElDebatiente, en el que defendías que el debate debería ser una asignatura obligatoria en el colegio o instituto. Hablabas en un punto sobre la sociedad de la inmediatez y es que te queríamos preguntar: en esta sociedad de la inmediatez en la que vivimos, ¿qué importancia tiene el debate como punto de reflexión y análisis?

Yo creo que son (la reflexión y el análisis) algo fundamental y que, desgraciadamente, se han trasladado a un segundo plano en este tipo de sociedad en la que vivimos. Hay que aceptarla, no se puede cambiar el tipo de sociedad, pero sí es cierto que se pueden poner algunos medios para que las personas sean más educadas, más formadas y, en definitiva, mejores ciudadanos. Por ello, considero que es una herramienta fundamental que se tiene que implementar en la educación. Aunque después, en los discursos políticos y en los discursos sobre la educación se diga, hay que fomentar, por ejemplo, una asignatura obligatoria de debate, actividades desde el punto de vista oral, de exposiciones, de hacer intervenciones orales a la hora de resolver problemas… Yo creo que esto puede ser una alternativa para combatir este tipo de sociedad en la que todo es TikTok, scrollear y demás y no hay nada de profundizar ideas.

El debate tiene una fase que hemos pasado casi todos los debatientes: sentarnos en una mesa con una carta explicativa delante y decir: “Oye, vamos a pensar”. Y creo que en el último torneo al que hemos ido, el II Torneo Nacional ADUZ, no hemos conseguido breakear porque nos ha faltado precisamente eso, sentarnos en una mesa y decir: “Oye, vamos a reflexionar lógicamente lo que pasa”. Nos hemos dado cuenta de que los argumentos realmente fuertes son los que nacen así, sentándose y analizando.

Y yo creo que eso es lo que se gana con el debate: el razonamiento que te da y las ideas que surgen. Frente al movimiento y a la rapidez de esta sociedad, tenemos la lentitud de pensar, de no utilizar ChatGPT, aunque después, obviamente, se tenga que utilizar para pulir algunos detalles. De hecho, por eso en el artículo de opinión que yo tenía dentro quería decir: “Oye, todo lo que me ha dado el debate: la lectura, el amor por los libros; los trofeos, aunque sean algo secundario, pero que llena de orgullo…». Yo creo que (el debate) es algo fundamental y obligatorio. Aunque “obligatorio” se vea como algo negativo, es obligatorio como algo bueno y positivo para la gente. Por eso, el artículo, la verdad, me salió de dentro y estoy muy orgulloso de eso.

De cara al futuro, como cualquier joven, nos preguntamos dónde vamos a terminar. Pero te queríamos preguntar, ¿cómo imaginas que te va a ayudar a ti tu trayectoria a lo largo del mundo del debate?

De hecho, yo creo que no me va a ayudar, sino que me está ayudando ya desde el punto de vista profesional, incluso en la carrera, a la hora de, por ejemplo, intervenir en clase, exponer… Ya me está ayudando. En el presente ya tengo un gran asiento porque también es cierto que yo he ido debatiendo desde escolar, desde que estaba en 3º de la ESO. Parece obvio, pero tengo que destacar todo lo que ayuda para dar un razonamiento, el orden lógico, los nexos causales. Es decir, desde el punto de vista interno, a la hora de estructurar nuestra vida, a la hora de educarnos y a la hora de expresarnos, yo creo que ese es uno de los puntos fuertes.

Y conectándolo de nuevo con el artículo que hice en El Debatiente, nos estamos acostumbrando a las pantallas y demás, y creo que eso va a tener un efecto en el futuro: se van a fortalecer más las relaciones interpersonales, las relaciones humanas, e incluso vamos a tener rechazo a las máquinas por vivir tan conectados con ellas. Yo creo que se les va a dar un mayor valor a las relaciones interpersonales, que son tan importantes. Y eso es algo que estamos ya teniendo en cuenta los propios debatientes, porque yo creo que mediante el tipo de comunicación, expresión, e incluso de riqueza léxica que da el debate, comparada con la de otros jóvenes me parece impresionante. El debate nos hace personas más educadas y con más conocimiento, tenemos ese plus las personas que hacemos debate.

¿Qué le dirías al Miguel de hace unos años que se puso por primera vez frente a un atril?

Buena pregunta, muy interesante. Le diría que no se rindiera, porque es cierto que mi escuela, mi colegio, está en una zona de las zonas más pobres; nunca lo he dicho, y es verdad que el debate está como elitizado, que solo va gente de colegios reconocidos, de zonas más ricas.

Por eso, de nuevo, lo voy a enlazar con mi artículo y con la idea de por qué en todos los colegios debe haber una asignatura obligatoria de debate: de formación, de competir dentro del propio colegio para que los alumnos vean cómo se mejora la oratoria… Y yo le diría eso, que no se rindiera; que, en definitiva, disfrutase. Eso lo he aprendido ahora, que esto es para disfrutar y para aprender, y que los éxitos van a venir a raíz de no rendirse. Pero gracias al Miguel de antes, estoy aquí ahora. Él ya sabe que no se debe rendir y que debe seguir, porque lo que da el debate no se lo va a dar nada en la vida. Estoy tan agradecido con este aspecto del debate.

¿Cuál ha sido la lección más importante que te ha dado el debate?

