Luis Gutiérrez-Jodra

Hoy hablamos con Luis Gutíerrez-Jodra, conocido debatiente del Club de Debate de la Universidad CEU San Pablo, de claves en el atril, aprendizajes, intervenciones especiales, referentes y más. ¡Una entrevista que no te puedes perder!
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Muy buenas tardes. Estamos con Luis Gutiérrez-Jodra. Lo primero, bienvenido.

Muchas gracias.

Queríamos empezar preguntándote cómo llegaste al mundo del debate.

Es una buena pregunta. Empecé en segundo de Bachillerato, que lo cursé en Estados Unidos. Allí el instituto ofrecía la actividad y comencé a competir. Participé en el campeonato de modelo congressional, una fusión extraña entre un debate académico y un modelo de Naciones Unidas y me enamoré del debate. Además, nos fue muy bien competitivamente, fuimos campeones estatales y perdimos la final nacional después. Al volver a España y empezar la carrera, vi que la Universidad CEU San Pablo tenía un club de debate y decidí meterme de lleno.

¿Qué es lo más difícil que has aprendido durante las preparaciones de los torneos?

Sorprendentemente, a relativizar. Le damos mucha importancia al debate porque la tiene y requiere esfuerzo, pero no debemos olvidar que, ante todo, es una actividad para divertirnos que hacemos con gente que se acaba convirtiendo en nuestros amigos y con la que pasamos muchísimo tiempo; al final lo más bonito del debate es la gente que te llevas. Esa es una doctrina que siempre ha mantenido el Club de Debate de la Universidad CEU San Pablo, aunque pueda ser más difícil mantenerla cuando recibes un feedback duro tras una ronda, pero en diez años no recordarás si ganaste o perdiste una semifinal, sino que seguirás viendo a tus amigos que hiciste en debate, como mi compañero Rafa.

Relacionado con lo anterior, tras recibir un feedback duro, ¿cómo es tu proceso de autocrítica?

Yo soy muy pesimista. Me hace gracia porque Alec, el presidente de CDU, dice que siempre me veo ganando, pero es todo lo contrario; suelo ser mucho más duro conmigo mismo que los propios jueces. Hay que entender el feedback en positivo. Uno tiene que escucharlo, tiene que entender que hay cosas que a uno le parecen muy claras de su propia línea, de cómo se ha explicado, de su turno, pero no tiene por qué. Es muy normal que sientas que has explicado perfectamente un argumento, que es sensacional, que gana él solo el debate y resulta que no se entiende. Es duro, el feedback en sí lo es, pero hay que entenderlo como una oportunidad para ajustar líneas y mejorar, y tener en cuenta que siempre queda otra ronda, siempre queda otro torneo. 

¿Qué cualidades debe tener un buen orador?

Los que me conozcan se van a reir porque son, precisamente, los dos aspectos que más me faltan a mí: concisión y estructura. Es vital que no queden nexos lógicos que no queden bien explicados. Y luego, estructura, porque es muy importante para transmitir una claridad y una cohesión dentro de la línea argumental y de las refutaciones. En cuanto a conclusiones, un ejemplo brillante de estructura es mi compañero Rafa; ha hecho un esfuerzo tremendo este año por ganar claridad y ha encontrado un estilo muy vistoso que hace que sea muy fácil seguir el debate.

A lo largo de tu carrera como debatiente, ¿hay alguna intervención que recuerdes con especial cariño?

Hay unas cuantas, pero hay tres que destaco especialmente por motivos muy diferentes.

La primera es la de la final del X Torneo Séneca, que es el único torneo nacional al que he ido como introductor, un rol que no me gustaba. En la final, contra la Universidad Francisco de Vitoria, tuve que tirar de memoria e improvisación porque había perdido el día anterior las introducciones impresas. Fue probablemente mi mejor turno individual en el torneo. La recuerdo con mucho cariño por lo que significó: primera final nacional a la que llegué, en una posición en la que no me sentía cómodo y a la hora de la verdad pude hacer un gran turno y vivir un final muy disputada; fue un auténtico lujo poder debatir con ese gran equipo UFV que se acabó llevando el torneo.

Otro turno que recuerdo de manera especial fue una refutación en fase de grupos contra la Carlos III en el Torneo Nacional UFV; debatíamos sobre el fármaco Ozempic, que me resultaba muy ajeno como estudiante de Derecho. Me gustó mucho por cómo explicamos las cosas, porque usamos un símil entre las patentes y los ingredientes de un cocido: uno patenta cada parte y así acaba dando lugar al plato. Ver reírse a Jorge White, que era el juez principal, es raro y nos hizo especial ilusión.

Por último, la segunda refutación de la final del Torneo Nacional UFV de este año. Uno va terminando la carrera, van quedando menos torneos y llegar a una final con mis amigos, una final que tuvimos la suerte de ganar… Mi intervención concentró todo lo que ha sido debate para mí: el amor, el odio, la rabia, la alegría, la decepción, absolutamente todo lo que he vivido en 4 años de debate en los 6 minutos de mi turno. Aunque al verla grabada cambiaría cosas, emocionalmente concentró todo lo que he vivido en mi carrera como debatiente.

¿Quiénes son tus oradores favoritos por rol?

Me van a decir que barro mucho para casa. En la introducción, un rol que creo que, por desgracia, pasa muy actualmente desapercibido en el circuito, me quedo con mi compañera Alejandra Lozano (estilo clásico y medido) y mi compañero Ignacio Pastor (estilo diferente, más directo, enmarcando y explicando la línea).

En refutaciones, de mi propia casa me quedo tanto con Alejandro Pérez (Alejo) como con Marta Matanzo; y fuera he visto grandísimos primeros refutadores, demasiados como para nombrarlos, podría decir Alejandra Pío y más histórico Alfonso Coronel, veterano de CEU. Respecto a la segunda refutación, viniendo de la escuela de Jorge Álvarez Palomino, tengo que mencionarle, y del circuito actual, me gustan mucho Jesús Gómez “Capi”, Belén Osorio, que no siempre se le ha valorado como se merece, y Antonio Benítez. Y en la conclusión, Álvaro Pineda me parece un gran conclusor, y mi compañero Rafael Fernández es magnífico, quien haya tenido la suerte de debatir contra él o con él habrá visto su progreso; es por eso que me meto con él por descubrir que es conclusor en cuarto de carrera.

Por último, ¿qué te motiva a seguir debatiendo?

Me motiva la gente. Seguir aprendiendo con mis amigos, verles, compartir espacios… la ilusión que hace encontrarte en los torneos con gente del circuito que hace bastante que no ves, o con veteranos del club ya graduados y que ahora son formadores, como Jorge Vara. Siempre decía que cuando consiguiera ganar un torneo nacional de debate mi carrera estaría terminada, pero he tenido la suerte de disputar dos finales y, tras ganar el torneo de la Universidad Francisco de Vitoria, decidí que no, que me quedo a disfrutar de los últimos bailes.

Pues Luis Gutiérrez-Jodrá, muchísimas gracias.

Muchísimas gracias a vosotros.

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