La lección más importante creo que ha sido valorar a las personas, responsabilizarme de las relaciones que tengo con ellas, porque yo soy muy exigente con las relaciones interpersonales. Me ha ayudado a valorar a quien tengo cerca, a los amigos realmente importantes en la vida, como mis compañeros de debate. Por ejemplo con José, que lo tengo al lado en la universidad, o sea, es mi compañero en todo. Y también me ha enseñado a valorar realmente las oportunidades que tengo y lo orgulloso que estoy conmigo mismo de lo que estoy consiguiendo. En definitiva, tanto a valorar las personas, ser más maduro y disfrutar de muchas más cosas, como en este caso disfrutar el mundo del debate y no sentir tanta presión, aunque muchas veces la sigo sintiendo. Pienso que ésta es una carrera de resistencia, no de velocidad para llegar antes; es para disfrutar el camino.

¿Qué torneo o pregunta recuerdas con más cariño?

Obviamente, tengo que decir el Torneo Nacional Cánovas del año pasado, nuestro primer y único torneo que hemos ganado, y fue muy importante. Pero la que más me ha llamado la atención, y tengo que barrer para casa, es la de la bomba de Hiroshima y Nagasaki del XI Torneo Séneca.

Lo curioso del torneo Séneca, y por lo que estamos tan orgullosos, es que las preguntas tienen muy poco que ver con la actualidad, sino con la trascendencia histórica. Y yo creo que es por lo que se caracterizan nuestras preguntas, como por ejemplo, la pregunta del siguiente Torneo Séneca, sobre los valores fundacionales de Estados Unidos y qué es lo que va a ocurrir. Entonces, no son preguntas como la que debatimos sobre las operaciones estéticas o sobre la guerra híbrida en el Torneo CDU, sino preguntas que nos hacen debatir sobre la Historia y que no se hace algo parecido a lo largo del territorio español. Pero el torneo al que más cariño le tengo seguramente sea Cánovas. 

Además, como ya he dicho, no me puedo olvidar del Torneo Séneca con la pregunta sobre Hiroshima y Nagasaki. Es la que más me ha marcado porque creo que es la primera que debatí. Fue mi primer torneo académico. O sea, que son muy importantes ambas.

Una pregunta, a lo mejor un poco más difícil: ¿quién es una persona referente en tu vida y, si hiciese debate, qué rol sería?

Voy a decir a Julio Anguita, por orgullo cordobés, de un político tan trascendente de mi tierra. Puedes estar o no de acuerdo con él, pero yo creo que su importancia en otras provincias, incluso en el país, es fundamental. Y además, ¿quién tiene más relación que Julio Anguita con el debate? Creo que en Córdoba no hay otro como él que haya llegado a ese nivel de oratoria; al menos en mi concepto, cuando veo sus vídeos y sus reflexiones. Y aunque yo creo que lo catalogaría en los cuatro roles, porque me parece un maravilloso orador, yo creo que podría haber sido un buen conclusor. Porque Julio Anguita, con tanto conocimiento que tenía de las cosas, con tantas percepciones que tenía del mundo, podría coger un debate tan denso, exprimirlo y decir por qué su versión es realmente la que alcanza.

¿Qué consejo darías, como debatiente experimentado que ya tiene un bagaje, a un orador totalmente novato que está todavía decidiendo si se queda en la actividad o no?

Creo que, como todo en la vida, primero hay que probar la cosa, y hay que estar un tiempo. Por ejemplo, en el caso de la persona que todavía no ha debatido, que ha hecho alguna que otra formación y no sabe si le convence, yo creo que lo primero que tiene que hacer es entender lo que uno quiere realmente. Si le gusta la oratoria o no, y ahí, si tienes dudas, yo creo que hay que seguir, aunque sea de manera asidua, no de manera muy constante, pero tiene que ir probando si le llama la atención.

Yo creo que hasta que no pruebes un torneo nacional, o hasta que no pruebes un BP, no puedes asegurarte de si te gusta o no. Yo creo que, a raíz de eso, mírate vídeos de cómo argumentaba Julio Anguita o como argumentan los campeones del mundo del debate y tómalos como referentes, y di “oye, yo quiero ponerme delante de un público y hablar de esta manera”. Pero no hay que irse tan lejos: incluso en clase, cuando ves una exposición oral de alguien que se expresa bien, eso sirve como motivación para decir «quiero intentarlo». Así que a un novato le diría que fuera constante, es decir, que vaya a las formaciones, que intente ir a algún torneo, que tome inspiración y se fije en la gente que habla bien en público, que se expresa bien. Y entonces, tomar la decisión de si quiere seguir el camino o no.

Fácil no es el camino, porque te puedes equivocar, te puede salir bien, te puede salir mal, pero lo que le diría es que el camino va a merecer la pena. Porque todo lo que te da el debate creemos en un principio no lo va a haber, pero, con el paso del tiempo, cuando te expreses, cuando gesticules bien, cuando veas cómo tu léxico aumenta, tu forma de razonar… Te das cuenta de que la decisión que has tomado es la correcta. Yo creo que ahí se dará cuenta.

Pues Miguel Raya, muchísimas gracias.

Muchísimas gracias a vosotros siempre.

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Licenciada en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México. Activa en el circuito de debate como debatiente, como juez, como parte de equipos académicos y de organización de torneos, como entrenadora, etc. reconocida como mejor jueza de México en 2019.
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residente del Club de Debate de Asturias, estudiante del Doble Grado en Matemáticas y Física y apasionado de muchas aficiones: desde las nuevas tecnologías hasta los coches, pasando por el deporte, lectura, economía, política, etc.  
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Madrileña de 23 años, estudiante de medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, debatiente de amplia experiencia y miembro de la Sociedad de Debates de la UAM desde hace 3 años. Ella es Beatriz Jiménez.
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